martes, mayo 22, 2007

EL RINCON DE PABLITO

GRATA VISITA A CASCAJAL

Por Pablito
Cuando le comenté a unos amigos del colegio que había estado en Cascajal, me dijeron: “¿Casca qué? ¿Y eso dónde queda?” Pues no los culpo por su reacción, porque antes del 29 de abril (día en que lo conocí) no tenía ni idea que en nuestro Departamento del Atlántico hay un pueblecito que se llama así.

Este es un corregimiento del municipio de Sabanalarga y fue el sitio que escogió Isabella Rodado Grijalba, la hija de mi amigo el Gobernador del Atlántico, para hacer su primera comunión. Ella me invitó y yo fui muy gustoso porque Isabella no hizo la primera comunión allí por capricho, sino porque ella y sus papitos querían compartir con los niños y las niñas de Cascajal que también iban a hacer su primera comunión ese día.

La mamá de Isabella, que se llama Elizabeth y viene siendo la Primera Dama del Atlántico, trabajó fuertemente para que ese día fuera inolvidable para su hija y los demás niños y niñas de Cascajal. Doña Eli (así le digo yo por cariño), logró que muchas personas generosas ayudaran a mejorar la capillita de este pueblo. Ustedes debieran decirle a sus papitos que los lleven hasta allá para que se den cuenta lo linda que está quedando, porque todavía faltan algunos detalles.

Recuerden: el Atlántico tiene 22 municipios y una gran cantidad de corregimientos, y en todos ellos se necesitan templos bonitos para poder celebrar la Eucaristía y alabar a Dios.

GUILLO EL MONAGUILLO

Conozcamos al Santo Patrono de los Monaguillos
Estoy muy feliz porque ese Jubileo de la Pastoral Litúrgica fue una experiencia maravillosa en la que nos permitieron participar a los monaguillos.

En esta ocasión les traigo una pregunta interesante: ¿Ustedes saben quién es Domingo Savio? Él es el patrono de todos los monaguillos y su fiesta la celebramos el pasado 6 de mayo.

Si tu eres monaguillo debes animarte a aprender mucho de él. Sabes, él siempre estaba alegre y sus mejores amigos fueron Jesús y María. Además, no le gustaban para nada las peleas, oraba mucho y una frase bien bonita que nos dejó es: "La muerte, antes que pecar".

Amiguitos, después del Jubileo de la Pastoral Litúrgica en el que participamos todos los monaguillos de la Arquidiócesis, debemos comprometernos a ser unos “excelentes monaguillos” a ejemplo de Domingo Savio.

jueves, mayo 10, 2007

NUESTRA PORTADA

JUBILEO DE LOS PRESBITEROS
Del 28 de abril al 6 de mayo. La fecha coincide con la Semana Vocacional.

LA LITURGIA CONVOCÓ A SUS AGENTES
Niños, jóvenes y adultos, todos agentes de la pastoral litúrgica, vivieron en días pasados la gracia de su Jubileo.

SEAMOS RESPONSABLES
Reclame con esta edición su afiche del valor del mes.

EDITORIAL

ANUNCIANDO A CRISTO EN UN MUNDO HOSTIL

En un mundo donde cada quien defiende su forma de actuar y de pensar; donde el corazón del hombre se ha endurecido y la bondad se va haciendo estéril; donde el respeto y la justicia han quedado a un lado, se necesita a gritos la voz y, sobretodo, el testimonio de hombres y mujeres que estén dispuestos a entregarse totalmente, con confianza plena, al Señor.

Cada momento de la vida tiene sus afanes que parecieran nos quitaran astutamente la posibilidad de un encuentro más cercano, maduro y profundo con Dios. Infortunadamente nuestro contorno ha tomado por prioridades cosas pasajeras y ha olvidado que el amor de Dioses lo que permanece por siempre. Alguien acertadamente decía: “El amor a Dios no puede darse por supuesto; si no se cuida, muere. Si, por el contrario, nuestra voluntad se mantiene firme en Él, las mismas dificultades lo encienden y fortalecen. El amor a Dios se alimenta en la oración y en los sacramentos, en la lucha contra los defectos, en el esfuerzo por mantener viva su presencia a lo largo del día mientras trabajamos, en las relaciones con los demás, en el descanso… Amar es, en cierto modo, poseer ya el cielo aquí en la tierra”.

En la niñez, los juguetes y aparatos electrónicos se convierten en el deseo constante y en el refugio permanente. A los jóvenes se les enseña diariamente la importancia del estudio, y lo es, pero es triste ver cómo para la mayoría de ellos éste se encuentra por encima de Dios. La vida adulta se ve presionada y acechada constantemente por un sin número de dificultades que las convertimos en el pretexto perfecto para renegar de Dios; el refugio en esta época de la vida es trabajar y el gran ausente es Dios, lo que conlleva a conductas irregulares y vacíos existenciales.

