jueves, marzo 08, 2007

EDITORIAL

TODOS PODEMOS DAR

La sabiduría de la Cuaresma nos ofrece tres prácticas fundamentales para la búsqueda de la santidad y la cercanía con el Señor: ayuno, oración y limosna. Seguramente usted las conoce y, al leer estas líneas, pensará: ¡Otra vez lo mismo! Sí, es lo mismo, pero… ¿Cuántas cuaresmas ha vivido? ¿Cómo ha sido su proceso de conversión? ¿Ora? ¿Ayuna? ¿Comparte sus bienes, carismas, dones con los demás? Nos sabemos la teoría perfectamente, pero, ¿cómo encarnamos estas prácticas en la vida?

La liturgia de estos días nos ayuda a meditar, nos impulsa a desapegarnos de las cosas y nos lleva a caminar hacia la conversión, hacia la verdadera y auténtica felicidad, de allí que una de las oraciones diga: “Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones, a dominar nuestro afán de suficiencia y a repartir nuestros bienes con los más necesitados, imitando así tu generosidad”. Y otra dice: “Que esta Eucaristía nos ayude a vencer nuestro apego a los bienes de la tierra y a desear los bienes del cielo”.

De aquí podríamos preguntarnos, entonces, ¿qué es dar? Los católicos somos criticados en muchas ocasiones por nuestra poca generosidad o porque la hemos mal entendido: damos para ser vistos; damos para que el Señor nos retribuya; damos de lo que nos sobra; damos, simplemente, por dar.

Si hay algo que está matando a la humanidad y atentando en lo profundo contra la familia, suscitando separaciones, peleas, guerras y muerte, es la ambición, la dureza de corazón, la poca generosidad. Dar es más que entregar cosas materiales al que lo necesite, es visitar al que sufre, orar por los hermanos, aconsejar al que esté desorientado; dar es entregarse por entero a la obra de salvación del Señor. Los bienes temporales no los podemos cargar a la eternidad; son las obras buenas, la solidaridad, el sentir el dolor del sufriente lo que nos permite acercarnos a Dios y ver, a través de su misericordia, su rostro.

Que en esta Cuaresma podamos, por medio de la oración y el ayuno, llegar a muchos dando de lo que somos y tenemos sin descartar la generosidad económica a escuelas, asilos, hospitales, clínicas y a toda la obra de evangelización.

CANTO LITURGICO DURANTE EL TIEMPO DE CUARESMA

“Porque en la pasión salvadora de tu Hijo
el universo aprende a proclamar tu grandeza y,
por la fuerza de la cruz,
el mundo es juzgado como reo
y el Crucificado exaltado como juez poderoso”.
Prefacio de la Pasión del Señor.

Por ÁNGELA MARÍN NIEBLES
Directora del Coro Arquidiocesano
anjemani@yahoo.com

La Cuaresma que en la actualidad celebramos es el producto de una síntesis de un triple itinerario de austeridad, moderación y penitencia sacramental:
* La preparación de los catecúmenos (oyentes de la Palabra).
* La penitencia pública.
* La preparación de toda la comunidad cristiana para la Pascua.

Por lo anterior, este periodo se convierte en un tiempo en el que toda la comunidad cristiana actualiza el paso de la muerte a la vida y de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios (cfr. Rm 8, 21). La Cuaresma inicia el Miércoles de Ceniza y finaliza con las primeras horas de la tarde del Jueves Santo. Este tiempo litúrgico tiene seis domingos, incluyendo el Domingo de Ramos. Las temáticas de los domingos son las siguientes:

* I Domingo: Una nueva oportunidad para la humanidad de regresar a Dios, de restaurar la armonía inicial por Cristo y el bautismo (Lc 4, 1 -13) (tentaciones de Jesús en el desierto, restauración del paraíso)
* II Domingo: Invitación a escuchar a Jesús, quien se manifiesta como Hijo de Dios antes de subir a Jerusalén (Lc 9, 28b -36. La transfiguración)
* III Domingo: Conviértanse porque el reino de Dios está cerca. Si el Bautismo, la Eucaristía y la Penitencia no nos relanzan a construir un mundo más humano, seremos como la higuera estéril o los pecadores de que nos habla el evangelio de este Domingo (Lc 13, 1-9)
* IV Domingo “Laetare”: El amor de Dios al mundo, la salvación nos es dada en Cristo (Lc 15, 1-3. 11-32)
* V Domingo: Anda y no peques más. Se nos invita a buscar el bien y no el mal. De esta manera viviremos y el Señor estará con nosotros (Jn 8, 1-11)
* Domingo de Ramos: Lectura de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, sufrimiento del Hijo de Dios (Lc 22,14-23,56)

Para escoger los cantos del tiempo de Cuaresma es necesario conocer el sentido de cada uno de los días, especialmente de los domingos, y tener en cuenta siempre la temática cuaresmal que gira alrededor de:
* La conversión y penitencia.
* La preparación a la Pascua.
* La cruz y la pasión de Cristo.
* La marcha en el desierto.
* El camino de la Iglesia peregrina.

Los cantos deben ser suaves y sobrios. El tono menor ayuda a dar este carácter. Deben motivar a la asamblea litúrgica a entrar en actitud reflexiva y meditativa.

