viernes, diciembre 28, 2007

EL RINCÓN DE PABLITO

LOS NIÑOS EN NAVIDAD

Por LUISA FERNANDA GONZÁLEZ
Integrante de Voz Infantil


La Navidad es un tiempo muy especial para todos los niños. Nosotros disfrutamos este tiempo para recordar el nacimiento del Niño Dios y con nuestra familia, vecinos y amigos, hacemos la novena durante 9 días que son muy especiales.

Este no sólo es un tiempo para vacaciones, sino para estar en familia y disfrutar con nuestros juguetes. Para mí la Navidad está en el mes más hermoso del año y, como no, este es el mes que más disfrutamos los niños del mundo.

A los niños nos gusta mucho cantar lindos villancicos, decorar el arbolito de navidad, pero lo mas bonito de la Navidad es el nacimiento del Niño Jesús y que Dios nos dé vida para disfrutar la Navidad. Te invito a que le des gracias a Dios por esta bonita época y que todos los niños disfruten lo lindo que es esta temporada, llenos de fe y amor.

¡La Navidad es para estar unidos todos y celebrar el nacimiento del Niño Dios!

¿SABES QUÉ ES LA EPIFANÍA?

Pues, amiguitos, la Epifanía es la fiesta que nos recuerda la llegada de los Reyes de Oriente al pesebre, para adorar al Niño Dios. Además, se celebra en esta fiesta el hecho de que Jesús haya tomado presencia humana en la tierra, es decir, Jesús "se da a conocer".

Cuando los tres Reyes aparecieron del oriente para adorar la primera manifestación del Señor como niño ofrecieron tres regalos simbólicos: oro, incienso y mirra.

En esta oportunidad te invitamos para que simules ese camino y ayudes a Melchor, Gaspar y Baltasar a encontrar el camino que lleva al Hijo de Dios.

GUILLO EL MONAGUILLO

Presentación de Dones
¿Recuerdan el primer verbo eucarístico? Tomar. Jesús tomó el pan...

Así comienza la liturgia de la Eucaristía, con la presentación de los dones. El sacerdote toma el pan y el vino y los presenta, ellos después serán el cuerpo y la sangre del Señor.

En este momento el sacerdote prepara el altar y la presentación del pan y vino, como símbolos de todo el universo y del trabajo de los hombres. Se presenta pan y vino, porque fue lo que usó Jesús en la última cena cuando instituyó el sacramento de la Eucaristía. También en este momento se presenta la ofrenda de la comunidad que es fruto del esfuerzo del trabajo, ofrenda que se presenta en dinero. Esto es como acción de gracias por todos lo beneficios brindados por Dios a los hombres.

Entonces, amiguitos, vamos por el primer verbo: 'tomar'. El otro año continuaremos conociendo más sobre la Eucaristía.

viernes, diciembre 14, 2007

NUESTRA PORTADA


75 AÑOS: UNA IGLESIA LLENA DE VIDA Y JUVENTUD
Rostros sonrientes, voces entonando alegres cantos de alabanza, manos aplaudiendo y moviéndose de un lado a otro...

EN EL AÑO NUEVO: VIVAMOS LA SOLIDARIDAD EN FAMILIA
Iniciamos el nuevo año litúrgico insistiendo en el valor de la solidaridad...

NAVIDAD Y AÑO NUEVO
En esta Navida y año nuevo, "Querámonos en familia" y animémonos a superar, junto con los seres queridos, todos los obstáculos que puedan presentarse.

EDITORIAL


LA SOLIDARIDAD SANTIFICA

Al mirar todas las realidades: el ser humano, el ambiente, la flora y la fauna, inmediatamente acude a nuestro pensamiento lo esencial de la práctica del valor de la ‘solidaridad’ y lo importante que es en nuestra vida como cristianos romper todas las ataduras que nos impiden salir en ayuda frente a las necesidades de nuestro prójimo.

Es cierto que nuestro país y región son azotados por la muerte y el dolor, y podríamos pensar que son sólo esos momentos donde se exige la solidaridad. En realidad, cuando hay un auténtico anuncio de Jesucristo, un fuerte empuje al descubrimiento de Dios y a desterrar el pecado de nuestra vida, también estamos siendo solidarios. Sin embargo, no hay que desconocer que este valor se encarna en la ayuda pronta y oportuna hacia aquél que está solo, triste y desamparado como nos lo recuerda uno de los prefacios inspirados en el pasaje del ‘Buen Samaritano’: “Es bueno alabarte Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de nuestra vida, en la salud, en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor. Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza. Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.”