Es en este contexto de la vida misma donde el presbítero, hombre de Dios, anuncia sin miedo y temor, con la pedagogía propia para cada momento y lugar, el amor de Dios. Los hombres y mujeres del Señor tienen las limitaciones propias del ser humano pero, a la vez, tienen la seguridad de la promesa Divina del Espíritu Santo, y están revestidos para ser sabios en medio de la necedad, buscar la santidad en medio de la fragilidad, anunciar la verdad donde reina la mentira y promover la justicia donde hay desigualdad.

Que durante el jubileo presbiteral que en la Arquidiócesis viviremos en esta primera semana de mayo, la oración por nuestros presbíteros nos una aun más como miembros de la Iglesia y avive en cada católico del Atlántico el compromiso de orar permanentemente por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

400 AÑOS DE SERVICIO EN EL MUNDO

ORDEN DE LA COMPAÑÍA DE MARÍA NUESTRA SEÑORA

Hace 400 años, en Burdeos, Francia, Juana de Lestonnac, una mujer de fe, con una amplia experiencia de vida, y sus primeras compañeras ponían toda su voluntad en ofrecer a la Iglesia una compañía de mujeres dispuestas a seguir a Jesús y a entregar su vida al servicio del Reino. Eran sólo cinco en este primer grupo y no les inquietaba ser un pequeño número, contar con pocos recursos para poner en marcha su misión.

Así, nacieron a principios del siglo XVII, un siglo innovador y turbulento, marcado por una tendencia profunda al humanismo y por guerras que acrecentaban la división y el dolor en el mundo.

Educar una mujer, cambiar la sociedad que la consideraba ciudadana de segunda clase, absolutamente dependiente del hombre, era una locura que exigía arriesgar hasta la existencia. Comienza así, una aventura educativa que se va a prolongar durante cuatro siglos, sin interrupción.

El 7 de abril de 1607, el Papa Paulo V aprueba la fundación de la primera Orden apostólica femenina, compuesta por un pequeño grupo de mujeres que canalizan su vocación de servicio a Dios en una misión concreta: educar. Escogen como modelo y símbolo a María, Nuestra Señora, quien les da identidad: ¡Ha nacido la Compañía de María! Y nace con el compromiso de educar a la mujer reconociendo en ella su papel en la transformación de la sociedad.

Muy pronto, la nueva Orden se consolida, crece y se expande… Y poco a poco atraviesa fronteras y continentes: lenguas diferentes, distinto color de piel, diversidad de países, de culturas, de costumbres, con un factor común, el de ser hermanas, llamadas y convocadas a una misión.

Han pasado cuatro siglos y hoy sigue siendo una Compañía viva: multitud de niñas y niños, de jóvenes formados en sus principios educativos; laicos que se comprometen con la misma misión para mantener viva esa llama de la fe, de servicio, de entrega, de tender la mano para levantar dignidades, ayudar a formar “cabezas bien hechas, que no bien llenas”.

Se vive en el mundo tiempos difíciles, pero, la Compañía de María no camina sola, ha encontrado apoyos en personas afines, amigos, colaboradores, laicos y laicas comprometidas con el proyecto educativo.

EN BARRANQUILLA

Desde 1941 la Compañía de María se hace presente en la región Caribe, en Barranquilla, ofreciendo a la mujer una formación integral para que sean mujeres de fe, de ojos abiertos a la realidad para dejarse afectar por ella y desde una mirada positiva y esperanzadora, crear una sociedad más humana.

Actualmente, mil veinte alumnas reciben educación en los niveles preescolar, primaria y bachillerato del Colegio La Enseñanza. Por otra parte, 954 estudiantes se benefician de la educación que las religiosas de la Compañía de María ofrece en el Instituto Distrital Lestonnac, en el barrio El Bosque.

MINORÍA DE EDAD Y OLVIDO DE LA SAGRADA ESCRITURA

¿POR QUÉ HAY CATÓLICOS QUE DEJAN LA IGLESIA Y SE VAN A LAS SECTAS?

Por CLOTARIO HEMER CERVANTES, Pbro.
Párroco Santísima Trinidad

En esta entrega intento establecer, en la medida de lo posible, la parte de responsabilidad que tiene la Iglesia misma en este fenómeno, que es materia de comentarios a todos los niveles en ambientes públicos y privados, y en los medios de comunicación hablados y escritos. Porque no podemos negar que la propia Iglesia tenga algo que ver en este éxodo. ¿En qué forma o de qué manera pudiera decirse que la propia Iglesia católica tenga algo de responsabilidad en el abandono de muchos de sus hijos de la fe que la Tradición transmite desde los Apóstoles hasta nuestros días?

Los invito a analizar los siguientes hechos:
1. La minoría de edad de los laicos en la Iglesia.
2. El desconocimiento de la Biblia de los católicos.
Estas situaciones tuvieron su prudente justificación en los respectivos momentos, pero habiendo cesado las causas que las motivaron, como suele suceder en muchos comportamientos colectivos, han persistido como conductas estereotipdas, incluso cuando han desaparecido las causas que motivaron su aparición.
3. El folklorismo de los encuentros religiosos de las sectas, especialmente la mímica o los gestos y el baile, las palmas, frente a la sobriedad de la liturgia católica. Emotividad frente a racionalidad.
4. Imposibilidad de los párrocos católicos de hacer un seguimiento permanente de las familias católicas y entablar relaciones personales de pastor a rebaño.