Características del canto cuaresmal
* Los instrumentos de percusión se silencian. Se permiten el IV domingo (Laetare “Alégrense”), en las solemnidades y en las fiestas. Se deben usar instrumentos de cuerda como guitarra o teclados electrónicos preferiblemente en sonido de órgano.
* La aclamación del Aleluya se omite. Incluyendo solemnidades y fiestas. Debe sustituirse por una breve aclamación que ponga de manifiesto que estamos en camino hacia la Pascua. Para esto podemos remitirnos a la antífona y/o versículo que antecede al Evangelio.
* El canto de despedida se omite. Con el objetivo de marcar el carácter de austeridad de este tiempo se invita a no cantar finalizada la Eucaristía. Se debe invitar a la asamblea a realizar una salida en silencio, en profundo respeto y meditación en la Palabra escuchada. Si por razones pastorales se hace necesario entonarlo, se recomienda que sea breve y adecuado, acentuando siempre el itinerario pascual.
* El acto penitencial se resalta. Un modo concreto de hacerlo es interpretando canciones más meditativas, reflexivas y no muy rítmicas.
* La Oración Universal se resalta. Se hace una fuerte invitación a entonar la respuesta de la oración de los fieles.
* Los cantos deben subrayar el tiempo litúrgico. Desde el canto de entrada se debe saber que estamos en domingo de Cuaresma.

Recomendaciones para entonar los cantos:
* Respetar el Salmo: No se debe sustituir el salmo responsorial por otros cantos penitenciales.
* Disminuir la música de acompañamiento. Utilizar sólo lo suficiente para apoyar el canto.
* Dejar los cantos que acentúan la pasión y muerte de Cristo para la última semana (V del Tiempo de Cuaresma).
* Repetir los cantos elegidos a lo largo de los domingos. Esto ayuda a que la asamblea los asegure y a la vez pueda entonarlos de manera unánime.
* Musicalizar debidamente los cantos. Con ritmos suaves y armonías adecuadas.
* Escoger los cantos más adecuados. Aquellos cantos que son confesantes de nuestra fe, que no son intimistas (hablan en primera persona del singular), sino que hablan de la comunidad que se acerca a Dios.

Algunas consideraciones para el Domingo de Ramos:
* Revisar el Misal Romano para estudiar las rúbricas (orientaciones en letra roja) de la celebración litúrgica. Las rúbricas suelen sugerir el canto y/o su temática.
* Durante la bendición de ramos no se canta, se hace durante la procesión que camina hacia la Iglesia. Durante la bendición de los ramos se debe invitar a los fieles a aclamar al Señor, imitando las aclamaciones y gestos que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro de Jesús al llegar a Jerusalén, cantando el fervoroso Hossana. Cánticos apropiados son el Salmo 23 y el Salmo 46; también otros en honor a Cristo Rey como Tu reinarás.

* Al llegar al templo entonar un canto apropiado a la apertura de las puertas por ejemplo “Portones abrid los dinteles”.

Algunos cantos procesionales…

Se lista a continuación algunas canciones sugeridas para este tiempo. Si no conocen la música pueden solicitarla al e-mail de la Comisión de Liturgia y se las enviaremos con melodía y texto: comisionarquidiocesanadeliturgia@yahoo.com

Les informamos también que pueden descargar los subsidios que ha elaborado la comisión de Liturgia para los diferentes equipos de servicio en el siguiente blog: www.amd.streamload.com/comisiondeliturgiabaq

* Entrada: Juntos como hermanos, Caminaré, en presencia del Señor y Hacia ti, morada santa.

* Aclamación antes del evangelio: La voz del Señor, Tu palabra me da vida (tiene dos estrofas cuaresmales), Tu palabra Señor es la verdad y tu ley nuestra libertad.

* Presentación de dones: Si, me levantaré; Cristo rompe las cadenas (tiene dos estrofas cuaresmales); Hombre de barro; De nosotros piedad, Señor; Perdón, Señor, perdón.

* Comunión: En Dios pongo mi esperanza, No podemos caminar, Danos un corazón (Hombres nuevos), Amémonos de corazón, Cristo te necesita para amar y Perdona a tu pueblo (V Domingo de Cuaresma)

EN EL ATLANTICO: NUEVOS PRESBITEROS AL SERVICIO DEL SEÑOR

Por ONIX NEDEL CORREA GARCÍA
Estudiante en Práctica – Comunicación Social
Universidad Autónoma del Caribe

“Para mi la ordenación sacerdotal significa muchas cosas. Entre otras, el saber que Dios me ama bastante y me confía una gran tarea, una gran labor, la cual es apacentar su reino. También significa reconocer que Él siempre ha estado conmigo, que siempre me ha acompañado; sino fuera por Él yo no estuviera hoy ordenado, consagrado para Él. Además, me alegra saber que a través del ministerio sacerdotal voy ayudar a muchos hombres y mujeres a encontrarse con Cristo”, así lo afirmó a Kairós el padre Franklin Posso, con la alegría proyectada en sus ojos, minutos después de su ordenación.

Estas palabras del padre Franklin me ayudan hoy a comprender la magnitud de una ordenación presbiteral, a la cual asistí –por vez primera- el pasado sábado 24 de febrero, cuando se me encomendó el cubrimiento para Kairós de este importante acontecimiento que me impactó positivamente por la solemnidad y el gran sentido espiritual con que se desarrolla. Mauricio Rey y Ludwing Sánchez, al igual que Franklin Posso, mostraron en todo momento su felicidad, especialmente cuando el señor Arzobispo, monseñor Rubén Salazar Gómez, los anunciaba como nuevos presbíteros de la Arquidiócesis de Barranquilla.

Al principio me fue interesante cómo las personas que no eran familiares de los nuevos sacerdotes seguían atentamente cada momento de la celebración. Se observaban carteles con mensajes dirigidos a los nuevos presbíteros con frases donde manifestaban su apoyo y la espera en sus comunidades para que ellos les entreguen toda su sabiduría y servicio.

Es que servir a Dios y guiar a los fieles por los caminos correctos no es obra fácil. En el sacerdote debe haber claridad sobre la misión que tiene en la tierra para enfrentarse a distintos entornos con multiplicidad de dificultades y, así, tener un desempeño como el que Dios exige. Claro está, los presbíteros lo hacen con amor y mucha humildad. Por tal razón, entiendo con mayor claridad toda la celebración culta que se vivió en esas dos horas, acompañada de la participación atenta de los fieles asistentes.