El misterio del nacimiento, muerte y resurrección de nuestro Señor, es el ‘gran acto de solidaridad’ por todos nosotros. Sin más palabras, este valor nos impulsa a actuar como verdaderos discípulos misioneros de Jesús, a la práctica de la misericordia, a la disposición de ayudar. Hermanos, tengan la seguridad de que cada día hay una oportunidad para ser solidarios, ¿la aprovechamos o la evadimos? ¡Reflexiona! Cada vez que no somos solidarios estamos despreciando esa gracia que el Señor nos da para santificar nuestra vida.

¡QUERÁMONOS EN FAMILIA!


PARA QUE EN ELLA REINE EL AMOR Y LA ARMONÍA

Por DIANA PINZÓN*

“La familia, en los tiempos modernos, ha sufrido quizá como ninguna otra institución la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas familias viven esta situación permaneciendo fieles a los valores que constituyen el fundamento de la institución familiar. Otras se sienten inciertas y desanimadas de cara a su cometido, e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar. Otras, en fin, a causa de diferentes situaciones de injusticia se ven impedidas para realizar sus derechos fundamentales. La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente; a todo aquel que, en medio de la incertidumbre o de la ansiedad, busca la verdad y a todo aquel que se ve injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto familiar. Sosteniendo a los primeros, iluminando a los segundos y ayudando a los demás, la Iglesia ofrece su servicio a todo hombre preocupado por los destinos del matrimonio y de la familia.” (Exhortación apostólica ‘Familiaris Consortio’ de su Santidad Juan Pablo II).

Si ser cristiano significa haber puesto la vida bajo las enseñanzas de Cristo, una familia también es cristiana por tener a Cristo como su Señor. Esto significa que las normas y los principios de un hogar cristiano no están dados básicamente por el medio ambiente, sino por las demandas y bendiciones del evangelio del Reino de Dios. En el hogar cristiano, Cristo no es una excusa en el mes de diciembre para poner el pesebre y en él una linda figurita el día 24, ni el motivo de la novena de navidad para cantar villancicos y repartir dulces, o la razón para que el Niño Dios venga para poder recibir regalos, sino una persona viva y real con quien se mantiene contacto personal, a quien se obedece y se sirve. Al hacer esto, la familia cristiana vive para la gloria de Dios, para que, de esta manera, pueda experimentar el perdón, la corrección sin resentimiento, la paciencia, la acogida, el donarse al otro, el respeto, la ayuda mutua, el servicio y, sobre todo, la comunión, porque es Cristo vivo quien los une.

Las relaciones interpersonales no son fáciles; somos esclavos del egoísmo, de la soberbia y del orgullo, todo esto afecta la manera como nos comunicamos y como nos sentimos. Algunas veces, a quienes más amamos y con quienes convivimos, son a los que más lastimamos; quizás porque no respetamos y aceptamos su individualidad, queriendo imponerles nuestra forma de ser, pensando que esta es la correcta, sin preocuparnos muchas veces por escucharlos y valorar sus sentimientos, generando una infinidad de conflictos que nos llevan al resentimiento, a la amargura, a la intolerancia, viéndose afectada la paz, la solidaridad y la unidad en el hogar.

La familia que se basa en la Palabra tiene a Cristo como Señor, como mediador entre sus miembros para afrontar todas las dificultades, desavenencias y sufrimientos, buscando en Él discernimiento, fortaleza y consuelo para salir adelante. Gracias a esta confianza en el Todopoderoso es que vemos la oración como un puente hacia Él, buscando su apoyo para que, con su sabiduría, nos ilumine y restablezca la paz, la armonía y la esperanza; sólo en Cristo somos capaces de perdonar, de reparar hasta donde se pueda el daño cometido, para reconciliarnos y despojarnos del ‘yo’ dando paso al ‘tu’, al ‘nosotros’ y continuar.