¿Por qué los laicos o seglares han sido como menores de edad durante tanto tiempo en la Iglesia Católica? Digo durante largo tiempo, porque no siempre ha sido así. En efecto, si damos un vistazo al Nuevo Testamento veremos que Jesús eligió a sus apóstoles para que “estuvieran con él” para “enviarlos a predicar” (Mc 3,13), los formó muy bien y después les ordenó “Id y amaestrad a todas las gentes”, “enseñándoles a guardar todas cuantas cosas os ordené” (Mt 28,19.20). Y Lucas dedica su evangelio a un amigo suyo convertido para que “reconozcas la solidez de las enseñanzas que recibiste” (Lc 1,4). En las cartas paulinas, podremos darnos cuenta cómo fueron las cosas desde el principio. En la sola carta a los romanos, san Pablo nombra a 34 personas que trabajaron con él en las tareas de la predicación del evangelio. Ninguna de ellas era obispo o presbítero. Eran laicos. (Rom 16,3-24). Y entre los padres de la Iglesia, san Agustín en su sermón de la fiesta de los santos Pedro y Pablo, el 29 de junio dice así: “El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Yo te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos.” Más adelante dice: “No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor”.

Con esto quiero demostrar que los laicos no son menores de edad en la Iglesia. Esta situación no está contenida en la doctrina de la Iglesia ni en su práctica. Por otra parte, en los primeros tiempos de la Iglesia la incorporación de los paganos requería un riguroso procedimiento para evitar que recibieran el bautismo por curiosidad o por cualquier motivo distinto al de seguir a Jesucristo. Este largo y riguroso proceso se llamaba catecumenado. Si un pagano quería recibir el bautismo tenía que dirigirse a un obispo o buscar la mediación de un conocido cristiano ante la comunidad. Si era esclavo necesitaba el permiso de su señor. En África y en Roma se les admitía primero como oyentes y debían ser instruidos a parte. Con semejante preparación los laicos nada tenían que envidiar a los clérigos en materia de conocimiento de la fe. Con la caída del imperio de Occidente se dio una nueva agrupación de los pueblos de Europa y la Iglesia jugó aquí un papel preponderante. Desde este momento la fe ya no es una opción sino una imposición de los reyes y emperadores a sus súbditos. Se daban conversiones en masa. Con esto sufrió debilitamiento el examen y la instrucción de los catecúmenos, se hizo más difícil, y las catequesis preparatorias tendieron a desaparecer. El catecumenado se redujo a la preparación inmediata al bautismo. ¿Qué efectos producía esto? Un laicado incapaz de asumir tareas en la pastoral de la Iglesia, incapaz de recibir responsabilidades apostólicas. Todo tenían que asumirlo los clérigos. Sobrevino el clericalismo que dura hasta el día de hoy.

Reflejo de esto podemos verlo en la vida de san Pedro Claver, quien cuenta que, después de recibir esclavos africanos que llegaron en un barco el 30 de mayo de 1627: “Fuimos rompiendo por medio de la mucha gente, hasta llegar a los enfermos, de que había una gran manada echados en el suelo, muy húmedo y anegadizo, por lo cual estaba terraplenado de agudos pedazos de tejas y ladrillos, y ésta era su cama, con estar en carnes sin un hilo de ropa...Hecho esto entramos en el catecismo del santo bautismo, y sus grandiosos efectos en el cuerpo y en el alma, y hechos capaces de ellos, y respondiéndonos a las preguntas hechas sobre lo enseñado, pasamos al catecismo grande: Uno remunerador, castigador, etc. Luego les pedimos afectos de dolor, de aborrecimiento de sus pecados, etc. Estando ya capaces, les declaramos los misterios de la Santísima Trinidad, Encarnación y Pasión, y poniéndoles delante una imagen de Cristo, Señor nuestro, en la cruz, que se levanta de una pila bautismal, y de sus sacratísimas llagas caen en ella arroyos de sangre, les rezamos, en su lengua, el acto de contrición.” (Liturgia de las Horas (IV) p.1911-1913).

La actuación de los misioneros españoles con los indígenas no creo que fuera muy diferente. Los procedimientos actuales no es que sean muy diferentes en el bautismo de los niños. Se supone que los padres y padrinos de los bautizados se comprometen a seguir educando en la fe a sus hijos, pero en la práctica no es así. No es raro descubrir, a veces, que las motivaciones del bautismo no siempre corresponden al deseo de hacer de los niños verdaderos discípulos de Cristo e hijos de la Iglesia. No es que estos motivos queden excluidos, pero tampoco figuran como las razones religiosas de los padres de familia ni de los padrinos. Un laicado así no podrá nunca asumir tareas de adultos en la Iglesia y es presa fácil de las sectas, en las que tienen que asumir el compromiso de conquistar adeptos y llevarlos al pastor, lo que los hace sentirse personas importantes.

