jueves, julio 12, 2007

LA VERDADERA DEVOCIÓN MARIANA

Este 16 de julio honramos el nombre de María Santísima bajo el título de Nuestra Señora del Carmen.

Por JUAN ÁVILA ESTRADA, Pbro.
Párroco de las Unidades Pastorales San Carlos Borromeo y Padre Nuestro.

Después de las personas de La Trinidad, la figura de María resulta preponderante en la Sagrada Escritura. Ella es considerada en la Iglesia como modelo perfecto de la humanidad creada, ella ha sido el regalo de Cristo en la cruz para el mundo creyente. Su nombre es exaltado en diferentes oportunidades durante todo el año litúrgico. Los diferentes nombres que le otorgamos resaltan características de su personalidad y de su vida. Precisamente este 16 de julio honramos el nombre de María bajo el título de Nuestra Señora del Carmen.

Esta advocación ha encontrado gran acogida en el pueblo cristiano, sobre todo entre los conductores, al ser ella declarada Patrona de todos los que manejan un vehículo. Al rededor de su presencia se han ido entretejiendo toda clase de celebraciones, no siempre del modo más piadoso posible, por lo que su verdadera naturaleza se ha ido desdibujando para muchos que desconocen lo que ella significa para todos los que creemos en Cristo.

Ser devotos de María, Nuestra Señora del Carmen, es mucho más que exhibir una imagen suya en la puerta de nuestra casa en compañía de un gran “picó” o de salir procesionalmente en romería popular a las calles al son de papayeras y voladores.

Hay cosas en nuestra espiritualidad de cristianos católicos que es necesario entender profundamente para que toda expresión popular vaya encaminada a fortalecer nuestra fe y no nos conviertan en un espectáculo circense en donde todos los que nos ven menean la cabeza y se burlan de nosotros por no haber captado la esencia de lo que confesamos.

Partamos del hecho, entonces, de lo que significa ser un cristiano mariano:

1. La verdadera espiritualidad mariana no se queda en la persona de María. Ella, frente a Jesucristo, es lo que la luna al sol: un simple reflejo de su belleza. María nos conduce hasta Jesús, el Salvador.
2. Un verdadero mariano se deja guiar de la mano de nuestra Señora hasta los pies de su Hijo Jesús; nunca pretende quedarse ella con aquellos a quienes está llamada a conducir.
3. Una persona que ame a María asume de ella su capacidad para orar. No puede entenderse un hijo de María que no reproduzca en su vida el corazón orante de su madre.
4. Un auténtico mariano tiene como frase de combate aquella que María pronunció como legado espiritual a toda la humanidad: “Hagan lo que él les dice”. Es decir, quien ama a María posee una inquebrantable voluntad para hacer la voluntad de Dios, del mismo modo que ella lo hizo.
5. Quien ama a María, vive vida de Iglesia, de comunidad; no se aísla pensando que es capaz de permanecer fiel al amor de Dios de manera individualista. Todo mariano se congrega, participa de la Eucaristía, lee la Palabra de Dios, ama a su prójimo.
6. Quien ama a Nuestra Señora vive la vida sacramental para permanecer como ella, lleno de gracia. Además, es capaz de entender las dificultades y los dolores siendo fiel hasta el extremo de permanecer junto a la cruz cuantas veces sea necesario.

En fin, estamos ante la posibilidad de mantener una fiel expresión de nuestra fe en Jesucristo, el Hijo de María. Ella no es sólo una imagen adornada con flores y engalanada con vestidos cargados de pedrería, sino fundamentalmente la creatura más perfecta creada por Dios y entregada a la Iglesia viviente para que vea en ella un modelo de santidad y de amor. Amó a su Hijo con entrega total, supo desde siempre que en él todas las cosas serían renovadas y que cada ser humano que acude a su maternal intercesión podrá sentir una cálida mano que lo va llevando poco a poco a los pies del Maestro y Señor.

BANCO ARQUIDIOCESANO DE ALIMENTOS

UN GRAN ALIADO PARA COMBATIR EL HAMBRE

El 7 de julio del año 2002 se inauguró el Banco Arquidiocesano de Alimentos. Cinco años después, esta institución se fortalece en su misión de combatir el hambre y la desnutrición en el Atlántico.


Por ONIX NEDEL CORREA GARCÍA
Estudiante en prácticas – Comunicación Social
Universidad Autónoma del Caribe
onix2502@hotmail.com

¿Alguna vez ha escuchado sobre el Banco Arquidiocesano de Alimentos? ¿Sabe cómo la Pastoral Social le brinda ayuda, entre otras actividades, a las personas de escasos recursos que habitan en el Atlántico? Tener las repuestas a estas preguntas no es tan complicado, basta con ir un día a visitar el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Barranquilla, ubicado en la calle 53C No. 31-121, y observar cómo éste mejora las condiciones de vida de los más necesitados.

Como lo afirma su director, Jairo Badillo, más conocido como el profesor Jairo: “el Banco Arquidiocesano de Alimentos es un centro de acopio de productos alimenticios donados por los almacenes y supermercados de Barranquilla, para que la Iglesia los haga llegar a los más pobres del Atlántico.”

Desde que la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Barranquilla creó este Banco en el año 2002, son muchas las entidades que generosamente se unen a la causa para combatir el hambre en las personas con difícil situación económica. Los alimentos que se reciben son de dos clases: perecederos, como frutas y verduras, y los no perecederos, que por sus condiciones duran un poco más, entre estos los arroces, galletas y cereales. En las supertiendas y almacenes, los gerentes trazan unas pautas indicándoles a sus empleados lo importante que es el tratamiento de estos alimentos, ya que contribuyen a la nutrición de niños, madres cabezas de familias y adultos mayores.