El amor en el que se asienta la relación familiar es un misterio que abarca la totalidad de la vida, pero vivir este amor nos lleva a una actitud en la que todos los días pensaremos que podemos ser cada vez mejores; conociendo nuestros propios problemas para disponernos a la comunicación con los demás, reflejando la presencia de Jesús en nuestras vidas.

La paciencia, la convivencia, el diálogo, el silencio en los momentos en que los ánimos se salen de control, para que luego, con tranquilidad y la mente despejada, el problema pueda ser discutido en búsqueda de una solución que favorezca a todos, son cualidades que el Señor nos regala. No dejemos que nuestra familia se llene de males innecesarios que no lleven a ningún progreso fraterno, busquemos la ayuda pertinente y la dirección espiritual con el sacerdote para comenzar a trabajar en los cambios que sean necesarios.

* Miembro de la Comisión de Pastoral de Multitudes.

NAVIDAD EN FAMILIA


MUCHOS VALORES LLENOS DE BENDICIONES

Por ONIX NEDEL CORREA GARCÍA *

La Iglesia, a través de su magisterio, nos recuerda cómo la familia es el primer espacio de la comunión de personas y el más apto para vivir la unidad, la paz y el amor de Dios. Todos estos valores fundamentales nos lo propone el Señor en su evangelio para disfrutarlos, sobre todo, en familia, porque es en este ambiente donde aprendemos a compartir el pan, la alegría y, también, las tristezas. Es en el hogar donde aprendemos a ser lo que somos.

Qué bonito que esta navidad y todas las navidades rebozáramos precisamente eso: la familia como el primer espacio de la unión y del amor. En este año que viene marcamos el valor de la solidaridad como el indicado para aprender y aplicar muchas mejoras a nuestra vida en el hogar. Justamente el documento de Aparecida nos enseña que el primer espacio de formación de los hijos de Dios es la familia, llevándonos a pensar que entre todos –hijos, hijas, padres y abuelos- podemos compartir y comprender, con mayor amplitud, la capacidad de dar en el núcleo familiar.

El fundamento de la familia cristiana es el matrimonio, aquel que nos lleva a evaluar, sobre todo en navidad, las relaciones entre papá y mamá y de estos con los hijos. Los lazos que existen en la familia se deben mirar bajo la óptica de cómo está la relación y hacia dónde va; obviamente fundamentando la reflexión a través del diálogo, de la entrega personal, del tiempo compartido y la capacidad de apoyarse los unos a los otros.

En un diálogo de KAIRÓS con algunos miembros de la Comisión Arquidiocesana de Familia, se habló de algunas fórmulas para que el amor y el compromiso familiar hacia el progreso se viva, en este tiempo de Navidad, apoyados en la Palabra y con los resultados que Dios espera. En la agradable charla, el presbítero Rafael Ahumada, delegado de la pastoral familiar, recalcó la importancia de los padres en el rol como formadores de sus hijos: “los padres deben revisar constantemente los procesos de crecimiento de cada hijo, el avance que han tenido cada año, no solamente en su vida escolar sino, también, en su temperamento, en su manera de ser. Así podrán estimularlos porque cumplieron con su deber y porque fueron buenos hijos o buenos hermanos”, destacó el padre Ahumada.

Para Iván Galera, joven católico y también miembro de la Comisión Arquidiocesana de Familia, la navidad es el tiempo adecuado para que el núcleo familiar tenga un espacio en el que los padres puedan acercarse a sus hijos y así vivir los momentos de oración y gozo. “Pueden y deben aprovechar las lecturas de la novena de cada día para irles enseñando, poco a poco, cómo fue la venida de Jesús al mundo y todos los sucesos que tuvo que vivir; sobre todo la unidad que vivía la ‘Familia de Nazareth’, esa familia en la que nació y creció, para tomar eso como ejemplo para cada familia; esto es realmente el objetivo que tiene la Palabra”, agregó.