La minoría de edad de los laicos se volvió algo aceptado y generalizado. En los manuales de teología y los textos de catequesis se dividía la Iglesia docente (=la que enseña) e Iglesia discente (=la que aprende). El antiguo código de derecho canónico definía a los laicos como los que no son clérigos. Un manual de Acción Católica la definía como “la colaboración de los laicos en las tareas de la Iglesia” (Monseñor Cibardi). En esta manera de entender la Iglesia, se la presentaba como una pirámide, cuya estrecha cima la constituía la jerarquía y la amplia base los fieles. Me estoy refiriendo al decenio 1950-1960 hacia atrás, antes del concilio Vaticano II, que definió la Iglesia como pueblo de Dios en el que pastores y fieles caminan unidos en el mundo. Incluso, aun en la definición de laicos del Vaticano II todavía hay un rezago clericalismo. Se dice que con “el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia” (Lumen Pentium 31). El nuevo Código de Derecho Canónico supera clara y vigorosamente el clericalismo. El canon 204,1 dice que “Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios y, hechos partícipes a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo. El parágrafo 2 dice: “Esta Iglesia, constituida y ordenada como sociedad en este mundo, subsiste en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él.” Ya no aparece en la definición Iglesia jerárquica. El canon 208 es más claro todavía, porque dice: “Por su regeneración en Cristo, se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, en virtud de la cual todos, según su propia condición y oficio, cooperan en la edificación del cuerpo de Cristo” y el canon 211 es todavía más enfático: “Todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres de todo tiempo y del orbe entero.” Está claro, pues, que los laicos no son unos menores de edad en la Iglesia, pero tardará mucho tiempo en que tomen conciencia de su “deber y derecho” para que la salvación alcance a los hombres de todo tiempo y del orbe entero.

La prohibición de la lectura de la Biblia en las lenguas vernáculas se dio cuando Martín Lutero rompió la unidad de la Iglesia de occidente con su doctrina de la sola Escritura y la sola fe. Los reyes de los pueblos anglosajones sobre todo aprovecharon esta coyuntura para romper con la Iglesia, se unieron a Lutero, quien tradujo la Biblia al Alemán, lo mismo hicieron en Inglaterra y Francia. El momento pedía prudencia en lo referente a la lectura de la Biblia en las lenguas del pueblo. Sólo se debía leer en las lenguas originales y en la lengua latína, pues las traducciones podían inducir a errores y herejías. Con el tiempo desapareció la situación polémica y la prohibición era innecesaria, pero la inercia mantuvo la despreocupación por la lectura de la Biblia en los fieles católicos. Hoy día, gracias a Dios y al concilio Vaticano II que, en su constitución dogmática sobre la Divina Revelación, despejó el horizonte y urgió a clérigos y laicos la lectura asidua de la Escritura para que adquieran la ciencia suprema de Jesucristo (No. 25). A pesar de todo esto, todavía en la Iglesia partimos siempre de la palabra humana, catecismo, teología y aducimos como prueba la Escritura. Pero podríamos partir de la Escritura, palabra de Dios y deducir de allí la palabra humana, la teología, la catequesis. La Escritura goza hoy día de un gran aprecio en todo el mundo, incluyendo a los no creyentes. Y el manejo de la Escritura de parte de los pastores protestantes entusiasma a muchos de nuestros fieles.

La quinta conferencia del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana), se reunirá en el mes de mayo de este año en la ciudad de Aparecida de Brasil y el tema será precisamente cómo hacer del cristiano un discípulo de Cristo y un evangelizador. Es necesario que el cristiano deje de ser un menor de edad en la Iglesia católica. En síntesis, la minoría de edad de los laicos y el olvido de la Sagrada Escritura son factores que provocan o facilitan el éxodo de muchos católicos hacia otras confesiones.

JUBILEO DE LOS PRESBÍTEROS

¿QUÉ ES SER SACERDOTE?

“… y, enseguida, ellos dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.” (Mateo 4,22)

Por JUAN ÁVILA ESTRADA, Pbro.
Párroco San Carlos Borromeo y Padre Nuestro


Las palabras que siguen al titular de este escrito las hemos leído o se nos han proclamado multitud de veces en nuestras comunidades parroquiales. Están enmarcadas en el contexto del llamado que Jesús hace a sus primeros discípulos cuando los encuentra pescando a orillas del lago de Galilea y empieza a compartir con ellos su experiencia del Reino, para luego enviarlos a proclamar al mundo lo que vieron y oyeron de sus propios labios.

Comprender que ese mismo Jesús pueda experimentarse de modo singular en el mundo de hoy, al inicio de una carrera universitaria, en una preciosa relación afectiva o en lo íntimo de un corazón silencioso, es uno de los grandes retos del hombre contemporáneo al aprender a hacer una “relectura” de su propia vida a la luz de la fe y no, simplemente, bajo la lupa de la casualidad.