Entre tantas frases y emociones, el padre Mauricio afirma que su momento más emocionante durante la ordenación fue la imposición de las manos por parte del Arzobispo y todos los sacerdotes presentes en la celebración; las letanías, pidiéndole la asistencia de todos los santos y la gracia de Dios, y el momento de la oración consacratoria que sella precisamente la consagración a la Iglesia.

Tranquila, pausada, cuidadosa, entre otras cosas, fue el transcurrir de la ordenación, lo que fue revelándome aún más el valor espiritual de lo que sucedía en la catedral. Por estas razones entendí la respuesta del padre Ludwing cuando le pregunté sobre el significado de su ordenación: “Pura misericordia del Señor. Dios nos ama tanto y se arriesga a creer en el hombre, a pesar de que el hombre le pueda fallar, pero Él confía en el hombre y lo llama a ser partícipe de su amor y misericordia para la humanidad”.

Al final, cuando terminaba la ordenación, apenas comenzaban realmente la vida sacerdotal y el servicio a la comunidad para estos tres nuevos presbíteros. Ahora cada uno tiene responsabilidades que harán con cariño y regocijo, como es el caso del padre Franklin que estará en la Unidad Pastoral Cristo Resucitado del corregimiento La Playa, en la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo y Misión y, además, dictará en el Seminario Mayor la cátedra de introducción a la espiritualidad. Por su parte, el padre Ludwing pastoreará la comunidad de Nuestra Señora de la Esperanza, una comunidad que aún no cuenta con templo ni casa cural; también es su responsabilidad motivar la pastoral vocacional en la Vicaría de San José. Por último, el padre Mauricio es el nuevo párroco de la Unidad Pastoral San Vicente de Ferrer, en el municipio de Candelaria Atlántico, y seguirá al frente de la comisión arquidiocesana de pequeñas comunidades.

¿POR QUE HAY CATOLICOS QUE SE VAN A OTRAS CONFESIONES?

¿A qué se debe el éxodo o la deserción o la mudanza de tantos católicos hacia otras confesiones religiosas, incluso a doctrinas orientales que nada tienen que ver con el cristianismo?

Por CLOTARIO HEMER CERVANTES, Pbro.
Párroco Unidad Pastoral Santísima Trinidad

Las respuestas, argumentos, explicaciones, factores o causas que doy en este artículo son opiniones personales, intuiciones u observaciones de la realidad en que nos movemos diariamente. Pudiéramos decir que son como hipótesis de trabajo para una investigación metódica. Son deducciones de experiencias y diálogos con personas que han dado este paso.

En alguna ocasión le propuse a un amigo psicólogo hacer un estudio serio en Barranquilla sobre este fenómeno, pero no disponemos de recursos para hacerlo.

¿Cuáles son las causas de esta realidad? Son muchas y relacionadas entre sí. Pero, ¿cuál podría ser como la causa que está en la base de este dejar la Iglesia Católica con dos mil y más años de existencia, cando prueba histórica de su origen apostólico y su ininterrumpida tradición hasta el día de hoy, para engrosar otras confesiones, sectas aparecidas y advenedizas y hasta movimientos de origen oriental?

Me atrevo a postular como la causa general de este fenómeno socio-religioso un hecho innegable: estos “católicos” no eran tales realmente. Es decir, su fe no era “la convicción de las cosas que no se ven. La seguridad de las cosas que se esperan”, que predica la Iglesia Católica. (Hebr 11, 1). La fe de estos hermanos no tenía arraigo suficiente en el corazón ni en la inteligencia de estos hermanos. Es posible que confesaran con la boca al Señor Jesús, pero que en el corazón no estuvieran convencidos de que Dios lo resucitó de entre los muertos, según la predicación de la Iglesia Católica, con todas las implicaciones teológicas, intelectuales y morales que semejante profesión de fe implica y exige en el seno de dicha Iglesia. (Rom 10, 9-10)

La fe de estos queridos hermanos en la Iglesia fue como la semilla que cayó en el camino, o en terreno pedregoso, o entre cardos, que no resistió las picotadas de las aves, ni el calor del sol, ni el combate frente a las dificultades que tenemos que afrontar los que predicamos a Cristo en la Iglesia Católica, con la vida y con las palabras (Cfr Mc 4, 1-9; // Mt 13, 1-23 // Lc 8, 4-15). Esta fe tiene mucho de tradicional, de herencia familiar o cultural, casi como que de simplemente sentimental; es un sentimiento religioso. A esta fe le faltó ser asumida por una opción; hacerla personal y radicarla en el corazón y en la inteligencia. Le faltó llegar a la adultez. Igualmente le faltó a esta fe un proceso de catequesis que la hiciera más explícita y consistente, que le diera una comprensión más racional, una asimilación intelectual más profunda. Le faltó también un conocimiento más serio de la Biblia, sobre todo del Nuevo Testamento. Quien haya experimentado este proceso, imposible que deserte de la fe católica. Desde luego que esto no quiere decir que sean cosas tan profundas que no estén al alcance del cristiano normal.

Hay que reconocer que desde hace ya mucho tiempo se ha descuidado bastante en la Iglesia una pastoral que siga a los cristianos desde su bautismo hasta su madurez. Además, desde hace tiempo la formación religiosa de los hijos dejó de ser tarea de los padres de familia, una parte excelente de la formación que imparte el hogar. Para agravar la situación en Colombia, se eliminó la formación religiosa del pensum escolar, cerrándose así las posibilidades de incluir en la formación académica de los jóvenes un ingrediente religioso y moral. Más grave fue todavía la decadencia y desaparición de la catequesis parroquial infantil, que antiguamente se hacía en todas las parroquias. Tenemos que destacar la labor de los maestros católicos que tanto han contribuido a mantener, contra viento y marea, la fe católica de los niños y jóvenes en las escuelas y colegios. En esto último me refiero a la Arquidiócesis de Barranquilla.