“Son muchos los valores que la ‘Familia de Nazareth’ aporta diariamente a nuestra realidad. De estos podría enumerar algunos fundamentales: la solidaridad, que es el comenzamos ya a trabajar en nuestra Arquidiócesis; el apoyo, la comprensión, el amor sincero, la honestidad; son valores que palpamos en cada uno de los textos bíblicos cuando los leemos y descubrimos cómo esa familia, en medio de sus dificultades, necesidades y en medio de la realidad que tuvieron que vivir en esa época específica, fueron comprensivos, amorosos y semejantes”, agregó Rosa María Guerrero, también integrante de este grupo pastoral, y concluyó que san José fue un ejemplo de tolerancia, paciencia, apoyo y de compañía, demostrado cuando acoge a la Virgen María aún sabiendo que ella estaba embarazada sin haberse casado con él, situación escandalosa y castigada por la ley judía de ese tiempo.

La novena de navidad de este año está diseñada para que genere un diálogo al interior de la familia, porque todas las enseñanzas de este folleto nos llevan, precisamente, a compartir sus preguntas pensando y reflexionando a partir de la Palabra y de la meditación que nos presenta. “Hay que revisar la vida en familia, por eso la novena contiene una guía para que el día de la Sagrada Familia, que es el último domingo del año, todos los hogares puedan reunirse para reflexionar, compartir y dar gracias a Dios. Entonces es un instrumento que hay que saber usar. Hay que vivir estas fiestas y vacaciones en familia, buscando la unidad del hogar sin llegar a la dispersión por las diversiones particulares de cada integrante”, afirmó el padre Rafael Ahumada destacando la revisión, la oración y el respeto como ejes fundamentales para resolver las dificultades y alcanzar los logros propuestos en la vida familiar.

* Asistente de Redacción Kairós
onix2502@hotmail.com

75 AÑOS: UNA IGLESIA LLENA DE VIDA Y JUVENTUD

Rostros sonrientes, voces entonando alegres cantos de alabanza, manos aplaudiendo y moviéndose de un lado a otro, vestidos blancos y todos sintiéndonos hermanos en Cristo, miembros de la gran familia católica del Atlántico, fue lo que se vivió en la clausura del ‘Año Jubilar Arquidiocesano’ el sábado 24 de noviembre, en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

Este momento no pudo ser menos importante si tenemos en cuenta que fue la despedida al tiempo de gracia que el Santo Padre Benedicto XVI autorizó para que nuestra Arquidiócesis celebrara sus 75 años de creación como iglesia particular. Era la oportunidad para dar gracias al Señor por la bendiciones recibidas y por todos los logros pastorales alcanzados desde 1932 y, de manera especial, en este año jubilar.

Delegaciones de todas las parroquias de la Arquidiócesis se movilizaron el 24 de noviembre y, a las 2:00 p.m., más de veinte mil personas –en representación de todos los católicos del Atlántico-, nos encontramos en el imponente estadio para celebrar como una gran familia esta importante celebración arquidiocesana, regocijándonos como pueblo de Dios y como Iglesia viva y renovada por la acción del Espíritu Santo.

TODOS VESTIDOS DE BLANCO EN EL METROPOLITANO
Cuando un grupo de 75 jóvenes disfrazados de mimos y portando un millar de globos multicolores irrumpieron en la cancha, los aplausos no se hicieron esperar pues este era el inicio del emotivo acto de la clausura jubilar. Los ‘jóvenes artistas’ que venían de las parroquias Nuestra Señora de las Nieves, Santa Marta, María Auxiliadora, La Presentación del Señor, Nuestra Señora de la Luz, Santa María de la Esperanza, Nuestra Señora de Chiquinquirá y María Reina, iban adornando el escenario deportivo prendiendo con su alegría a todos los asistentes.

Al mismo tiempo, el grupo ‘Fe y Alabanza’ de la Comunidad Formando el Cuerpo de Cristo, cantaba con mucho gozo para despertar el ánimo entre quienes seguíamos cada una de las letras de sus canciones. Así, todas unidos como una sola Iglesia y como un solo pueblo de Dios, demostrábamos la hermandad y la fraternidad que se siente al estar compartiendo los frutos de muchos años de evangelización.