Entender hoy por qué un joven decide entrar al seminario para hacerse sacerdote no es tan sencillo. “Puedes servir a Dios sin ser cura… ; ¿no te parece demasiado precio renunciar a una esposa y a unos hijos?; para amar al Señor no es necesario tanto sacrificio…” Estas son algunas de las múltiples razones que esgrimen quienes no entienden lo que significa amar a Dios con toda el alma y donar a Él aquello que es tan natural en el hombre, no a manera de renuncia dolorosa, sino a modo de ofrenda y oblación pura. Donación que es más valiosa tanto más libre se sea para ello. Sólo el que ama entiende lo que hace y el por qué lo hace; eso forma parte de la relación personal que se establece con el Señor, con quien se ha compartido en la intimidad de la oración, y la vivencia de la fraternidad con quienes nos rodean.

Entonces, ¿qué es un sacerdote? Un hombre cuyas manos le pertenecen a todos, pero no es dueño de ninguna de ellas; aquel que escucha a todos para llevar ante el Señor las angustias y las penas de quienes le han abierto el corazón; es la voz de Dios en medio de un mundo aturdido por el barullo que ensordece; es quien defiende la verdad aún a costa de su propio nombre; quien no se deja amedrentar por la calumnia y la persecución; un hijo de Dios que hace a todos, por el bautismo, hijos del Padre celestial; un hombre entregado a Dios por sus propios padres para que le sirva en la tierra; un ser cuyo corazón es de todos, pero no posee ninguno para sí mismo; un hombre que ama como pastor, amigo, hermano; aquel que tiene manos para bendecir, absolver, abrazar; a quien le hablas con la certeza que sabe escucharte y tendrá siempre una voz de aliento para tus días de sombra.

Pero sobre todo, un sacerdote es un ser humano que ríe con las alegrías, llora para nunca olvidar que las lágrimas limpian el alma y no permiten que los pies se despeguen de la tierra y les recuerdan que también él necesita de la misericordia de Dios; es aquel que siente dolor ante su propio pecado y el pecado del mundo; es quien ante la presencia de la sencilla magnificencia de la Eucaristía en sus manos se siente amado por Aquel que lo eligió para volverlo “hacedor” del Cuerpo de Cristo. Y por qué no, es un hombre que un día cualquiera de su vida pudo olvidarse de su amor primero y renunciar a él para seguir los dictámenes de su corazón. Sí, un sacerdote es una persona como usted que “es escogido entre los hombres para representarlos delante de Dios y para hacer ofrendas por los pecados. Y como está sujeto a debilidades humanas, puede tener compasión de los ignorantes y extraviados, y a causa de su propia debilidad, tiene que ofrecer sacrificios por sus pecados tanto como por los pecados del pueblo.” (Hebreos 5,1-4)

Un sacerdote no es un ángel. Si lo fuera estaríamos perdidos, pues jamás podrían absolvernos de nuestros pecados a causa de no entendernos. No es un santo aunque esté llamado a serlo como todos los bautizados. Es un hombre que necesita también de su oración y su amistad. Así como él debe conocer sus ovejas, éstas deben conocerlo y amarlo, escuchar su voz y seguirle para que a todos nos lleven a las praderas del Reino de Jesús.

No es sencillo entender a un sacerdote aparentemente tan ajeno a las realidades del mundo, simplemente porque no ajusta su vida a los criterios del hombre contemporáneo sino que siempre se levanta como antorcha en medio de ideas oscuras que llevan al mundo a la perdición. “Si la sal se vuelve sosa ¿con qué se salará?” Si todas las ideas “modernas” del mundo fueran aceptadas por cada sacerdote, entonces se perdería su razón de ser en medio del pueblo. Por eso, un sacerdote siempre será un “anticuado” para muchas cosas sencillamente porque hay asuntos que nunca podrán modernizarse en la cabeza de un heraldo del Evangelio. Siempre será anticuado para pregonar que la vida merece respeto desde su concepción natural hasta la muerte natural; para decir que “Dios los creó varón y mujer y por eso deja al hombre a su padre y a su madre, se une a su mujer y se hacen los dos una sola carne”; nunca se “modernizará” para estar a tono con una cultura que defiende el supuesto derecho a quitar la vida a un indefenso para defender la “honra” de una mujer, como si valiera más honra que vida.

¿De qué valdría un sacerdote si todo lo que dice se ajusta a la corriente? Sólo para encerrarlo en el templo y que se dedique a celebrar una Eucaristía que no diría nada a nadie ni cambiaría la vida de los que la celebran junto con él. Siempre buscará este hombre poseer la misma misericordia de Dios para con todos, sin juzgar a nadie, comprendiendo la debilidad y la miseria humana, pero también sin renunciar a las grandes verdades enseñadas por Jesús.