Frente a este panorama es explicable que estos hermanos que se distanciaron, no resistieran el ataque que, desde otros credos, se le hace a la Iglesia católica y terminaran abandonando la casa materna de la santa Iglesia, católica, apostólica y romana.

En síntesis, una fe sustentada únicamente por la tradición y el sentimiento, no puede resistir una batalla incesante y un proselitismo fatigante. Imposible defenderse frente a esta artillería cuando no se posee ningún recurso para responderla (Cfr Lc 14, 31; 2 Pe 1, 3-11; Lc 1, 1-4). Yo aquí no hago ningún juicio de conciencia. Analizo un fenómeno socio-religioso.

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

UNA OPORTUNIDAD PARA ASUMIR PLENAMENTE EL PLAN DE DIOS

Por Fray GILBERTO HERNÁNDEZ GARCÍA, OFM
alvinxxi@yahoo.com.mx

En estos días (marzo 8) se estará celebrando a lo largo y ancho de nuestro planeta el “Día Internacional de la Mujer”; efeméride que nos hace volver los ojos —independientemente de nuestro propio género— a las diversas situaciones que el otrora llamado sexo débil vive y padece cotidianamente. Porque, si bien ha habido avances en la consolidación de los derechos de la mujer en el mundo, a principios del Siglo XXI todavía no puede decirse que las mujeres ocupen una posición de equidad frente a los hombres.

En reiteradas oportunidades la Iglesia, en voz de sus pastores, ha resaltado el fundamental papel que la mujer tiene en la Iglesia y en el mundo; ha agradecido su labor, ha pedido perdón por la marginación de la que han sido víctimas a lo largo de la historia en distintas culturas y las ha invitado a integrarse en la vida y desarrollo social con una nueva conciencia. Ya el Concilio Vaticano II, en su “Mensaje a las Mujeres”, hacía notar que es la hora “en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga".

Sin duda alguna, fue Juan Pablo II quien con mayor insistencia dio relieve a la reflexión sobre la vocación y dignidad de la mujer en el mundo y en la Iglesia contemporánea. Afirmaba en la carta apostólica Mulieris Dignitatem que la Iglesia “da gracias por todas las mujeres y por cada una: por las madres, las hermanas, las esposas; por las mujeres consagradas a Dios en la virginidad; por las mujeres dedicadas a tantos y tantos seres humanos que esperan el amor gratuito de otra persona; por las mujeres que velan por el ser humano en la familia, la cual es el signo fundamental de la comunidad humana; por las mujeres que trabajan profesionalmente, mujeres cargadas a veces con una gran responsabilidad social; por las mujeres «perfectas» y por las mujeres «débiles». Por todas ellas, tal como salieron del corazón de Dios en toda la belleza y riqueza de su feminidad, tal como han sido abrazadas por su amor eterno; tal como, junto con los hombres, peregrinan en esta tierra que es «la patria» de la familia humana, que a veces se transforma en «un valle de lágrimas». Tal como asumen, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad, en las necesidades de cada día y según aquel destino definitivo que los seres humanos tienen en Dios mismo, en el seno de la Trinidad inefable”.

Por su parte, también el episcopado latinomericano ha ponderado el valioso papel que juega la mujer en nuestro continente, y señala, con gesto profético, que en varias regiones del continente americano, lamentablemente, “la mujer es todavía objeto de discriminaciones. Por eso se puede decir que el rostro de los pobres en América es también el rostro de muchas mujeres”. En este sentido, los Padres sinodales han hablado de un "aspecto femenino de la pobreza". Por ello, señalan, “la Iglesia se siente obligada a insistir sobre la dignidad humana, común a todas las personas”. Así, denuncia “la discriminación, el abuso sexual y la prepotencia masculina como acciones contrarias al plan de Dios". En particular, deplora como abominable la esterilización, a veces programada, de las mujeres, sobre todo de las más pobres y marginadas, que es practicada a menudo de manera engañosa, sin saberlo las interesadas; esto es mucho más grave cuando se hacer para conseguir ayudas económicas a nivel internacional.

En el día Internacional de la Mujer, se hace imperativa una revisión reflexiva en torno a la situación de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, que favorezca —como la práctica de Jesucristo nos enseña—, una reivindicación de la dignidad de la mujer, no sólo en los roles de esposa o madre, sino, particularmente, como un ser humano con potencialidades y pleno derecho a ser feliz y desarrollarse al igual que el hombre. Conmemorar este Día Internacional, es ante todo una manera colectiva de reconocer con gratitud a Dios el valioso aporte de la mujer en la construcción de una sociedad llena de humanidad: su fuerza y ternura; su capacidad de trabajo, resistencia y perseverancia; su lucha y coraje.

ARTE CON SENTIDO SOCIAL

“Luego de escuchar al Arzobispo en la primera reunión que tuvo con la comisión arquidiocesana de artistas, cuando dijo que no se contaba con ningún tipo de presupuesto económico para la celebración de este jubileo, me dije: Enrique, tú no puedes hacer aportes millonarios en efectivo, pero puedes donar una de tus obras para que la Arquidiócesis la rife y obtenga algunos recursos”, manifestó con su acento chileno el pintor Enrique Lamas, quien generosamente ha donado la obra “Resurrección” para que, al rifarla, se puedan recaudar fondos suficientes para los gastos logísticos del Jubileo de los Artistas y también para alguna obra de evangelización que el señor Arzobispo considere.