En pocos segundos, muchos niños y jóvenes, 180 para ser más exactos, invadieron la cancha. Eran los ‘porristas’ del Colegio Arquidiocesano San Pancracio, del municipio de Soledad, quienes hicieron una magistral presentación con el Himno del Jubileo. Allí, bajo la dirección del coreógrafo José Jiménez, pusieron toda su creatividad para ofrecer su talento deportivo en el cierre jubilar.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde fue el homenaje musical que Shopia Daccarett Char hizo a la Santísima Virgen María. Con su exquisita voz, esta jovencita de 14 años de edad entonó un canto a la Virgen y, al finalizar, arrancó de los asistentes nutridos aplausos que, lo más seguro, llegaron al corazón de la Madre de Jesús. Sophia, quien es hija de la recordada reina del carnaval Laura Char, está radicada en Miami donde cursa noveno grado y adelanta –desde hace dos años- estudios de música con Hilda Del Castillo, reconocida cantante lírica en Estados Unidos. Para los entendidos en el campo de la música, Shopia se perfila como una gran cantante y, ¡qué bendición!, su primera presentación en público en Colombia fue en la clausura de nuestro año jubilar arquidiocesano.

Mientras la joven cantante se retiraba de la cancha, iniciaba por la pista atlética un significativo desfile con las fotografías de los siete obispos que ha tenido la Iglesia en el Atlántico, y cada uno de estos memorables rostros iba seguido por fieles que portaban los nombres de las parroquias que ellos fundaron durante su respectivo gobierno eclesiástico. En total, hoy la Arquidiócesis cuenta con 129 parroquias.

Por último, con la compañía de los señores obispos invitados y todo el presbiterio del Atlántico, el Arzobispo Rubén Salazar Gómez presidió la Eucaristía para darle clausura al año jubilar. En ella destacó la importancia de cada uno de los momentos vividos en todo este año 2007 con los jubileos específicos y el compromiso que asume la Iglesia en el Atlántico al iniciar el tercer año de la segunda fase de la primera etapa de nuestro procesos de evangelización.

¡El Señor estuvo grande con su Iglesia atlanticense en este año jubilar, y por eso estamos alegres y agradecidos con Él!

OBISPOS VISITAN NUEVOS TEMPLOS


CUANDO LOS MILAGROS SE TOCAN...

Por: ROGER VARGAS CHOLES *

Fue hace tres años cuando visitamos por primera vez, como equipo de Kairós, la mayoría de lugares en los que se adelantaba la construcción de nuevas iglesias para comunidades particularmente necesitadas de nuestra ciudad; en algunos de estos sectores sólo encontramos terrenos y ranchos improvisados en los que la comunidad local, con no pocas incomodidades, se congregaba para la celebración de su fe; en otros, las construcciones que iniciaban hacían prever un arduo trabajo a futuro.

Pero no fue lo único que encontramos. En ese entonces, un hálito, un aire de esperanza y promesa se respiraba en cada barrio que visitábamos. En cada terreno vacío, y obviamente en cada construcción que lentamente comenzaba, todo sabía a expectativa, a fe, pero sobre todo a certeza, y una certeza que no se vio defraudada. Decenas de rostros pintados de gozo y confianza fueron el común denominador en cada comunidad naciente.

Hoy, tres años después, y aprovechando la visita que varios obispos del país hicieron a nuestra Arquidiócesis con ocasión de la clausura de su año jubilar, regresar a estas comunidades fue toda una experiencia. Al asombro por la belleza de las nuevas construcciones, inevitablemente se unió un profundo agradecimiento a Dios por todo cuanto Él ha realizado en medio de estas comunidades.

Un elemento adicional hizo más interesante el recorrido: los mismos rostros que en el pasado encontramos, nuevamente nos dieron la bienvenida. Los rostros de hombres y mujeres que hoy pueden tocar, literalmente, un milagro; y no es una expresión retórica, más aún si como nosotros, se ha tenido la oportunidad de apreciar “un antes y un después” en cada de estas nuevas parroquias.

SIGNOS DE BENDICIÓN
Nuestro recorrido inició muy temprano en las horas de la mañana, la primera visita se hizo en las instalaciones de la nueva Curia, que a partir del próximo año abrirá sus puertas. Entre los obispos los buenos comentarios sobre la belleza y funcionalidad de esta edificación restaurada fue el común denominador. Sin duda este nuevo espacio es otro de estos signos de bendición que el Señor nos permite como Iglesia Particular.

Seguidamente, el trayecto continuó hacia los barrios: Los Olivos, La Madrera, Las Malvinas, y Las Américas, sectores en los que pudimos apreciar el avance de las obras que fueron financiadas, en su mayoría, por los aportes de las últimas ‘catedratones’.