La labor del Banco Arquidiocesano de Alimentos consiste en recibir estos productos, hacer un proceso de selección para escoger los mejores y, por último, entregarlos a las entidades –católicas y no católicas- que diariamente buscan soluciones al hambre de los más pobres entre los pobres. Este orden de actividades es necesario debido a que entre los alimentos enviados, en ocasiones, se encuentran algunos productos que no pueden ser consumidos por su estado de descomposición. Claro está, esto sucede por accidente, ya que en el saneamiento que hacen los supermercados y almacenes remiten al Banco todos los productos en buen estado. Voluntariamente, un grupo de mujeres capacitadas son las encargadas de realizar esta delicada tarea de selección y control de calidad.

A las fundaciones, grupos parroquiales y comedores comunitarios beneficiados por estas donaciones, se les asigna un día de la semana para que reciban sus alimentos, teniendo así una regularidad en los grupos entre ocho y quince días. Esta organización facilita y brinda un control sobre los productos entregados.

Cada entidad y comunidad envía la relación de las personas que la componen, como también, el destino que tienen los alimentos. Toda esta información es verificada por la promotora social del Banco y se respalda con la información que brinde el párroco –en el caso de los grupos parroquiales-, y la Cámara de Comercio –para las fundaciones y comedores comunitarios-.

Alrededor de 79 grupos se benefician de las 35 toneladas que, mensualmente, este singular Banco entrega para mitigar el hambre de muchos. Sin embargo, como lo afirma el profesor Jairo, “esto no es suficiente para combatir los problemas de hambre y desnutrición que cada día crecen más y, mucho menos, para atender las nuevas solicitudes que llegan.”

Para Sara Orozco Beleño, presidenta de la Fundación Mujeres en Progreso por Colombia, que funciona en el barrio Bajo Valle en la ciudad de Barranquilla y recibe a 100 niños y 50 abuelitos: “las donaciones han servido para mejorar la calidad de vida de estas personas y darles la oportunidad de probar alimentos que, con sus propios recursos, no pueden comprar, aunque estas ayudas –recalca- no dan abasto para todos los que quisieran favorecer”.

Durante la reciente visita a Barranquilla del padre Daniel Saldarriaga, Director Nacional de los Bancos de Alimentos, se pudo gestionar una campaña para darle leche durante seis meses a 220 niños de la ciudad, y todo esto se va a canalizar a través de nuestro Banco Arquidiocesano de Alimentos con el apoyo de la empresa Tetrapack.

Actualmente, los 25 Bancos de Alimentos que existen en el país son liderados por la Iglesia Católica y, a través de ellos, llegan en forma organizada productos alimenticios a instituciones sin ánimo de lucro, de asistencia social y en zonas marginales. Además, los Bancos de Alimentos, por medio de los comedores comunitarios, atienden muchos niños en toda Colombia ayudándoles a fortalecer su nutrición y crecimiento con una buena alimentación.

Los Bancos de Alimentos, entre ellos el de nuestra Arquidiócesis, así como los supermercados y empresas que los apoyan, dan vigencia en este tiempo a las palabras de Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer... Cuando lo hicieres con uno de estos pequeños, lo hiciste conmigo".

DE 1932 A 2007: 75 AÑOS CAMINANDO EN LA FE

El territorio de la Arquidiócesis de Barranquilla perteneció desde 1534, por decreto del Papa Clemente VII, a la Diócesis de Cartagena de Indias.

Es el 7 de julio de 1932 cuando la Santa Sede crea la Diócesis de Barranquilla y declara a la Parroquia de San Nicolás de Tolentino, iglesia “Pro-Catedral”. Al año siguiente, el Papa Pío XI nombra como primer Obispo de la naciente Diócesis al sacerdote huilense Luis Calixto Leyva Charry.

En 1950, se bendice la primera piedra para la nueva Catedral y en 1968, aún en construcción, es declarada Parroquia bajo la advocación de “María Reina”.

La creciente importancia de Barranquilla como ciudad industrial y comercial de la Costa Atlántica, así como su vertiginoso desarrollo cultural y religioso, motivó su elevación a “sede metropolitana” de una nueva Provincia Eclesiástica, segregada, en parte, de la Provincia de Cartagena y con las diócesis sufragáneas de Santa Marta y Valledupar. Hoy, se suman a esta Provincia las diócesis de Riohacha y El Banco.

El 25 de abril de 1969, el Papa Pablo VI promueve la sede episcopal de Barranquilla a la dignidad de “metropolitana” y designa como su primer Arzobispo a Monseñor Germán Villa Gaviria.

El 7 de julio de 1982, el templo de San Nicolás, patrono de la ciudad, cumple su quincuagésimo aniversario como iglesia Pro-Catedral de Barranquilla; y el 20 de julio del mismo año, la Santa Sede decreta el cambio de título catedralicio hacia el templo de “María Reina”, consagrándose éste como nueva Catedral de Barranquilla el 21 de agosto de 1982.

Actualmente, la Arquidiócesis de Barranquilla está bajo la tutela de Monseñor Rubén Salazar Gómez con el acompañamiento de dos Obispos Auxiliares: Monseñor Luis Antonio Nova Rocha y Monseñor Víctor Tamayo Betancourt. También participa en la labor pastoral un Presbiterio integrado por más de cien presbíteros, tanto diocesanos como religiosos, quienes pastorean una feligresía dinámica y comprometida en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y en paz.