Cristo se hizo hombre como nosotros no para quedarse como nosotros, sino para que nos hiciéramos como él; entonces, todo sacerdote siempre luchará para que nosotros no nos contentemos con ser como somos, sino que nos prestará su ayuda para que seamos elevados a nuestra condición sublime de hijos de Dios llamados a la perfección. Eso es un sacerdote. Recuerde, cada vez que se acerca a él, está ante un hombre de Dios que lo quiere para Dios y que con cada sacramento que le administra santificará las acciones más importantes de su vida: desde el momento en que nace, pasando por la madurez, el amor, la enfermedad hasta la muerte. Rodeemos entonces a nuestros pastores: el Papa, obispos y sacerdotes, de todo nuestro afecto espiritual, pongámoslos ante los pies del Sumo y Eterno Sacerdote, Jesucristo, para que él los tome en sus manos y haga de todos santos pastores para que el mundo crea por el testimonio de cada uno.

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE

UNIDAD PASTORAL SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
UNA COMUNIDAD QUE TRABAJA CON TESÓN

Muy cerca al municipio de Soledad, hace unos cincuenta años, existía un inmenso lote de terreno lleno de vegetación, donde crecían frondosos arbustos, plantas ornamentales y hasta medicinales, y era lugar preferido por los cazadores ya que los conejos se paseaban de día y de noche por el boscoso lugar.

Soledad crecía y se hicieron las gestiones pertinentes ante el crédito territorial para que se estudiara las posibilidades de construir en los terrenos mencionados, un lote de casas para familias de empleados y trabajadores, aprovechando las bondades de este organismo del gobierno que para la época cumplía con una labor social extraordinaria dándole casa a cientos de familias en todo el país. La obra se comenzó utilizando la modalidad de autoconstrucción, donde todos los favorecidos debían trabajar varias horas a la semana en la construcción de sus viviendas. Poco a poco se fue cristalizando el proyecto, se trazaron calles, se fueron levantando las viviendas, y el sector dejó de ser un monte para convertirse en el nuevo barrio Hipódromo.

Muchas cosas hacían falta, deficiencias protuberantes en el alcantarillado, agua, servicios de energía, teléfonos y escuela; pero lo que más preocupaba a los moradores del sector era la falta de una capilla para participar en la eucaristía y contar con un sacerdote para su acompañamiento espiritual. Desde Soledad se trasladaba el padre Atilio González, sacerdote que animaba la comunidad y celebraba la eucaristía en campo abierto, es decir, debajo de cualquier árbol, en una esquina del barrio o en el corredor de una casa, y los atendía espiritualmente; pero el trabajo de Iglesia ya en firme lo inicia el hermano Genaro Feliciano, religioso activo y dinámico quien acompañado de un grupo de estudiantes de la Normal Superior de Barranquilla, la que hoy se llama “La Hacienda”, motiva casa a casa a la comunidad, los ayuda, visita enfermos y crea las condiciones para construir paralelamente un colegio y una iglesia, necesidades apremiantes del nuevo barrio y, a su vez, filosofía de los Hermanos de la Salle quienes tienen por regla que en donde se construya un colegio debe haber también una iglesia. Muy pronto el hermano Genaro conseguía sus objetivos, el barrio comenzó a quererlo y a reconocer en él a su verdadero líder espiritual lo que conlleva una colaboración y apoyo de toda la comunidad para salir adelante en las obras de la iglesia y el colegio.

Como en toda comunidad que se respete, se nombró junta pro-templo y las distinguidas damas comenzaron a organizar bazares, bingos y eventos especiales, sin faltar la tradicional venta de empanadas con lo cual lentamente se recogían los fondos para la compra de materiales y pago de trabajadores. El esfuerzo conjunto del hermano Genaro, su grupo de alumnos, el padre Atilio y, por supuesto, el párroco de Soledad, padre Alfonso Miranda, y la comunidad, llega a su feliz término en su primera fase cuando Monseñor Germán Villa Gaviria, el 20 de septiembre de 1974, expide el decreto por el cual se crea la parroquia que, a petición de su gestor el hermano Genaro, lleva el nombre de San Juan Bautista de la Salle. En el mismo decreto se nombra como su primer párroco al padre Enmanuel De Alba. Luego vendrían como párrocos los padres: Jesús Escorcia, Armando Larios, Manuel Domingo Arteaga y Francisco Pacheco; en la actualidad ejerce este ministerio el padre Mario Escorcia García.

LA PARROQUIA HOY

Nos dice el padre Mario, quien desde hace tres años y unos meses se encuentra al frente de esta comunidad, que en la actualidad su parroquia cuenta con aproximadamente 12 mil habitantes, gentes que trabajan como empleados, obreros, pequeños empresarios y muchos profesionales. Es una comunidad muy viva, alegre, comprometida y muy bien preparada en los temas religiosos y de Iglesia. Las personas que de lleno se encuentran trabajando con su párroco en la evangelización, son gentes que han realizado cursos de teología, de catequesis, de liturgia y han recibido preparación como lectores y acólitos y, continuamente, asisten a cursos de actualización y participan en congresos y eventos nacionales e internacionales.