Descripción de la Obra
La obra Resurrección es un óleo que reverentemente muestra la ascensión de Jesús a los cielos. La luz que desciende de lo alto supone la divina presencia del Creador, y baña gradualmente la sagrada imagen, insinuando en el entorno unos perfiles de olas en la formación de las nubes. El globo terráqueo flota en el espacio, minimizado ante la imagen del Señor, y está sostenido por dos querubines. En la imagen del mundo se destaca el contorno geográfico de América del Sur, en la que Colombia ofrece un punto de apoyo al sagrado pie de Jesús. Se convierte así en realidad visual el anhelo de las almas justas de nuestro país, de sentir que Cristo resucita cada día en nuestros corazones para mitigar el dolor de una guerra fraticida que durante décadas viene marchitando nuestros corazones. Cristo asciende a su glorioso reino después de habernos mostrado la magnitud de su amor, que hoy habita en nosotros.

Cada boleta de la rifa tiene un costo de 20 mil pesos y pueden adquirirse en el despacho de la Catedral y en la Curia Arzobispal. Además, se estarán ofreciendo en varios despachos parroquiales.

LOS ARTISTAS ESTAN DE JUBILEO

Durante esta semana, los artistas del Atlántico participan de una manera directa en el Jubileo que la Arquidiócesis celebra con ocasión de sus 75 años de vida eclesial. Reconocidos artistas de talla internacional presentan sus obras junto a las de aquellos que apenas nacen en el maravilloso mundo del arte.

Los templos del Atlántico abren sus puertas al arte durante estos días que la Arquidiócesis de Barranquilla celebra el “Jubileo de los Artistas”.

En distintas parroquias se han organizado exposiciones de pinturas, fotografías, esculturas y artesanías, así como recitales poéticos, muestras teatrales, encuentros musicales y otras expresiones artísticas, indicando que los artistas del Atlántico están celebrando su “Jubileo” y, de esta manera, se unen al septuagésimo quinto aniversario de la Arquidiócesis de Barranquilla.

Además, y quizás lo más importante de todo este “proceso jubilar” con los artistas, es el inicio de una pastoral definida para este grupo específico tan importante de la sociedad; una pastoral que apunte a que los artistas que habitan en el Atlántico descubran su papel en la Iglesia y en la sociedad, pues ellos -con su arte- pueden contribuir a la consolidación de una auténtica belleza que lleve al ser humano a descubrir el sentido de lo bueno, lo noble, lo eterno.

De ahí que para caminar con los artistas en el Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización PDR/E que se vive en nuestra Arquidiócesis, el señor Arzobispo ha designado al padre Dimas Acuña como delegado arquidiocesano de artistas y, junto con él, estará trabajando una comisión integrada por insignes figuras del arte en nuestra tierra cuya experiencia se mezcla con el entusiasmo de nuevas figuras en este campo. Ellos son: Gloria Peña, Jorge Arnedo, Rossana Lignarolo, Eduardo Vides, Zandra Vásquez, Margarita Galindo, Carmen Alvarado, Tomás Urueta, José Olivares, Carla Celia, Ricardo Villa y los jóvenes Rossana Rojas, Frank Ruiz y Roberto Santodomingo.

EN LA CATEDRAL:
GRAN ENCUENTRO DE ARTISTAS
¡Luces, cámara, acción! Sí, pero para adorar a Dios. La Catedral Metropolitana María Reina abrirá sus puertas este martes 6 de marzo, a las 7:30 de la noche, para recibir a los artistas que participarán en el gran encuentro que para ellos se ha organizado.

Con la compañía de la Viceministra de Cultura, la barranquillera María Cecilia Donado, las autoridades civiles, militares y de policía, los artistas y gestores culturales del Atlántico se reunirán en la Catedral para escuchar el mensaje que la Iglesia arquidiocesana, en sus 75 años, tiene para ellos en la voz de nuestro Arzobispo, monseñor Rubén Salazar Gómez. Y será un mensaje enmarcado, obviamente, en el arte. Para esta importante ocasión, se ha hecho el montaje de la obra “¡Con lo bello salvaremos el mundo!”, en la que se presenta la historia de la salvación del hombre desde el momento de la creación del universo hasta la resurrección de Cristo. Todo esto basado en un libreto elaborado por el padre Dimas Acuna y el comunicador social Jaime Marenco, en el que se matizan los textos de la Sagrada Escritura con la danza –contemporánea, clásica y folclórica-, el canto, el teatro, la poesía, la pintura, las artesanías...

La obra, que tiene una duración aproximada de 45 minutos, contará con doscientos cincuenta artistas en escena que mostrarán su talento en el más significativo escenario que pueda encontrarse en Barranquilla este martes para agradecer a Dios por la vida de los artistas que viven en el Atlántico. Ese escenario es la Catedral Metropolitana María Reina.

DESARROLLO DE LA OBRA
» Los comunicadores María Patricia Dávila y Jorge López serán los maestros de ceremonia de la velada, la cual iniciará con la entrega de un decreto de exaltación y bendición episcopal a Meira Delmar, reconociendo así la Arquidiócesis la vida y la obra de esta ilustre poetisa barranquillera.