Nuestros Obispos

* Monseñor Luis Calixto Leyva Charry (1934 – 1939)
* Monseñor Joaquín García Benítez – Administrador Apostólico (1939 – 1942)
* Monseñor Julio Caicedo Téllez (1942 – 1948)
* Monseñor Jesús Antonio Castro Becerra (1948 – 1953)
* Monseñor Francisco Gallego Pérez (1953 – 1959)

* Monseñor Germán Villa Gaviria – Primer Arzobispo (1959 – 1987)
* Monseñor Félix María Torres Parra (1987 – 1999)
* Monseñor Rubén Salazar Gómez, actual Arzobispo (1999 - )

Han sido obispos auxiliares:
* Monseñor Carlos José Ruiseco Vieira (1971 – 1977)
* Monseñor Ugo Puccini Banfi (1978 – 1987)
* Monseñor Oscar Aníbal Salazar (1995 – 1999)
* Monseñor Luis Antonio Nova Rocha (2002 - )
* Monseñor Víctor Antonio Tamayo Betancourt (2004 - )

NUESTRO RECORRIDO EN LA EVANGELIZACIÓN

El actual Arzobispo, Monseñor Rubén Salazar Gómez, se posesionó el 15 de mayo de 1999. De inmediato se evidenció en todo el presbiterio el deseo de unificar criterios y acciones pastorales en un Plan Global Arquidiocesano. Se consideró que la forma más adecuada de celebrar el Jubileo del Año 2000, para el cual la Arquidiócesis venía preparándose con especial esmero, era la celebración de una “Misión Arquidiocesana” –concreción del Plan Global- como cosecha del trabajo de evangelización anterior y siembra de un proceso de nueva evangelización.

PUNTO DE PARTIDA
En octubre de 1999, en reunión general de Presbiterio, se elaboró el punto de partida para la puesta en marcha de la “Misión Arquidiocesana”, adoptando los lineamientos fundamentales del Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización PDR/E. Se dio comienzo así a la etapa previa de este proceso.

ETAPA PREVIA
» El 26 de diciembre de 1999, con una masiva concentración en el Estadio Metropolitano de Barranquilla, se inauguró solemnemente la celebración del Jubileo del Año 2000 y se dio inicio a la Misión Arquidiocesana.
» En enero de 2000, se efectuó una reestructuración de las parroquias y una redistribución del presbiterio con la creación de 100 unidades pastorales, compuestas por células pastorales (parroquias ya constituidas o parroquias en formación). Estas unidades pastorales se agruparon en decanatos y éstos, a su vez, en vicarías territoriales. Anterior a esto existían 70 parroquias en la Arquidiócesis.
» Durante todo el año 2000 se organizaron los equipos de animación pastoral en las unidades y células (euap y ecap), y se crearon los sectores parroquiales con sus equipos (ecos y red de mensajeros)
» En octubre de 2000, nuevamente el Estadio Metropolitano abrió sus puertas a la Iglesia. Esta vez para dar inicio oficial a la Misión Arquidiocesana con una gran concentración de fieles.
» A partir de entonces y adentrándose en el 2001, se sucedieron la MISIÓN EN LAS ASAMBLEAS FAMILIARES –que permitió la organización de los núcleos con sus respectivos animadores-, la MISIÓN EN LOS SECTORES, en las CÉLULAS, en las UNIDADES PASTORALES y en el nivel arquidiocesano. De esta manera se colocó la base de la pastoral comunitaria de la Arquidiócesis, gracias a la creación de las estructuras fundamentales.
» En el segundo semestre de 2001 e inicios de 2002, se realizó la MISIÓN DE GRUPOS ESPECÍFICOS (niños, jóvenes, adultos mayores, docentes...) Así, iniciaron los primeros frentes de la pastoral especializada.
» Mientras todo esto se iba dando, los agentes de pastoral y la comunidad en general empezaron a fortalecerse en la espiritualidad de comunión.

PRIMERA ETAPA
» El 18 de mayo de 2002, se realizó la Primera Asamblea Arquidiocesana, presidida por el Arzobispo y en la que participaron: el presbiterio, delegados religiosos y laicos de todas las unidades pastorales, así como representantes de las comisiones arquidiocesanas hasta el momento existentes y movimientos eclesiales. En esta asamblea, después de evaluar el camino recorrido en la Misión Arquidiocesana empezada en 1999, se decidió continuar con el proceso iniciado de nueva evangelización, es decir, con el PDR/E.
» El 7 de julio de 2002, al celebrar la Arquidiócesis los 70 años de su creación, se dio inicio a la PRIMERA ETAPA del plan global arquidiocesano de nueva evangelización.
» De esta PRIMERA ETAPA, comprendida del año 2002 al 2011, ya se ha recorrido una PRIMERA FASE de 3 tres años (2002-2005) que fue una convocación general a la RECONCILIACIÓN. Para una reflexión más profunda y que realmente permitiera hacer parte de la vida el valor de la reconciliación, éste se trabajó desde la necesidad de mejorar las relaciones (julio 2002-junio 2003), mejorar nuestra comunicación (julio 2003-junio 2004) y mejorar la convivencia (julio 2004-noviembre 2005)
» Actualmente, estamos en la SEGUNDA FASE (2005 – 2008) y nos encontramos trabajando el valor de la FRATERNIDAD, entendido desde el respeto (año 2006), la justicia (2007) y la solidaridad (2008)
» De manera especial este 2007, año de la justicia, se enmarca en el Año Jubilar Arquidiocesano.
» La TERCERA FASE está programada de 2008 a 2011, y será la fase de la COMUNIÓN.