Es de resaltar el hecho de contar con 26 grupos de todas las ramas y carismas de la Iglesia; es admirable ver grupos de hombres, mujeres, niños y jóvenes que animan la vida parroquial permanentemente; con una comunidad tan piadosa y convencida de su compromiso dentro de la parroquia, la Misión Arquidiocesana marcha según los parámetros trazados por el señor Arzobispo. Esta unidad pastoral se encuentra organizada en 20 sectores repartidos entre San Juan Bautista de la Salle y la célula de Nuestra Señora del Consuelo. Los sectores se encuentran organizados de tal manera que en cada uno de ellos encontramos un responsable, un secretario, red de mensajeros y todo lo que el proceso de nueva evangelización exige.

Diariamente hay celebración eucarística, confesiones y atención a los enfermos; se dictan cursos prematrimoniales y de preparación a los demás sacramentos. El día domingo se celebran cuatro eucaristías y en cada una de ellas la iglesia está totalmente colmada de fieles. El templo y sus alrededores se remodeló y hoy presenta un nuevo y acogedor aspecto.

DIA DE LA TIERRA: DEL CAOS A LA UTOPIA CREADORA

Fray GILBERTO HERNÁNDEZ GARCÍA, OFM
alvinxxi@yahoo.com.mx

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

En días pasados hemos celebrado el Día de la Tierra, que ha venido a recordarnos que hay que tomar decisiones urgentes que sean saludables para nuestra casa común. Desde que se puso en marcha esta conmemoración —en1970—, ha habido algunos avances, como la reducción del uso de muchos pesticidas y otros contaminantes han sido erradicados, sin embargo no ha sido suficiente. La voz de alarma que han dado los expertos en cambio climático nos está urgiendo a tomar medidas en todos los niveles.

Hace un par de años la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), presentó un informe en el que señalaba que Latinoamérica puede ser la más devastada del mundo por el deterioro ambiental en los próximos 30 años si no se toman medidas urgentes. El estudio revela cifras alarmantes en cuanto a la contaminación y pobreza que enfrenta el continente, y advierte que, de continuar la tendencia actual, el riesgo humano es elevado.

Según el Organismo de la ONU, más de tres millones de hectáreas de tierra en Latinoamérica están degradadas debido a la erosión del suelo por malas prácticas agrícolas, lo que equivale al 16 por ciento del total global; así mismo, en los últimos 30 años se perdieron 190 millones de hectáreas de bosques en la región, lo que representaría más del 40 por ciento de las pérdidas mundiales, que alcanzan un total de 418 millones de hectáreas.

Latinoamérica figura como la región más urbanizada del mundo en desarrollo, pues el 75 por ciento de sus habitantes viven en ciudades, las cuales presentan graves problemas en el acceso de agua potable, contaminación del aire, manejo de desechos sólidos y enfermedades relacionadas al ambiente. Tan sólo ciudades como Sao Paulo, Buenos Aires, México y Bogotá —señala el documento citado— producen 51,100 toneladas de basura cada día, y 80 millones de habitantes de la región son afectados en su salud por la contaminación atmosférica a pesar de que se redujo en 21 por ciento la producción de clorofluorocarbono (CFC), que daña la capa de ozono.

El sueño colectivo que muchos tenemos ante esta caótica situación no es el «desarrollo sostenible», que el neoliberalismo propone, sino —como lúcidamente ha dicho Leonardo Boff— «un modo de vida sostenible», que sea fruto del cuidado para con todo ser, particularmente para con todas las formas de vida y una respuesta responsable frente al destino común de la tierra y de la humanidad. Esta utopía implica entender «la humanidad como parte de un vasto universo en evolución» y la «tierra como nuestro hogar, y viva»; supone también «vivir el espíritu de parentesco con toda vida», «con reverencia, el misterio de la existencia; con gratitud, el don de la vida que utiliza racionalmente los bienes escasos para no perjudicar al capital natural a las generaciones futuras; ellas también tienen derecho a un planeta sostenible y con buena calidad de vida».

El mismo teólogo brasileño sugiere que, en el cuidado de nuestro entorno, desde la acción particular de cada uno y en colectivo, además de la práctica de las tres famosas erres (reducir, reutilizar y reciclar) hay que añadir una cuarta: rearborizar o reforestar todo el planeta, «ya que son las plantas las que capturan el dióxido de carbono y reducen considerablemente el calentamiento global».

COLEGIO SAN PANCRACIO: EJEMPLO DE PREPARACIÓN Y ESFUERZO

Por ONIX NEDEL CORREA GARCÍA
Estudiante en práctica Comunicación Social
Universidad Autónoma del Caribe
onix2502@hotmail.com


Caminar hacia la excelencia y alcanzar un alto nivel, son los propósitos que la mayoría de los centros educativos pretenden alcanzar. El Colegio Arquidiocesano San Pancracio no es la excepción, pues con esmero y mucha dedicación viene trabajando en miras de que sus estudiantes se preparen para darle a la sociedad bachilleres visionarios de una vida profesional.