Al terminar nuestro recorrido quedó el convencimiento de que en el Atlántico la generosidad de tantos fieles y hombres y mujeres de buena voluntad, ha sido el instrumento escogido por Dios para bendecir a tantos hermanos nuestros necesitados; cada elemento que compone la construcción de un templo, desde los ladrillos hasta las lámparas, es una prueba del compromiso de miles de personas, y por eso estamos agradecidos.

* Comunicador Social Periodista - rogervch@yahoo.com

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE


FE, DEVOCIÓN Y COMPROMISO CON EL PLAN PASTORAL

Por JULIO GIRALDO *

Seguimos en este fin de año narrando la historia de las parroquias más antiguas de nuestra Arquidiócesis; en las dos ediciones anteriores mostrábamos las parroquias de Tubará y Sabanalarga. En esta oportunidad, les traemos una resumida historia de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, otro municipio del Atlántico que ha aportado, al departamento y a Colombia, todo un legado histórico y cultural, y donde la mayoría de sus habitantes dejaron de ser agricultores para convertirse en profesionales de las distintas áreas del saber.
Santo Tomás es un pueblo que canta, baila, compone versos, escribe libros, pinta obras de arte, trabaja y reza; su historia se remonta al antiguo partido de tierradentro, jurisdicción del departamento de Bolívar en aquella época, hoy departamento del Atlántico. Algunos historiadores dicen que este municipio fue fundado entre los años 1589 y 1681, y, como la ciudad de Barranquilla, no aparece el nombre de su fundador.

Existe una versión basada en la tradición oral que alega su fundación a los españoles Francisco y Miguel Becerra, pero, en investigaciones muy serias hechas sobre el tema, esta afirmación ha sido desmentida categóricamente; en estas condiciones tenemos entonces que no existe, en ningún documento histórico, fecha exacta de su fundación, ni nombre o nombres de sus fundadores. Lo cierto es que parece que se fundó muy cerca de la época en que fue fundada Barranquilla y su iglesia de San Nicolás, ya que la tradición oral cuenta que la imagen de Santo Tomás de Villanueva llegó por equivocación del que la envió de España a la iglesia de San Nicolás en Barranquilla, lugar donde estuvo por algunos días y, luego, solemnemente fue traslada hasta el pueblo de Santo Tomás, donde aún se conserva como nueva. Esta es una imagen pequeña, de aproximadamente un metro, viste elegantemente los atuendos arzobispales con mitra, capa, pectoral y un lindo y fino bastón de mando o báculo; es una bella y valiosa joya histórica, que se conserva gracias al cuidado que de ella tienen algunos feligreses que se encargan de su mantenimiento periódicamente.

La historia de este santo dice que era un obispo consagrado en Valencia (España) en el año de 1555, hijo de una familia adinerada y de mucho linaje, pero él era una persona tan humilde que todo lo regalaba a los pobres y marginados, inclusive hasta su cama la regaló a uno de sus sirvientes. La feligresía tomasina venera con especial fe y solemnidad la imagen de santo Tomás.

LA PARROQUIA HOY
Nuestra visita al municipio de Santo Tomás para la búsqueda de la presente crónica, fue un domingo en la mañana. Ese día más de cien niños celebraban su primera comunión y otros más eran bautizados. La parroquia era un hervidero de feligreses, catequistas, coros, grupos musicales y colaboradores muy cercanos del sacerdote; se reflejaba, en este acontecimiento, la realidad de la vida pastoral de una comunidad comprometida totalmente con su iglesia y, de la mano de su párroco, padre Salvador Castaño, trabajando para sacar adelante el plan de evangelización de la Arquidiócesis.

A diferencia de otras parroquias, la de Santo Tomás de Villanueva es una comunidad que, en su mayoría, se encuentra conformada por niños y jóvenes, son tres grupos de niños y cuatro grupos juveniles. Son ellos los encargados dinamizar y acompañar las celebraciones eucarísticas; cada grupo se encuentra liderado por jóvenes bien preparados pastoralmente para responder, con altura y sabiduría, al compromiso asumido por cada uno de ellos. Una de estas líderes es Martha Mejía, joven mujer con vena artística y una vocación de servicio a toda prueba, sabe de memoria la historia de su pueblo, de su iglesia y de su santo patrono; además, dirige uno de los coros de niños y lidera muchas actividades de su parroquia.