DIÁLOGO Y RESPETO

Por PEDRO F. MERCADO CEPEDA, Pbro.

He leído con gran interés los artículos que la columnista Lola Salcedo Castañeda ha dedicado en los últimos días a la defensa de los derechos de la colectividad GLTTBI (Gays, Lesbianas, Transexuales, Travestis, Bisexuales e Intersexuales). Comparto plenamente algunas de sus afirmaciones, pero disiento igualmente de muchas otras. Estoy particularmente de acuerdo con cuanto se refiere a la imposibilidad de imponer unilateralmente las propias creencias y valores a la comunidad política y a la sociedad. Y no podía ser de otro modo: la Iglesia Católica es bien consciente de ello. Tres décadas antes de que la Constitución colombiana definiera la naturaleza “laica” del Estado, el Concilio Vaticano II reconoció y promovió la legítima autonomía e independencia de las instituciones públicas. El mismo Concilio estableció, por otra parte, los patrones que rigen actualmente las relaciones de la Iglesia con los diversos estamentos de la sociedad: diálogo y apertura, son los paradigmas de esta diversificada relación de respeto y cooperación.

A excepción del fundamentalismo islámico y del fanatismo de algunas sectas pentecostales, la mayoría de las creencias religiosas -en modo particular la religión Católica y el Judaismo- se han adaptado con gran rapidez a los nuevos dinamismos de la sociedad multicultural. El ocaso de la mentalidad confesional, del ideal de la religión de Estado, ha dado origen a una línea dialogante y propositiva, ajena a la intromisión o a la indebida injerencia política. Las grandes tradiciones religiosas de Oriente y Occidente, reconocen hoy plenamente que, en materia legislativa, la fe puede y debe actuar como “presupuesto valorativo” pero no como fundamento jurídico de una ley (ratio legis). Los creyentes estamos firmemente convencidos de que las decisiones políticas deben encontrar su fundamento último en los valores establecidos por la Constitución, salvaguardando así la independencia de los entes de gobierno frente a cualquier tipo de presión externa, religiosa, económica, social o ideológica. La historia demuestra que el “dogmatismo”, a veces inconsciente o encubierto, no ha sido nunca patrimonio exclusivo de la fe.

En este sentido, es necesario recordar que tampoco los intereses y valores de la comunidad GLTTBI pueden ser unilateralmente impuestos a la sociedad colombiana; deben someterse enteramente y en igualdad de condiciones a los complejos dinamismos del debate social y político. Los defensores y opositores del proyecto de ley sobre los derechos patrimoniales y sociales de la comunidad GLTTBI, tienen el deber de confrontarse dentro del marco jurídico establecido por la Constitución Política de Colombia. Los legisladores, todos ellos, son elegidos como representantes de la voluntad popular y no como portavoces de grupos de presión. La Iglesia Católica, por su parte, no ha pretendido ejercer en este debate un rol de tal naturaleza. No se puede pensar el Catolicismo como una lobby homófona. La Iglesia promueve, por el contrario, una visión incluyente y plural de la sociedad, respetuosa de los derechos y de las obligaciones de cada uno. Si algunos miembros del Parlamento han juzgado oportuno ahogar in extremis el controversial proyecto de ley, deben asumir su responsabilidad política y social, argumentando jurídicamente las motivaciones de su rechazo. Las creencias religiosas no pueden ser utilizadas como escudo protector. La comunidad GLTTBI, con toda razón, espera respuestas a sus inquietudes y exigencias. Pero la Iglesia no puede asumirse la responsabilidad mediática de una decisión que no entra en el marco de sus competencias.

El respeto a la diversidad no puede ser invocado de manera unívoca, porque es una realidad esencialmente relacional: también los valores religiosos –tan íntimos y personales como los de la opción sexual- tienen derecho a ser asumidos en el debate público con el respeto y la apertura que la comunidad GLTTBI exige para los suyos. Las descalificaciones apriorísticas no contribuyen al diálogo que debe establecerse entre las diversas corrientes de vida y pensamiento al interior de una sociedad abierta e incluyente.

¿POR QUÉ HAY CATOLICOS QUE DEJAN LA IGLESIA Y SE VA N A OTRAS CONFESIONES?

REVISEMOS LAS HOMILIAS

Por CLOTARIO HEMER CERVATES, Pbro.
Párroco de la Unidad Pastoral Santísima Trinidad

¿Cómo hemos analizado el fenómeno de la deserción de los católicos hacia otras confesiones? En la siguiente forma:

1. Reconocimos el fenómeno como algo real, permanente, preocupante y originado por múltiples factores.
2. Analizamos los factores que pueden estar empujando a católicos a irse del seno de la Iglesia. Es decir, consideramos los factores centrífugos del éxodo.
3. Analizamos los factores centrípetos del fenómeno, es decir, los atractivos que les ofrecen las otras confesiones a nuestros hermanos para dejar la Iglesia cristiana católica e irse a ellas.

En este artículo analizaremos posibles remedios a esta grave situación. Aquí remedio significa: a) ofrecerles nosotros lo que ellos van a buscar a otra parte; b) traer de nuevo a casa a los que se fueron. No es muy fácil obtener pronto y eficazmente ambos objetivos.