» Seguidamente se hará el ofrecimiento del acto a través de un poema de Margarita Galindo, para seguir de inmediato con el segmento de la creación del mundo a cargo del Ballet de Barranquilla que dirige Jorge Arnedo y que estará acompañado de la música en vivo de una orquesta de cámara que ha montado para la ocasión el maestro José Olivares.
» En el momento de la desobediencia de Adán y Eva, intervendrá Isadora, la mejor voz de la canción católica que en estos momentos existe en Colombia.
» A continuación, será la representación del nacimiento de Jesús con la intervención del pesebre en vivo de Usiacurí que dirige Tomás Urueta. Enriquecerá este momento el canto del Gloria interpretado en ritmo de cumbia por el joven cantante de Palmar de Varela Luis Gerardo Barrios. Con este fondo musical, ingresarán a la Catedral el Ballet de Gloria Peña y 50 parejas sacadas de las cumbiambas Gallo Giro, La Misma Vaina, La Arenosa y Pollera Colorá.
» La pasión, muerte y resurrección de Jesucristo estará a cargo de una masa coral en la intervienen los coros de la Arquidiócesis, la Universidad Autónoma del Caribe, la CUC, la Universidad Simón Bolívar y el ensamble vocal Arenas, todos bajo la dirección de Ángela Marín, directora del coro arquidiocesano. Se concluirá la obra con el momento de la resurrección en el que interviene nuevamente la cantante Isadora, y el Ballet de Rossana Lignarolo.

Finalizada la obra, el Arzobispo de Barranquilla, monseñor Rubén Salazar Gómez, entregará su mensaje a los artistas. “Estamos seguros que el Jubileo de los Artistas permitirá redescubrir la profundidad de la dimensión espiritual que ha caracterizado el arte en todos los tiempos, comprendiendo así el especial interés de la Iglesia por el diálogo con el arte y su deseo de que en nuestro tiempo se realice una nueva alianza con los artistas del Atlántico, para que surjan nuevas formas, nuevos caminos, nuevos métodos que nos conduzcan a la construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna”, dijo a Kairós monseñor Rubén al referirse al Jubileo de los Artista.

EXPOSICIÓN COLECTIVA DE ARTE
También el 6 de marzo, y durante los ocho días siguientes, se abrirá una colectiva de arte en el salón parroquial de la Catedral, promovida por el Museo de Arte Moderno de Barranquilla –MAMB-.

Los artistas participantes en la colección del MAMB son: Ángel Looch Kaart, Alberto Sojo, Ramiro Gómez, Roberto Angulo, Jorge Martínez, Alvaro Herazo, Marco Mojica, Antonio Ingino Caro, Gustavo Turizo, Delfina Bernal y Fernando Castillejo. Y los artistas invitados serán: Enrique Lamas, Jaime Correa, Jorge Serrano, Gabriel Acuña, Leonardo Infante y Milton Castro.

Por su parte, la Secretaría de Cultura del Atlántico expondrá las maquetas de los templos de los 21 municipios del departamento, y el Comité Mixto de Promoción del Atlántico llevará a la Catedral una muestra de artesanías de la región.


ORANDO EN LA URBE

EL DOLOR DE ISRAEL Y LA PURIFICACION DE LA CONCIENCIA
Parte II

“Sentí que tenía que escribir una obra, algo profundo, religioso, que honrara la vida, que involucrara a las personas más allá de sus creencias, de su raza, de su color u origen. Que se refiriera al hombre, a su dignidad, al valor, a la libertad, al respeto del hombre relacionado a Dios, como su Creador”. (Ariel Ramírez, Compositor de la Misa Criolla).

Por RÓGER VARGAS
Legionario de María
rogervch@yahoo.com
www.miroforas.podomatic.com

Acontecimientos como la Shoá, así se le conoce a la masacre de más de 6 millones de judíos en numerosos “campos de concentración” en Europa, durante la segunda guerra mundial, “sacuden nuestra memoria, sacuden nuestro corazón. No quieren provocar en nosotros el odio; más bien, nos demuestran cuán terrible es la obra del odio. Quieren hacer que la razón reconozca el mal como mal y lo rechace; quieren suscitar en nosotros la valentía del bien, de la resistencia contra el mal. Quieren despertar en nosotros los sentimientos que se expresan en las palabras que Sófocles pone en labios de Antígona ante el horror que la rodea: "Están aquí no para odiar juntos, sino para amar juntos…” Así podemos esperar que del lugar del horror surja y crezca una reflexión constructiva, y que recordar ayude a resistir al mal y a hacer que triunfe el amor.” Con estas palabras, que el Papa Benedicto XVI pronunció durante su oración en el campo de concentración de Auschwitz, el 28 de mayo de 2006, con ocasión de su visita apostólica a Alemania, he querido iniciar la segunda parte de este artículo dedicado a una de las más importantes obras del arte latinoamericano, La Misa Criolla; compuesta en 1964 por Ariel Ramírez, el reconocido músico argentino. Las palabras del Papa nos recuerdan que ante el mal existen múltiples respuestas, sin embargo, sólo el amor –traducido en perdón y reparación- es la única respuesta que puede hacer posible que -en medio del caos de la muerte- brote la esperanza. En síntesis, ésta es la conclusión de la primera parte de este artículo.

EL ARTE Y LO QUE LAS PALABRAS NO EXPRESAN
Sin lo dicho hasta el momento, sería muy fácil quedarse en la “superficie” de esta obra de Ariel Ramírez, La Misa Criolla, y no trascender al mensaje que en lo profundo nos quiso compartir. Esta obra, compuesta por cinco piezas, se puede definir o describir de muchas maneras; para mí, no es otra cosa que un itinerario de fe. Quien la escucha de principio a fin, recorre una vía en la que se contempla el misterio de la salvación actualizado en la liturgia de la Iglesia. La Misa Criolla inicia con un impresionante canto penitencial, el “Kyrie”, que en mi opinión es como una gran “obertura”; sin este canto no se podría percibir la real dimensión de todo lo que sigue. En este Kyrie casi se puede tocar el dolor, para que tenga una idea de esto, sólo imagínese escuchar un coro de más de 200 voces cantando “Señor ten Piedad” sobre la base melódica de unas quenas y la percusión de un tambor que imita las palpitaciones del corazón humano. Terminado el Kyrie, sigue el canto del Gloria, una explosión de júbilo: tambores, charangos, quenas, se fusionan para traducir –en música- el sentido de este himno de alabanza. De la alegría del Gloria se pasa a la convicción del Credo, sin duda es la pieza más fuerte del conjunto. La cuarta pieza es el Sanctus, que en una visión general de la obra, viene a ser “una brisa suave”, una alabanza serena a la trinidad. La obra termina con el Agnus Dei (Cordero de Dios), una pieza que nos deja un “sabor” a esperanza; personalmente creo que –junto al Credo- este canto nos invita a ver nuestro mundo desde lo escatológico, desde la certeza de la Parusía, el retorno glorioso de Cristo. De una forma general, esta es la descripción de La Misa Criolla, y como ya lo hemos expresado, es uno de los mejores ejemplos sobre como el arte puede llevarnos a vivir de mejor modo los misterios centrales de nuestra fe.

