miércoles, febrero 27, 2008

LA NO-VIOLENCIA: CAMINO DEL AMOR ACTIVO DE JESÚS


Por Fray GILBERTO HERNÁNDEZ GARCÍA, O.F.M.*

Es evidente que vivimos en un mundo donde campea la violencia, tanto en el exterior –violencia física, emocional, psicológica, institucional y estructural– como dentro de nosotros mismos. Por los medios de comunicación y por la experiencia de todos los días nos enteramos de la explotación económica, la destrucción cultural, el racismo, el sexismo y la devastación ecológica, entre otras, que son formas sistemáticas de violencia e injusticia que ponen en peligro no sólo nuestra supervivencia como familia humana, sino también la profunda necesidad de integridad que tenemos como personas.

Esta violencia cotidiana nos deshumaniza, degrada o destruye, a nosotros mismos o a los demás. Las profundas estructuras de violencia que enfrentamos hunden sus raíces en impulsos profundamente arraigados de miedo, odio y codicia, que a menudo alimentan la separación y crean una brecha aparentemente insalvable entre "nosotros" y "ellos". Así, con frecuencia, proyectamos nuestra propia violencia en los demás; por eso no es raro que lleguemos a considerar que los que se oponen a nosotros son “malos”. Del mismo modo se suelen justificar sistemas económicos y culturales que menosprecian a otros seres y a menudo se desarrollan instrumentos de guerra verbal, emocional o física para protegernos a nosotros mismos y llevar a cabo lo que pensamos que es justicia.

Por desgracia la violencia tiende a ser respondida con violencia, generando un círculo vicioso, que, sin embargo, no tiene por qué eternizarse. En este tenor, estamos llamados a hacer conciencia de que es posible construir relaciones justas, basadas en el respeto, la igualdad y la búsqueda de la armonía. Inspirados por Jesucristo, que invita a establecer nuevas maneras de relación, muchos hombres y mujeres han encontrado en la mística de la no-violencia un camino para erradicar este mal.

La no-violencia no es sólo ausencia de violencia, es, ante todo una determinación —por tanto no es una “pasividad”— que busca un cambio global y radical, tanto de las estructuras como de los valores que significan y producen injusticia a los hombres; esta actitud involucra como recurso el amor, mediante métodos que, por supuesto, no impliquen violencia en su sentido estricto. Mahatma Gandhi —cuyo 60 aniversario de su muerte celebramos este año y en cuyo honor el 31 de enero de cada año es “Día Internacional de la No-violencia—, la definía como la "fuerza de la verdad", mientras que Martín Luther King, hablaba de ella como la “energía del amor”. De ahí que la no-violencia activa no es una omisión ante los desafíos que el odio, la injusticia y la mentira plantean; al contrario, mueve a asumir el reto de reconocer y vencer la violencia que está en nosotros mismos y aprender estrategias para enfrentar los numerosos conflictos que existen y surgen en nuestras sociedades.

La estrategia de la no-violencia no es ajena al espíritu y praxis cristianas: En su práctica liberadora, Jesús no era pasivo: él combatió, e incluso se enfrentó, a los que eran violentos y opresores. Según una rama contemporánea del conocimiento bíblico, la no-violencia como se presenta como el "tercer camino" del amor activo de Jesús: un camino que no es ni pasivo ni violento, y sugiere la exhortación de Jesús de "no oponerse al malvado", significa "no oponerse violentamente". Así, se interpreta el llamado de Jesús a "poner la otra mejilla", "despojarse no sólo del manto, sino también de la ropa" y "llevar la carga el doble más lejos", como respuestas creativas y poderosas a la injusticia, que ponen de manifiesto la violencia de los opresores, crean dilemas al opresor y le exigen ver a aquéllos a quienes está atropellando como seres humanos. En suma, Jesús nos llama a enfrentar al adversario de una manera que desafíe las actitudes y estructuras injustas y que, al mismo tiempo, brinde a ambas partes la oportunidad de salvarse del ciclo de la opresión.

* Colaborador residenciado en México - alvinxxi@yahoo.com.mx

MÁS UNIÓN... MÁS SOLIDARIDAD


Por Onix Nedel Correa García *

No sólo dando bienes materiales se puede hacer visible la solidaridad entre las personas. Este valor se complementa con otros como el amor, el respeto, la sinceridad... Junto con la solidaridad, estos valores logran una mayor disposición de las personas al momento de ayudar al prójimo.