La V Conferencia Episcopal Latinoamericana en Brasil ha señalado derroteros para esta labor, y el curso sobre Ecumenismo que hemos recibido los sacerdotes de la Arquidiócesis de Barranquilla durante una semana de formación, son como el preludio de la acción que los momentos actuales exigen de la Iglesia cristiana católica. Esta es una acción de toda la Iglesia, de clérigos y laicos. En este artículo presento algunas sugerencias, que son como lógica consecuencia del análisis que hemos hecho en los artículos anteriores. He aquí las sugerencias:

1. Los Sacerdotes. Lo primero que tendríamos que revisar es nuestra predicación, especialmente la homilía dominical. No soy especialista en homilética, pero me apoyo, en primer lugar, en el Concilio Vaticano II, que en la constitución Sacrosanctum Concilium, numeral 52, al hablar de la homilía, dice así: “Se recomienda, encarecidamente, como parte de la misma liturgia, la homilía, en la cual se exponen durante el ciclo del año litúrgico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. Más aún, en las Misas que se celebran los domingos y fiestas de precepto con asistencia del pueblo, nunca se omita, si no es por causa grave”. La constitución Dei Verbum, en el numeral 25, dice así: “Todos los clérigos, especialmente los sacerdotes, diáconos y catequistas dedicados por oficio al ministerio de la Palabra, han de leer y estudiar asiduamente la Escritura para no volverse predicadores vacíos de la Palabra, que no la escuchan por dentro, y han de comunicar a sus fieles, sobre todo en los actos litúrgicos, las riquezas de la Palabra de Dios.” Estos dos textos nos describen con absoluta claridad cómo debe ser la homilía: fruto de la lectura y del estudio asiduo de la Sagrada Escritura para poder escuchar “por dentro” la Palabra que hemos de comunicar a los fieles en la homilía, a partir de los textos bíblicos de la liturgia, como exposición de los “misterios de la fe” y las “formas de la vida cristiana”. Se supone que la oración es también un ingrediente imprescindible en la preparación de la homilía, prepararla delante del sagrario o en la presencia y bajo la inspiración del Espíritu Santo. Es, pues, totalmente contraria a las normas y expectativas de la Iglesia que los sacerdotes improvisemos la homilía. Corremos el riesgo de volvernos “predicadores vacíos” de la Palabra.

Hace poco programé unas entrevistas con cada uno de los miembros del Ecap. Antes de la entrevista o diálogo, les entregué un listado de los puntos que yo sugería para conversar o intercambiar ideas con ellos. Uno de los puntos era la siguiente pregunta: ¿Piensa usted que la predicación del párroco, especialmente la homilía, llena las expectativas de los fieles? Hasta el momento he recibido tres opiniones que me han obligado a repensar y preparar mejor mi predicación. Según me informan estos miembros del Ecap, a mi predicación le falta tocar más de cerca la vida, especialmente las relaciones en el seno de la familia. Orientarla más a los esposos, padres de familia, hijos, jóvenes, etc.

En alguna ocasión puse en práctica la siguiente estrategia para preparar la homilía: invitaba y me reunía con los fieles que aceptaban mi invitación (la hacía en las misas del domingo) para preparar la homilía del siguiente domingo, a partir de los textos bíblicos correspondientes. Después de orar y leer los textos, cada uno decía qué mensaje le sugerían los textos y qué puntos de la fe y exigencias de la conducta debían destacarse en la homilía. A partir de esta experiencia organizaba yo la homilía. Me quedaba la tranquilidad de que la homilía que yo predicaba recogía el sentir de algunos laicos de la comunidad. En otras ocasiones he escuchado afirmaciones como éstas: “me llegó la predicación”; durante la predicación sentí que Dios me hablaba”; “el Señor me iluminó por medio de la homilía” ¡Ojalá nuestras homilías produjeran siempre estos efectos!

Me llama la atención, por ejemplo, la demanda que tiene el padre Linero, especialmente con la juventud. Pienso que es por su lenguaje sencillo, el que usa la gente, y porque va directamente a sus problemas. Los fieles obtienen de él una respuesta u orientación que los deja satisfechos. Dígase lo mismo del “padre Chucho”. Ellos se identifican con los problemas de la gente. Su lenguaje les llega, los fieles los entienden. El público los busca, no para oír su elocuencia o sus discursos, sino porque en ellos encuentran respuesta a sus problemas y preocupaciones. Es que la gente va en busca de quien se interese por sus problemas.

El lenguaje de la homilía debe ser sencillo, claro, ameno y su duración debe ser breve. Cuando veo que algún fiel se duerme, durante mi homilía, pienso que la homilía no lo ha interesado lo suficiente, porque prefiere dormir. El sueño puede más que la fuerza de mi predicación. Cuando veo que algún feligrés mira el reloj, pienso que posiblemente me estoy alargando demasiado. En resumen, es posible que nunca sea suficiente el cuidado y la diligencia que dediquemos a preparar nuestra homilía, de tal manera que ella pueda llegar al corazón de los fieles y éstos sientan gusto y necesidad de oírla.