Pero así como se destaca la presencia de niños y jóvenes en la actividad pastoral, no es menos cierto la participación de los adultos, quienes con su ejemplo de vida y participación eclesial hacen que esta comunidad se mantenga viva y activa caminando hacía la casa del Señor, orientados por el padre Salvador Castaño, que con sus palabras les da un mensaje profundo y directo cada día. El padre Salvador ha conquistado a todos los tomasinos por su sencillez, humildad, espíritu de entrega y testimonio permanente de su vida sacerdotal.

La parroquia se encuentra organizada en cuatro células pastorales así: Santo Tomás, La Encarnación del Señor, La Transfiguración y La Divina Eucaristía; cada una de estas células tiene ya su espacio comunitario. Es de mucha importancia recalcar que también se han conformado las juntas parroquiales para empezar la construcción de cada templo y, de esta manera, dar cumplimiento al nuevo plan de evangelización que recomienda una unidad pastoral por cada ocho mil habitantes; en este caso, Santo Tomás cuenta con treinta mil habitantes.

Al comenzar el mes de diciembre, los tomasinos preparan su loa navideña y las novenas sectorizadas: en cada cuadra un pesebre, en cada cuadra todo un ambiente de Navidad.

MARIA, TEMPLO VIVO DE LA GRACIA DE DIOS


Por MARTÍN MIRANDA, C.Ss.R *

Los evangelios, en especial el de san Juan y san Lucas, nos hacen un recuento minucioso de la figura de María.

Si miramos el evangelio de san Lucas vemos a María, mujer sencilla, de un pueblo humilde llamado Nazaret, en cuya figura Dios invierte el “protocolo del antiguo Testamento: mientras Zacarías tiene que dirigirse al templo para ponerse en comunicación con Dios, María lo hace en la sencillez de su hogar y es Dios quien baja hasta ella; el Dios grande, omnipotente, mira la humildad de una sierva que abre su mente, su corazón, su ser para inundarse de ese Dios por quien vive y en quien se mueve, su admiración es grande, el Dios del templo, el Dios de los “hombres santos” viene a una mujer sencilla, sin incienso, sin sacrificios ni holocaustos, pero abierta por la gracia que emana de su ser, esa es su admiración, ella es el cambio, la puerta al Nuevo Testamento, la mujer templo del Espíritu, que acepta concebir y abre su ser al nuevo querer de Dios.

Por eso es la primera bendecida en el nuevo querer ser de Dios, que comunica lo que recibe a su prima Isabel, la que goza en llevar en su vientre el gran regalo de Dios que traerá la salvación, la misericordia y el perdón. La grandeza de María está en ser la sierva, la esclava del Señor, la que escucha y abre su ser a la voluntad de Dios, la que pregunta, la que ama, la que responde y se ofrece plenamente a cumplir la Palabra que da vida y se hace vida cuando se abre decididamente al querer de Dios. Lucas confirma esta dimensión grande de nuestro Dios y María lo refleja plenamente en su canto de alabanza que recoge todo el querer de su pueblo y lo pone en oración a los pies de su creador.

San Juan lo reafirma en las bodas de Caná al realizar el milagro del vino, cuando no era su hora, pero por la intercesión amorosa y pronta de María abre ese espacio, esa manifestación de Dios para constatar el nuevo tiempo para la humanidad. En su hora, Jesús nos la entrega como el don más apreciado y abre de par en par la nueva y maravillosa experiencia del Dios con nosotros.

“Oh María, Virgen y Madre, que tu experiencia ilumine y siga iluminando los destinos de la Iglesia, para que al mirar tu entrega, tu vida, caminemos firmes como misioneros y discípulos de tu Hijo en la construcción del Reino. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, en estas festividades de Navidad y Año Nuevo para renovar nuestra entrega en la Misión Arquidiocesana. Amén.”