Sin lugar a dudas, ver al hermano desprotegido o angustiado es razón suficiente para que alguien deje aflorar su espíritu solidario. Muchas veces, gracias al buen corazón de quien es solidario, se llega en el momento preciso para aquellas personas que quizás han perdido todo tipo de esperanza y fe.

Quizás el mayor gesto de solidaridad que se ha vivido en Colombia en los últimos años, fue la ‘marcha internacional’ del pasado 4 de febrero cuando varias ciudades, casi doscientas, en el país y en el mundo, se volcaron a las calles para manifestar su solidaridad con los que aún siguen secuestrados en Colombia y que, lo más probable, ahora más que antes están necesitando respaldo, compañía, amor... sobre todo por los delicados sucesos que ha tenido que afrontar el proceso de paz con las FARC.

Como un acto muy significativo a favor de la paz de Colombia, a favor de las peticiones por la liberación de los secuestrados y de la defensa de todos los que han sufrido el flagelo de la guerra, se puede definir esta gran iniciativa que el mundo aceptó, apoyó y desarrolló. Sólo basta ver la gran acogida que tuvo a nivel internacional, mayoritariamente de quines nada tienen que ver con el conflicto armado en nuestro territorio nacional y con las víctimas de la guerra. Es un acto puro de solidaridad y del amor de Dios por medio de los corazones de los hombres.

“Las verdaderas estrellas de la vida son las personas que han sabido vivir rectamente”, fueron las palabras en la Plaza de la Paz de Monseñor Víctor Tamayo, Obispo Auxiliar de Barranquilla, quien refiriéndose a la última encíclica del Santo Padre Benedicto XVI –Spe Salvi-, invitó a la multitud reunida en la Plaza de la Paz a dejarse iluminar por Cristo para avanzar con seguridad en el camino hacia la búsqueda de la paz colombina. El Obispo Tamayo, con vehemencia, insistió que todos “niños, ancianos, jóvenes, autoridades, todas las mujeres y hombres del mundo, somos estrellas que por la noche debemos mirar al cielo para que la gran estrella que es Jesucristo nos muestre esos senderitos de amor que necesitamos para encontrar la paz.”

* Asistente de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Barranquilla - onix2502@hotmail.com

FALTA HABLAR MÁS DEL CIELO Y DEL INFIERNO, RECUERDA EL PAPA


Fuente: ACI Prensa

El 8 de febrero, durante el encuentro sostenido con los sacerdotes de la Diócesis de Roma, el Papa Benedicto XVI señaló que las prédicas sobre la realidad del cielo y del infierno deberían retomarse para bien de los fieles.

Entre otros temas relacionadas con la juventud, la evangelización y el desafío educativo. El Santo Padre habló de la importancia de los "Novísimos" –el campo de la teología que trata de las "cosas últimas": muerte, juicio, cielo, infierno y purgatorio- y reconoció que "quizá hoy en la Iglesia se habla demasiado poco del pecado, del paraíso y del infierno". "También, por este motivo, he querido tocar el tema del ‘juicio universal’ en la encíclica Spe salvi". agregó. "Quien no conoce el juicio definitivo, afirmó, no conoce la posibilidad del fracaso y la necesidad de la redención. Quien no trabaja buscando el ‘paraíso’, no trabaja siquiera para el bien de los hombres en la tierra". A este respecto, el Papa subrayó que "el nazismo y el comunismo afirmaron que sólo querían cambiar el mundo y, sin embargo, lo destruyeron".

Estas declaraciones del Sumo Pontífice llamaron la atención de los medios de comunicación que han emitido diversas informaciones al respecto –unas más desvirtuadas o alejadas de la doctrina cristiana que otras-.

Para claridad y formación de nuestros lectores, transcribimos a continuación la catequesis que el Papa Juan Pablo II realizó en la audiencia que presidió el miércoles 28 de julio de 1999, en la cual hizo referencia al ‘infierno’.

El infierno como rechazo definitivo de Dios

1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno».
Con todo, en sentido teológico, el infierno es algo muy diferente: es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida.