Recordemos lo que Mateo dice de Jesús: “se pasmaban las turbas de su enseñanza, porque los instruía como quien tiene autoridad, y no como sus escribas” (7,28ª-29). Pablo escribe a los corintios que Cristo lo envió a evangelizar, “no con sabiduría de palabra, para que no se desvirtúe la cruz de Cristo.” (1 Co1,17) “Yo, hermanos, llegué a anunciaros el testimonio de Dios no con sublimidad de elocuencia o de sabiduría, que nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Y me presenté a vosotros en debilidad, temor y mucho temblor; mi palabra y mi predicación no fue en persuasivos discursos de humana sabiduría, sino en la manifestación del espíritu de fortaleza, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Co 2,1-5)

Juntamente con el esfuerzo por una predicación que llegue al corazón de los fieles, los sacerdotes no podemos olvidar una regla de oro de la pastoral y es que el buen pastor “conoce a sus ovejas”; “el buen pastor da su vida por las ovejas”; las ovejas siguen al buen pastor porque “conocen su voz” (Jn 10,11.4). Con esto quiero decir que el sacerdote, especialmente el párroco, tiene que estar muy cerca de las familias, visitarlas de tal manera que éstas sepan que cuentan con su párroco. Una forma de estar muy cerca de las familias y conocer sus problemas es la atención regular del despacho parroquial, la confesión en días y horas fijas y la consulta espiritual. En ocasiones he oído a personas quejarse de lo difícil que es encontrar quien las confiese. En resumen, entre el sacerdote y las familias debe existir una estrecha y cordial relación.

Conclusión: si la gente se va en busca de quien les ofrezca acogida y se interese en sus problemas, sigue que quienes tenemos el cuidado pastoral de los fieles tenemos que estar siempre asequibles a todas las personas, creyentes y no creyentes. Y la motivación de esto no debe ser proselitismo, sino verdadera entrega como testigos del amor de Cristo.

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE

Por JULIO GIRALDO
Periodista

A orillas del Mar Caribe y rodeado de lindas colinas, desde lejos se divisa majestuoso el puerto por donde, hace ya muchos años, entró parte del progreso a nuestro país. Nos referimos al municipio de Puerto Colombia, el que en sus inicios hacía parte, jurídicamente, del municipio de Tubará, territorio ocupado por la cultura Mocaná.

Su origen data del año 1850, cuando un número significativo de familias originarias de Tubará y San Antonio de Salgar levantaron sus viviendas al pie de un cerro llamado Cupino, del cual derivó su nombre como “Cerro Cupino”, atraídos por la abundancia de pesca y la tranquilidad del territorio. Posteriormente, el caserío tomó el nombre de “Puerto Cisneros”, siendo cambiado por el de “Puerto Colombia” en el año 1888.

La historia religiosa que marcará para toda la vida a los porteños se produce cuando la imagen de la Madre de Dios, bajo la advocación del Carmelo, silenciosamente y luego de realizar un largo viaje en barco desde Barcelona, España, un día cualquiera del año 1903, entra triunfante por el muelle de Puerto Colombia y se queda oculta en uno de tantos guacales que rutinariamente entraban al puerto llenos de mercancías. La Virgen, sin dejarse ver de nadie, se queda acompañada de su hijo Jesús, en una de las bodegas del Terminal; contempla los lindos amaneceres y atardeceres con los cuales Dios ha premiado este paraíso natural; se ilumina con la luz radiante de las estrellas, y duerme arrullada por el rítmico sonido de las olas del mar, convirtiéndose en la protectora y guardiana de los trabajadores marítimos, de navegantes y pescadores, y de toda la gente que habita el puerto. Son dos años de silencio voluntario, porque la Virgen quiere ser la patrona del pueblo, y espera pacientemente el momento para salir de la bodega y, como reina bajada del cielo, decirle a los porteños: “Yo soy la Virgen del Monte Carmelo, ustedes son mis hijos, Dios me ha enviado con la misión de quedarme para siempre en este acogedor lugar”.

El momento llegó cuando en el año 1905, el general Diego De Castro, primer gobernador del Atlántico, programó una visita oficial al Puerto Marítimo. Para tan importante visitante, los trabajadores del puerto se dedicaron a hacer una limpieza general en todas las bodegas; de pronto observan un guacal, distinto a los demás y en total abandono... Pidieron permiso para abrirlo y, “santa sorpresa”, se encontraron con una bella y preciosa imagen de la Virgen del Carmen tallada en madera, de 1.90 centímetros de altura, rostro angelical y de mirada tierna y dulce. Aquellos humildes trabajadores cayeron de rodillas, alabaron y glorificaron a Dios y le rindieron culto de veneración a María Santísima bajo la advocación del Carmelo. Aquel día fue memorable para los porteños, se rezaron mil rosarios, las calles fueron engalanadas, sus habitantes se vistieron de fiesta y la imagen de la Virgen fue llevada en procesión con antorchas encendidas hasta la casa de Vicentica Peñate de Ariza, adscrita a la orden terciaría franciscana, lugar donde se guardaban los ornamentos para las celebraciones dominicales ya que no existía capilla, pero sí existía asistencia religiosa que por mucho tiempo estuvo a cargo de los padres Capuchinos y, más tarde, de los padres Jesuitas.

El milagro bajado del cielo y encontrado en un guacal, motivó de tal manera a los porteños que desde ese mismo momento comenzaron a organizarse para iniciar una vida eclesial plena. El primer templo fue una casa de adobe con techo de paja ubicada al pié del Cerro Cupino y el primer párroco oficial fue don Bernardino de Orijuela. En el año 1922, se inició la construcción del templó definitivo. Han ejercido su ministerio como párrocos, entre otros, los siguientes sacerdotes: Jorge Pérez Gómez, Tomás Nieto, Roberto Ariel Ávila, Luís Alberto Martínez, Atilio González, Néstor Anaya, Julio Ruiz, Carlos julio Macías, Eduardo Lara y Arquimedes González.