¿QUÉ PUEDO LLEVAR A MI VIDA?
Sin ser judío, Ariel Ramírez compartió el dolor de quienes murieron inocentemente; más aún, quiso –sin ser responsable- reparar un poco el daño que el odio y la indiferencia causaron a millones de inocentes. Esa fue su respuesta, pudo ser otra; puedo ser contestataria, violenta, subversiva, pero no; simplemente compuso una impresionante obra musical basada en los textos del ordinario de la misa del Rito Romano; y con ello logró mucho más. Y no fue el único, aunque en reiteradas ocasiones esto se quiera ignorar. En efecto, no pocas veces se percibe un profundo resentimiento en algunos lideres judíos que –deliberadamente- desconocen la solidaridad de la Iglesia respecto al sufrimiento de quienes padecieron en los campos de concentración. Se olvidan de que miles de sacerdotes, laicos, religiosas, también fueron llevados a estos campos por oponerse a la locura de Hitler o simplemente por ayudar a familias judías. Son muchos los hombres y mujeres que hoy van camino a su canonización, precisamente por su amor heroico. Quizá los casos más conocidos son los de Santa Teresa Benedicta (Santa Edith Stein) y San Maximiliano Kolbe, una religiosa alemana y un sacerdote polaco. La primera fue asesinada en las cámaras de gas y el segundo, San Maximiliano, asesinado con una inyección de cianuro luego de sufrir hambre por muchos días. Ambos murieron en Auschwitz, ambos ofrecieron sus vidas por quienes los mataban y también por todos aquellos que compartían su mismo sufrimiento.

Resulta significativo que esta segunda parte de “El dolor de Israel y la Purificación de la Conciencia” se ha publicado en este mes en el que nuestra Arquidiócesis nos invita a «reparar las ofensas»; y creo que no puede ser otra la actitud que este artículo deba suscitar. Hay tanto por lo que tenemos que reparar: las ofensas cometidas, las omisiones, la indiferencia, el desprecio, el egoísmo, los juicios a nuestro prójimo… sin esta reparación, ¿podrá haber paz en la tierra, en tu familia, en tu trabajo, en tu parroquia? sin ella, ¿podrías llamarte cristiano?


PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE

En Barranquilla también se escuchó:
“Yo Soy la Virgen de la Caridad”

Por JULIO GIRALDO
Periodista

Uno de los templos más hermosos de la ciudad de Barranquilla es, sin duda alguna, el de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Su estilo es el de una sinagoga muy amplia y ventilada; posee una bella capilla auxiliar con un ambiente que invita al recogimiento y la oración. Los mismos alrededores de la parroquia están diseñados como un homenaje a la ecología con un agradable parque, zonas verdes, árboles frutales y jardinería que oxigenan el entorno del templo parroquial.

Junto al templo se encuentra la Casa Sacerdotal, lugar con olor a santidad, bellamente acondicionado como vivienda para los sacerdotes ancianos, quienes después de trabajar durante toda su vida construyendo con sus comunidades el reino de Dios, tienen derecho a vivir dignamente y ser bien atendidos.

La construcción del templo se remonta al año 1962, cuando los habitantes de este exclusivo sector donde ya el padre Jorge Echandía, rector del Seminario Diocesano los atendía pastoralmente, solicitaron de la autoridad eclesiástica la aprobación para la construcción de un templo católico; muy pronto el municipio hizo la donación del terreno ubicado en la calle 84 con carrera 42 y se inició el proyecto con la colaboración de la firma Noguera y Dugand y la consagrada actuación de Roberto Dugand. A la nueva parroquia se le dio el nombre de “Nuestra Señora de la Caridad del Cobre” porque para esa época estaban en Barranquilla, aprovechando la hospitalidad que siempre ha caracterizado a la ciudad, muchos cubanos que habían emigrado de su tierra huyendo del régimen comunista de Fidel Castro.

Así que esta colonia cubana, numerosa y con experiencia religiosa muy arraigada heredada de su querida isla, comenzó a colaborar activamente no sólo en la construcción de la parte espiritual, sino que también monetariamente hacía sus aportes y de hecho esperaba que el nuevo templo fuera dedicado a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, cuya historia resumida es la siguiente: “Una hermosa imagen de la Madre de Cristo apareció flotando sobre las aguas de la bahía de Nipo (Cuba) en los primeros años del Siglo XVII. Se dejó ver en un amanecer después de tres días de tormenta. La recogieron tres campesinos que habían ido en busca de sal y que se les ha conocido siempre como los tres juanes. La imagen venía sobre una tablita que decía: ‘Yo soy la virgen de la caridad’. La llevaron al caserío de Barajaguas. Años más tarde la trasladaron a la Parroquia del Cobre. De ambos lugares desaparecía y volvía a ocupar el mismo sitio. Una niña llamada Apolonia decía que la veía en la Loma del Cobre. El pueblo, después de haber orado, con gran preocupación contempló una noche en ese mismo lugar un gran resplandor. Allí le hicieron una pequeña ermita donde la trasladaron y donde se encuentra actualmente en el Santuario Nacional. El Santo Padre la proclamó Patrona de Cuba a petición de los ‘Veteranos de la Independencia’ el 10 de mayo de 1916.”