2. Para describir esta realidad, la sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente. En el Antiguo Testamento, la condición de los muertos no estaba aún plenamente iluminada por la Revelación. En efecto, por lo general, se pensaba que los muertos se reunían en el sheol, un lugar de tinieblas (cf. Ez 28, 8; 31, 14; Jb 10, 21 ss; 38, 17; Sal 30, 10; 88, 7. 13), una fosa de la que no se puede salir (cf. Jb 7, 9), un lugar en el que no es posible dar gloria a Dios (cf. Is 38, 18; Sal 6, 6). El Nuevo Testamento proyecta nueva luz sobre la condición de los muertos, sobre todo anunciando que Cristo, con su resurrección, ha vencido la muerte y ha extendido su poder liberador también en el reino de los muertos.
Sin embargo, la redención sigue siendo un ofrecimiento de salvación que corresponde al hombre acoger con libertad. Por eso, cada uno será juzgado «de acuerdo con sus obras» (Ap 20, 13). Recurriendo a imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde «será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt 13, 42; cf. 25, 30. 41) o como la gehenna de «fuego que no se apaga» (Mc 9, 43). Todo ello es expresado, con forma de narración, en la parábola del rico epulón, en la que se precisa que el infierno es el lugar de pena definitiva, sin posibilidad de retorno o de mitigación del dolor (cf. Lc 16, 19-31).
También el Apocalipsis representa plásticamente en un «lago de fuego» a los que no se hallan inscritos en el libro de la vida, yendo así al encuentro de una «segunda muerte» (Ap 20, 13ss). Por consiguiente, quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a «una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Ts 1, 9).

3. Las imágenes con las que la Sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033). Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado.

4. La fe cristiana enseña que, en el riesgo del «sí» y del «no» que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya «no». Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios (cf. concilio IV de Letrán: DS 800-801). Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida según el modelo de Jesús, que siempre dijo «sí» a Dios. La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, cuáles seres humanos han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno -y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicasno debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abbá, Padre» (Rm 8, 15; Ga 4, 6).

Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradición litúrgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: «Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa (...), líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos».

MISIÓN DE LA MUJER EN LA IGLESIA Y LA SOCIEDAD


Del 28 de enero al 1 de febrero, tuvo lugar en Bogotá la primera de las dos asambleas ordinarias programadas para este año por el Episcopado Colombiano.

Fue una asamblea muy especial, pues durante los tres primeros días se perdió un poco el carácter de confidencialidad que caracteriza este tipo de reuniones. Los 90 arzobispos y obispos de las 76 jurisdicciones eclesiásticas que existen en el país abrieron un amplio espacio en la agenda de la asamblea para compartir con 110 mujeres -unas, invitadas especiales y, la gran mayoría, destacadas impulsoras de procesos de evangelización en las distintas arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos de Colombia-, sobre los aportes de la Iglesia en la construcción social basada en la integración de las mujeres que en ciertas ocasiones no son consideradas como sujetos sociales, políticos, culturales y económicos con igualdad de oportunidades.

"La realidad de las mujeres en Colombia en el ámbito socio-político y religioso", fue uno de los documentos que iluminó de forma global esta asamblea. Las investigadoras Rosa Emilia Salamanca y Ana Mercedes Pereira desarrollaron este tema en cuatro capítulos, presentando un recuento histórico de la situación y posición de la mujer en la sociedad de los últimos 30 años y una introducción al concepto de género hoy en día.
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Termine de leer este artículo en la edición 178 de Kairós.

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE


UNIDAD PASTORAL CRISTO REY
EL INGENIO DE QUIENES AMAN A DIOS

Por JULIO GIRALDO *

A un lado de la Calle 30, vía al aeropuerto y muy cerca del terminal aéreo, se encuentra un pedestal de cemento en donde se posa un pequeño avión y un aviso indicativo de que estamos en la ‘Urbanización El Concorde’. Precisamente en ese sitio comenzó en al año 1981 la primera etapa de una serie de mil viviendas construidas por los hermanos Enrique, Salomón y José Melamed, asociados con Jairo Del Valle y Luís Rodríguez; para la época, la urbanización fue un modelo a nivel nacional pues era un proyecto de vivienda popular con infraestructura bien organizada y amplia, además que fueron terminadas completamente sus vías y se contó desde el principio con alcantarillado, agua potable y redes de energía; por estar tan cerca al aeropuerto, y muy de moda el avión concorde, los urbanizadores bautizaron el nuevo barrio con el nombre del avión de moda.