LA PARROQUIA HOY
Actualmente, el templo parroquial luce impecable con amplias naves, altar decoroso, lugar del Santísimo sobrio y con ambiente de oración y, en sitio privilegiado, la auténtica imagen de Nuestra Señora del Carmen.

Rigiendo los destinos espirituales del Santuario Mariano de Nuestra Señora del Carmen, se encuentra desde el primero de septiembre del año 2006, el joven sacerdote Arquimedes Alberto González Bustamante, quien dice estar muy feliz de encontrarse en una parroquia de gentes muy alegres, espontáneas y con la particularidad especial de ser una comunidad adulta en la fe, organizada y dispuesta a todos los requerimientos de la nueva evangelización. “Es un laicado comprometido y muy bien preparado que facilita el trabajo pastoral y el crecimiento de la comunidad”, afirma el padre Arquimedes.

La parroquia se encuentra organizada en cuatro células, buscando con ello una mejor atención pastoral para una población aproximada de 22 mil habitantes. La célula principal es el Santuario Mariano, desde donde se coordinan todas las actividades, y las otras tres son: Santa María Josefa, Santa María de la Fidelidad y Señor de los Milagros. Existen diversos grupos de apostolado que se reúnen frecuentemente con su párroco para coordinar su trabajo y recibir orientaciones; las eucaristías son acompañadas por grupos musicales integrados por niños, jóvenes y adultos.

El padre Arquimedes, muy a pesar de sus muchas ocupaciones y compromisos inherentes a su ministerio, atiende de tiempo completo su parroquia que tiene características especiales: Santuario Mariano, puerto turístico y una feligresía que se mueve entre lo moderno, lo tradicional y lo antiguo; se trata entonces de buscar el justo equilibrio entre lo uno y lo otro, y esto lo tiene muy claro el padre Arquimedes.

Para los festejos patronales de este año, se ha preparado un mensaje evangelizador para cada uno de los días de la novena, y en los días 15 y 16 de julio, máxima celebración de los porteños, el párroco y los agentes de pastoral han trabajado arduamente para lograr un acompañamiento que purifique la celebración mariana y la convierta en un acto piadoso de veneración a la Virgen María y de adoración y gloria a Cristo, Nuestro Señor.

EL RINCON DE PABLITO

¡Nuestro Primer Congreso entre amiguitos!

Muchas dinámicas, enseñanzas y divertidas experiencias se vivieron los días 22, 23, y 24 de junio en el primer Congreso Infantil: Niños y Niñas, Discípulos y Misioneros de Jesús. La cita para esta jornada se cumplió en el Colegio San José con la participación de varios presbíteros y, por supuesto, de muchos amiguitos. Todos, juntos, pudimos conocer la situación de la niñez en el Atlántico. A continuación, les muestro algunas fotografías del evento.

Gracias a esta actividad y a la gestión que hizo su coordinadora, la hermana Micheline Towanou, directora de las Obras Misionales de la Arquidiócesis de Barranquilla, se recalcó la importancia de aprender las enseñanzas de Jesús, ser sus discípulos y, con amor, ser misioneros entregados al evangelio del Señor.

GUILLO, EL MONAGUILLO

Más sobre la Eucaristía
Recordemos que toda Eucaristía inicia con el canto y la procesión de entrada. Cuando el sacerdote llega al altar lo besa, esto es porque el altar representa a Cristo. El altar es el centro de la celebración eucarística, es la mesa del Señor y por eso es saludado. En algunas celebraciones más solemnes el altar se inciensa, indicando nuestro deseo de que nuestra oración suba hacia el Señor de la misma manera como el aroma del incienso. Después el sacerdote se dirige a la sede.

¿Cómo te parece? Todo en la Eucaristía tiene su sentido. Te invito a que cuando asistas a la Misa observes con mucha atención cada uno de los gestos que hacemos o que realiza el sacerdote.

viernes, junio 29, 2007

NUESTRA PORTADA

CATEDRATÓN 2007
El domingo 5 de agosto es la fecha escogida para realizar el evento central de la Catedratón 2007, que este año jubilar tendrá lugar -nuevamente- en el Teatro Municipal Amira de la Rosa.

JUBILEO DE LAS FAMILIAS
Y solemnidad del Corpus Christi

VALOR DEL MES
Reclame con esta edición el afiche con el valor del mes de julio y colóquelo en un lugar donde muchos puedan recibir el mensaje.

EDITORIAL

EL JUBILEO Y LA CATEDRATÓN

El fondo bíblico de jubileo es el perdón y la acción de gracias (cf. Levítico 25) y el próximo 7 de julio celebraremos con ambiente festivo los 75 años de nuestra Arquidiócesis; celebraremos y alabaremos al Señor por todos los favores recibidos a lo largo de estos años, cantaremos su misericordia, pregonaremos su generosidad sobre este pueblo atlanticense.

Dios es Dios de abundancia, de cosecha, de generosidad. Lo que cada uno tiene no es suyo propio, lo que tenemos Dios nos lo ha dado para administrarlo y administrarlo bien. El Jubileo y la Catedratón tocan las fibras sensibles, generosas, no sólo de hacer un aporte económico, sino también de descubrir que nuestro aporte es permanente y con sentido eclesial, salvador.