* Párroco Unidad Pastoral María Virgen de Regla

HACIA UNA CULTURA VOCACIONAL


Por ALEXI MATTOS GUTIÉRREZ, Pbro. *

Partamos de la realidad social que tenemos en estos momentos. Son muchas las propuestas que se nos presentan hoy día y van generando, hasta inconscientemente en cada uno de los habitantes del esta sociedad, influencia o interrogantes que han ido permitiendo que tengamos una sociedad de diferentes propuestas, que en una persona sin unos fundamentos cristianos le puede generar confusión de paradigmas.

El Papa Benedicto XVI, en su discurso inaugural en la V Conferencia de Aparecida en Brasil, afirma que “los jóvenes no tienen miedo al sacrificio, sino de una vida sin sentido. Son sensibles a la llamada de Cristo que les invita a seguirle”. Nos encontramos, sin duda, con diferentes ‘culturas’ que se nos presentan como propuestas: la cultura del consumo que en personas con vacíos existenciales y afectivos se convierte en una oportunidad para llenarse de ‘cosas’ que van dando seguridad actual, pero con un futuro totalmente incierto; la adicción por las sensaciones como principio para decidirse: “aquí me siento bien”. Pero la idea no es llegar a satanizar la realidad, sino descubrirla y valorar los aspectos positivos de nuestra cultura. Entre otros aspectos, el valor fundamental que se le está dando a la persona, a su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y la trascendencia, la riqueza cultural de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe que resultan evidentes.

Pero en medio del abanico de posibilidades que se nos presentan hay la necesidad de crear, en primer lugar, la ‘cultura vocacional’, en la que hablamos de la alegría de ser llamados por nuestro propio nombre a descubrir a Cristo que nos acompaña y desde él descubrir las potencialidades que podemos poner al servicio, generando una nueva cultura, la cultura de ser llamados por Jesucristo que no quita nada pero lo da todo, como lo afirmó el Santo Padre Benedicto XVI el día de su posesión. Se necesita conocer a Cristo, dejarnos llenar por él, por sus sentimientos que siempre son y serán una novedad; sólo el que vive a Cristo lo goza.

Del carnaval se habla, de la navidad, de la época de vacaciones, de la carrera a la que se aspira, del trabajo que se tiene, de la música de moda... De igual manera ha llegado la hora en el Atlántico, en toda Colombia y, más aun, en el mundo, hablar de ‘vocación como cultura’, con su sentido profundo de respondernos a qué nos llama Jesucristo: como sacerdotes, como consagrados y consagradas, o como padres o madres de familia, dedicados totalmente a servir a nuestros hermanos con todo su tiempo y capacidad de entrega. Pienso en estos instantes en las personas que no han conocido a Jesucristo, o por no haber tenido una experiencia con él, o se han encontrado con antitestimonios y como consecuencia no lo ven como novedad; quiero expresarles que la esencia del cristianismo es el encuentro con él como persona, que te ama y se ha entregado por ti con tu realidad y situación particular, para generar en ti transformación.

En el departamento del Atlántico, gracias a Dios, en muchos sectores eclesiales, universitarios, estudiantiles, familiares y en barrios de Barranquilla y de los veintidós municipios, se está generando cultura vocacional: publicidad en vallas, jingle, botones, pendones, entrevistas en programas de radio, televisión regional; además, el dialogo personalizado con familias, jóvenes, adolescentes y niños; encuentros significativos de pastoral vocacional y juvenil, y el trabajo mancomunado entre las diferentes pastorales de la Arquidiócesis de Barranquilla. Entre otras acciones, puedo afirmar que se ha venido generando la ‘cultura vocacional’, que no es otra cosa sino reconocer que es un tema del que se puede ir hablando abiertamente sin prevención de ningún tipo; con la seguridad que ser sacerdote vale la pena, vivir una vida consagrada, vale la pena; vivir el matrimonio santo, vale la pena, porque significa una opción existencial.

De ésta manera le propongo al Atlántico y a todos los que se acerquen a ésta reflexión, que consolidemos para el nuevo año la ‘cultura vocacional’; si nos lo proponemos, generaremos un ambiente propicio para que muchos niños, adolescentes y jóvenes, abiertamente, si están experimentando que Cristo les puede estar llamando a ser sus amigos, sus discípulos, lo sigan. De igual manera, las familias deben reconocer la gracia de tener un hijo, un hermano, un nieto, un sobrino sacerdote, religiosa, religioso.

* Delegado Arquidiocesano para la Pastoral Vocacional.