Muy pronto comenzaron a llegar las familias que habitarían las nuevas viviendas, procedentes de distintos barrios de Barranquilla de estratos 2 y 3, en su mayoría empleados de distintas empresas, comerciantes, inclusive empleados del gobierno, y todos financiaban sus casitas por intermedio de los bancos de la ciudad, que para la época también hicieron su agosto, pues se dice que tales financiaciones fueron bien altas. Comenzó entonces la organización del barrio en todo sentido. Aparecieron las primeras tiendas, como siempre de santandereanos, los vecinos se fueron conociendo, se integraban y compartían diariamente el ensordecedor ruido de los aviones a lo cual se fueron acostumbrando. Inclusive, para los primeros habitantes de la urbanización, era todo un entretenimiento el alzar su mirada hacia el espacio y recrearse mirando la barriga de los aviones que por el sector volaban tan bajo, que parecía que se iban a caer en sus patios.

Construida la primera etapa de la urbanización, los padres Francisco Álvarez y Guillermo Robles visitaban frecuentemente el sector, y celebraban misa dominical en cualquier esquina, cancha de fútbol o anden de alguna vivienda. Estos dos sacerdotes impulsaron el trabajo de evangelización en una comunidad que debía organizarse eclesialmente, era gente católica que requería asistencia espiritual y todos se dispusieron a nombrar la primera junta que trabajaría por la construcción de un templo; fueron escogidas las personas más prestantes del barrio pero, sobre todo, los más comprometidos con la iglesia. La junta inició su trabajo y, por gracia de Dios, todo se facilitó ya que los hermanos Melamed generosamente sorprendieron a la comunidad donando una pequeña pero muy confortable capilla, con una enorme torre para un campanario signo de la vos de Dios, que llamaría a su feligresía diariamente a los oficios religiosos; estas campanas dejaron de tañir hace ya 2 años, porque los ladrones se llevaron hasta los lazos que sostenían los badajos.

En estas condiciones, la junta parroquial inició el trabajo de embellecimiento y dotación de su pequeña capilla, ornamentos, vasos sagrados, imágenes, lámparas, abanicos y todo lo que una iglesia requiere, pero también la junta debió atender la necesidad de vivienda del sacerdote, ya que los urbanizadores donaron la capilla, pero sin casa parroquial. Fue entonces todo un trabajo conjunto para lograr conseguir la también pequeña casa casi a tres cuadras de la iglesia que hoy sirve de vivienda y despacho parroquial. Como siempre, la venta de frituras, los bazares, las verbenas y los festivales, sirvieron para la dotación completa del templo y la compra de la casa.

Hacia el año 1985, transcurridos ya cuatro años desde el inició de la urbanización, las construcciones siguieron su marcha y más familias llegaron. Mientras esto ocurría, ya existía una comunidad eclesial bien organizada con capilla y todo lo que se requería para que el señor Arzobispo la declarara parroquia. En efecto, el decreto se dio el 24 de abril de 1985 y se designó como su patrono nada más ni nada menos que a Cristo Rey cuya fiesta se celebra el último domingo del tiempo ordinario. Comenzó así una nueva etapa para la feligresía de El Concorde con su primer párroco, el padre Augusto José Ovalle, sacerdote guajiro que recién había llegado a la Arquidiócesis y estuvo por dos años en esa parroquia. Luego vendrían como párrocos los sacerdotes Álvaro López, Arturo de Jesús Barros Ortegón, Estanislao Ciochón, Jaime Enrique Barrios Mercado y Álvaro de Jesús Berdejo Romero; en la actualidad trabaja como párroco el padre Jaime Rafael Mercado Rodríguez.

LA PARROQUIA HOY

Próxima a cumplir 23 años, esta unidad pastoral se proyecta como una comunidad de mucha madurez en su fe, muy comprometida con el nuevo plan de evangelización y diariamente da un paso adelante en la búsqueda de la verdad, la fraternidad y el amor a Dios.