Hacer posible la construcción de más templos para el Señor que generen transformación social, anuncio del bien, signos de esperanza y de paz y, a la vez, continuar con la refacción y mantenimiento de nuestro templo madre, la Catedral Metropolitana María Reina de Barranquilla, son dos retos para la próxima Catedratón, que este año se vivirá en el marco de este Jubileo Arquidiocesano.

Lo dice San Pablo en el capítulo 9 de la carta a los Corintios: “Tengan presente: el que siembra con miseria, miseria cosecha; el que siembra generosamente, generosamente cosecha. Que cada uno dé según su conciencia, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al que da con alegría. Dios, por su parte, tiene poder para colmarlos de dones, de modo que teniendo siempre y en todas las cosas lo suficiente, les sobre incluso para hacer toda clase de obras buenas. El que proporciona semilla al que siembra y pan para que se alimente, les proporcionará y les multiplicará la semilla y hará crecer los frutos de su generosidad”. (Corintios 9, 6 – 8. 10)

7 AÑOS COMUNICANDO PARA EVANGELIZAR

En el marco del Jubileo del año 2000, en el mes de junio, nace Kairós. Órgano informativo impreso de la Arquidiócesis de Barranquilla que promueve valores humano-cristianos y apoya, desde el componente de comunicación, el proceso de evangelización que se adelanta en esta iglesia particular.

Fue una iniciativa de nuestro Arzobispo, monseñor Rubén Salazar Gómez, quien desde su llegada a Barranquilla en mayo de 1999 manifestó la necesidad de crear un periódico que reforzara la evangelización, basándose en la experiencia positiva que traía de la Diócesis de Cúcuta con el periódico La Verdad.

Al año siguiente, en los primeros días de junio, los files católicos del Atlántico comenzaron a encontrar una novedad en sus parroquias: el periódico Kairós. Desde entonces su circulación quincenal no ha tenido interrupción. Sus primeros ejemplares fueron de seis páginas, luego de doce y hoy se cuenta con veinte páginas que recogen el aporte doctrinal, formativo e informativo de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos, entre los que hacen un significativo aporte profesionales de diversas áreas de las humanidades y las ciencias sociales.

Con un tiraje de 10 mil ejemplares, Kairós es distribuido en las 127 parroquias que componen esta Arquidiócesis, así como en colegios católicos, movimientos y asociaciones eclesiales. Además, llegamos con ejemplares de cortesía a todos los obispos del país, a las autoridades civiles, militares y de policía del Departamento del Atlántico, a directores de medios de comunicación, periodistas y otras personalidades de marcada influencia en la sociedad como: empresarios, políticos, líderes cívicos, entre otros.

Con el avance de la tecnología y el auge de Internet, contamos con un blog (kairosbaq.blogspot.com) donde se publican las noticias artículos más destacadas de cada edición impresa, buscando llegar a más personas en nuestro país y el mundo. El acceso a este espacio virtual puede hacerse directamente o a través del sitio web de la Arquidiócesis: www.arquidiocesisbaq.org

Nuestro compromiso es seguir adelante, de la mano de Dios, fortaleciendo este medio de comunicación eclesial tan necesario para que cada vez llegue a más personas el mensaje del Evangelio.

KAIRÓS EN LA BIBLIOTECA LUIS ÁNGEL ARANGO

El Delegado de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Barranquilla, Jaime Alberto Marenco, entregó una colección de Kairós a Elizabeth Patiño Ortiz, directora del Teatro Municipal Amira de la Rosa, quien hará llegar todos estos ejemplares a la Biblioteca Luis Ángel Arango en la ciudad de Bogotá.

El Banco de la República, entidad que administra tanto el Teatro Municipal como la Biblioteca Luis Ángel Arango, se ha dado a la tarea de recopilar colecciones impresas y de todo tipo de textos que representen un acervo cultural, histórico y literario de gran importancia para las regiones y el país en general. “La idea es que Kairós entre a formar parte de las colecciones de impresos que la Biblioteca tiene al servicio del público, y en un futuro esta colección pueda microfilmarse para tener acceso a ella a través de Internet”, manifestó Elizabeth Patiño al recibir los ejemplares de Kairós que, a partir de esta edición, se seguirán enviando a la Luis Ángel Arango.

ACREDITACIÓN DE KAIRÓS EN WEB INTERNACIONAL

El blog de Kairós que se encuentra en Internet ha sido certificado por la página internacional de noticias Catholic.net.

Lo que se busca a través de Catholic.net es unir los esfuerzos de todos los católicos que hacen trabajos destacados en la red, con el objetivo de dar una mayor visibilidad y promoción al trabajo evangelizador que se realiza en diferentes instituciones y realidades eclesiales en Internet. Es por eso que Catholic.net ha certificado al sitio “Kairós, es el Tiempo de Dios” que se encuentra en: http://kairosbaq.blogspot.com

María Eugenia Ruano, ejecutiva de Catholic.net, manifestó que al ser miembros de Catholic.net desde el blog de Kairós se “puede hacer uso de los contenidos y servicios que nosotros tenemos disponibles, por medio de enlaces directos a nuestro portal o reproduciéndolos, siempre y cuando se respete íntegramente el contenido, se cite Catholic.net como fuente y que exista un enlace que lleve a nuestro portal.” Es así como esta alianza nos permite ofrecer a nuestros visitantes virtuales homilías dominicales, consultas espirituales o pastorales, y cursos de formación, entre otras opciones.