El trabajo de esta institución se hace visible con el reconocimiento entregado el pasado 8 de marzo por la Secretaría de Educación de Soledad, en el que se exalta la obtención del resultado más alto del municipio en las pruebas de Estado ICFES el año pasado. La placa de la Secretaría de Educación de Soledad fue entregada junto con el reconocimiento dado por la empresa Bavaria en el que se valoran los esfuerzos y la preocupación por entrenar a sus estudiantes para que se logren resultados como estos.

Directivos, profesores, estudiantes y padres de familia, demostraron su alegría debido a que les reconocieron el trabajo que venían desarrollando desde hace mucho tiempo. “Superar ese promedio que tenemos es un reto y también es una meta, vamos a trabajar para que todos este año nos comprometamos con la excelencia y el colegio alcance un nivel superior”, afirma María Estela Ubarnes, personera estudiantil del colegio.

Ahora, en los estudiantes de once grado recae la responsabilidad de mejorar estos buenos resultados conseguidos por la promoción 2006 y, como lo manifiesta su rectora Vivian Godoy, la meta es alcanzar la excelencia tecnológica, científica y humana en el marco del mejoramiento continuo que viven los alumnos pancracianos.

EL COMPROMISO DE LA INVESTIGACIÓN
Día a día el centro educativo recibe en sus jornadas de la mañana y de la tarde alrededor de 800 niños y jóvenes desde transición hasta undécimo grado.

Son muchos los proyectos que adelanta la institución para cumplir con su compromiso de optimizar su plan académico día a día. Como es el caso de despertar en los estudiantes, a través de los docentes, un interés por la investigación en todas las actividades y áreas que desarrollan en el centro educativo; claro está, que para esto es pertinente que el colegio se transforme y mejore su infraestructura. De la misma manera, se trabaja para que salga nuevamente una edición más del periódico institucional e inaugurar la emisora escolar.

Por otro lado, en el área de deportes el colegio se prepara para hacer sus “Olimpiadas Pancracianas” que son muy reconocidas en toda la comunidad. Es así como el grupo de porras, revista gimnástica, danza y capoeira trabajan fuertemente para tener un buen desempeño y, por ende, ganar varios premios.

Quizás uno de los proyectos que más llenan de orgullo a toda la comunidad pancraciana es la construcción del observatorio astronómico. Este coincide con la invitación para viajar a Argentina que en días pasados se le hizo al grupo de astronomía Apolo, conformado en su mayoría por estudiantes de la institución.

Todos estos trabajos y reconocimientos son coherentes con cada una de las metas que se proponen los colegios arquidiocesanos. Una labor que es continua en función de aprender más y ser mejores cristianos cada día.

EL RINCON DE PABLITO

LOS MONAGUILLOS DISFRUTARON SU JUBILEO

Los monaguillos de todas las parroquias que existen en el Atlántico hacen parte del grupo de agentes de la pastoral litúrgica que recientemente celebraron su jubileo.

Uno de los momentos especiales de este jubileo fue la gran “Feria Litúrgica” que se realizó el sábado 21 de mayo en el Colegio María Auxiliadora, bajo la organización de la Comisión Arquidiocesana de Liturgia.

En esta feria los monaguillos tuvieron un espacio especial para la reflexión y la diversión. Participaron en concursos en los que recibieron premios, se divirtieron con los juegos inflables y muy juiciosos participaron en la peregrinación que se organizó del colegio a la Catedral. Luego, participaron de la Eucaristía. ¡Las fotos lo dicen todo!

DOMINGO 6 DE MAYO:
JORNADA NACIONAL DE INFANCIA MISIONERA

Aquí en la Arquidiócesis de Barranquilla, este año, la Jornada Nacional de la Infancia Misionera se celebrará en cada parroquia el domingo 6 de mayo.

Será una celebración muy especial donde los niños misioneros disfrutarán este día viviendo una integración y adelantando una misión en su propia parroquia. Juntos con los asesores y con el permiso de su párroco, se espera que los niños hagan una colecta en las misas de ese domingo y, si es posible, también vinculen a todas las familias del barrio. Esta colecta, junto con las de todas las diócesis de Colombia, se enviará al Papa Benedicto XVI para que él la regale a niños pobres del lugar del mundo que considere.

Todas las alcancías que se alcancen a llenar en nuestras parroquias deben llevarse el lunes festivo 21 de mayo a la Misa que los niños de Infancia Misionera, junto con sus familiares, amigos y asesores, tendrán en El Morro. Aquellos que no puedan asistir a esta peregrinación, pueden entregar sus alcancías el martes 22 de mayo en la Casa Mariana. Cada alcancía debe ir marcada con el nombre de la parroquia.

Ustedes se preguntarán: ¿Y de dónde vamos a sacar las alcancías? Pues, los asesores de infancia misionera ya pueden pasar por la Casa Mariana a recibir sus alcancías y afiches promocionales de la jornada.

Otra cosita, para la peregrinación a El Morro, también en la Casa Mariana y en algunas parroquias están a la venta los boletos que tienen un valor de $6.500 por persona. Para mayor información, puedes llamar al teléfono 3793316 en la mañana, ó al celular 315.6554513 de la hermana Micheline.