Siguiendo con la historia de la parroquia, ya como vicaría (constituida como tal en 1965), se trabaja con la ayuda de los fieles, los sacerdotes Alfonso Miranda, Luís Villabona y Roberto Vélez Molina, quienes lucharon con todo celo hasta financiar los módulos del templo y proyectar la cripta. En 1967, Monseñor Germán Villa Gaviria firma el decreto 406 que eleva la vicaría a categoría de parroquia y nombra como su primer párroco al padre Carlos José Ruiseco, quien tomó posesión el 15 de octubre de ese mismo año. El padre Ruiseco, más adelante, es consagrado Obispo Auxiliar de Barranquilla y luego Arzobispo de Cartagena. Hoy, como Arzobispo Emérito, Monseñor Ruiseco vive en la Casa Sacerdotal que se encuentra junto a la parroquia de la cual él fue su primer párroco. A Monseñor Ruiseco lo sucede como párroco el padre Jorge Becerra Jiménez, quien llega con una experiencia maravillosa luego de haber sido el primer párroco de la Catedral Metropolitana, y dura 11 años al frente de la Caridad del Cobre. Le siguieron, en su orden, los presbíteros Juan de Jesús Serna Cañas, Reinaldo Iriarte Ríos y su actual párroco, Luís Alberto Martínez Macías.

LA PARROQUIA HOY

La vida pastoral corre por los canales normales, pues se cuenta con una feligresía comprometida que participa en todas las actividades parroquiales tanto en el aspecto sacramental y de culto, como también en todo lo que propone el Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización –PDRE-. Por la extensión territorial y número de habitantes, tiene esta parroquia dos células: una, la célula madre que es la Caridad del Cobre y, la otra, que está en proceso de formación, se llama San Gabriel. Allí se celebra la Eucaristía los sábados y domingos por la tarde con muy buena asistencia, pero no se ha podido comenzar la construcción del templo pues los terrenos están en proceso de legalización.

Dice su actual párroco, el padre Luís Alberto Martínez -refiriéndose a la Casa Sacerdotal- que para la parroquia es un gran orgullo tenerla allí pues actualmente conviven tres sacerdotes y dos arzobispos. Uno de ellos es Monseñor Carlos José Ruiseco, como ya lo anotábamos, y el otro es Monseñor Félix María Torres, Arzobispo Emérito de Barranquilla, quien celebra algunas eucaristías y preside celebraciones importantes, especialmente, durante la Semana Santa; Monseñor Torres también dicta cursos de Sagrada Escritura en el salón parroquial.

Añade el padre Martínez que lleva aproximadamente 7 años como párroco de la Caridad del Cobre, tiempo en el cual ha podido conocer muy bien su feligresía y se han realizado muchas obras no sólo en lo espiritual, sino también en lo que corresponde a la parte material; le da gracias a Dios por permitirle seguir al frente de una comunidad en donde cada día hay nuevos retos que enfrentar, tratando cada día también de avanzar en los logros propuestos por el nuevo plan pastoral de la Arquidiócesis.

EL RINCON DE PABLITO

Hola!!!!!!!!
Para mí, y estoy seguro que para Olguita y Guillo también, es motivo de alegría escribir para todos ustedes.

En esta ocasión, Olguita les trae unos apuntes muy interesantes sobre la Cuaresma, que es el tiempo litúrgico que estamos viviendo. Guillo nos presenta sus comentarios sobre el sacramento de la unción de los enfermos, y yo les traigo una información de la visita de mi amigo el Arzobispo al municipio de Santa Lucía.

TIEMPO DE CUARESMA
Por Olguita

Queridos amiguitos, ¿saben que nos encontramos en Cuaresma? Así me lo dijeron en el colegio y por eso le pedí a mi mamá que me llevara a la iglesia para preguntarle al párroco que quería decir esto, y él me contó:

La Cuaresma es:
» Un tiempo en el que somos invitados a arrepentirnos de todas las cosas malas que hemos hecho, a ser mejores personas, para así poder vivir más cerca de Cristo.
» Un tiempo de cambio de vida, de oración, de ayuda a los más necesitados.
» Un tiempo para escuchar atentamente la palabra de Dios y llevarla a la práctica.
» Un tiempo de perdón.
» Us un tiempo de preparación a la gran fiesta de los cristianos: La Pascua

La Cuaresma inicia el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo antes de la celebración de la cena del Señor.

Amiguitos, no nos quedemos atrás. Acércate a tu parroquia y únete a las actividades que realizarán en este tiempo de Cuaresma.

EL ARZOBISPO EN SANTA LUCÍA
En días pasados acompañé a mi amigo el Arzobispo al municipio de Santa Lucía y allá nos encontramos con un grupo muy chévere y bien organizado de monaguillos, que hacen parte del movimiento infantil que cada vez toma más fuerza en esta unidad pastoral del sur del Atlántico.

El padre Alirio Cantillo, párroco, me dijo que estos niños y niñas son muy juiciosos y que él se siente muy feliz porque ellos colaboran en las eucaristías.

Guillo, el monaguillo
Sacramentos de Curación
Hemos estado estudiando los sacramentos de Confesión y Unción de los enfermos. Ellos hacen parte de los Sacramentos de Curación.

¿Cómo así? Pues, Jesús es el médico de nuestras almas y sabe que somos débiles y, a veces, hacemos cosas que nos alejan de Él. Sin embargo él desea que nosotros, que somos su Iglesia, continuemos firmes en su obra de salvación, de allí que nos dejó los Sacramentos de Curación.