De la mano de su párroco, el padre Jaime Rafael Mercado Rodríguez, quien ha sido muy bien recibido por la feligresía y cuenta con el cariño y el apoyo de todos, su vida parroquial transcurre en medio de la normalidad: misas diarias, visitas a los enfermos, asambleas familiares, catequesis para los niños, reuniones con los jóvenes y trabajo especial con los adultos mayores que son el fuerte de la parroquia; se administran sacramentos diariamente, y los domingos son verdaderos días del Señor, pues la comunidad asiste en familia a cada eucaristía, oran y cantan con el coro que está integrado por una joven pareja matrimonial de músicos. Cumplen con su precepto dominical, dialogan con su párroco y se integran a través de un desayuno que prestantes y piadosas damas del barrio venden a la entrada de la iglesia, cuyas ganancias son invertidas en el sostenimiento del culto. Su iglesia luce impecable, capilla del Santísimo sobriamente decorada, imágenes sagradas que bien podrían ser obras de arte, buena iluminación, inclusive con lámparas a gas para momentos de emergencia, y una buena ventilación no sólo por el estilo de la iglesia si no porque a cada metro se encuentra un abanico, lo que hace que la gente esté siempre muy cómoda. Pero como muy bien se dice, nada es perfecto en la vida, resulta que esta bella capilla ya es insuficiente para albergar la cantidad de fieles que dominicalmente asisten al templo, hasta el punto que en Semana Santa las ceremonias hay que hacerlas al aire libre, como única manera de que toda la feligresía pueda participar. Para solucionar este problema se han dado varios pasos, pero todos infructuosos ya que los urbanizadores piden sumas astronómicas por el único terreno disponible que serviría para ampliar la iglesia; en estas condiciones no se descarta que llegará el día en el que la iglesia deberá ser trasladada a otro lugar en donde se pueda construir con toda la amplitud y capacidad que se requiere para el presente y futuro de tan extensa comunidad.

Por el momento, y muy a pesar de esta limitante, el padre Jaime Mercado se encuentra muy feliz y le da gracias a Dios de poder trabajar con una comunidad tan especial, donde ha podido realizarse plenamente como sacerdote, buscando siempre con toda su comunidad eclesial encuentre caminos que conduzcan al reino de Dios.

ÉL ES Y SERÁ PARA NOSOTROS LO SUFICIENTE


Hoy Jesús nos desafía a ser valientes y a no refugiarnos en nuestras ‘falsas seguridades’.

Por FREDDY CANTILLO NORIEGA*

En estos últimos meses, el Señor me regaló la oportunidad de ir con uno de mis sobrinos a una de las hermosas playas de nuestra costa caribe. Era nuestra primera vez, es decir, era la primera vez que él iba sin sus padres al mar, lo cual le generaba mucho miedo, y era la primera vez que yo iba con él.

Al momento de entrar en la playa la actitud de mi sobrino me llamó profundamente la atención, se quedó paralizado y se aferró con todas sus fuerzas a mis piernas y a mi mano. Le dije: tienes que soltarte, porque si no lo haces no podemos continuar. Me dijo: tengo miedo que me vaya ahogar. Le respondí: tranquilo, ¡Suéltate!, si no lo haces cuento hasta tres y me sumerjo. De esa manera fue como pudo vencer su miedo y pudimos gozarnos el mar que tanto nos gusta.

Creo que de igual manera nos pasa en nuestra relación con Dios, ya que la fe es un constante abandono a nuestras seguridades, para abrazar la certeza en Dios y así poder ser feliz. Dios tiene el mundo en sus manos, incluyéndonos a nosotros, y nos va moviendo de un lado a otro hacia nuestro anhelado destino en Él.

Pero, a veces, nosotros insistimos en aferrarnos a las manos de otras seguridades que creemos nos ayudan a vivir y a estar más seguros en la vida; así es como una casa, un carro, un apartamento y otras cosas se hacen parte constitutiva de nuestra vida. Por eso, de vez en cuando, me gusta ir a los centros comerciales para darme cuenta de cuantas cosas no necesito para ser feliz, porque creemos que estar seguros es tener cosas que me den satisfacción o placer; también nos abandonamos en las seguridades de la tristeza, de la soledad, de la amargura, del llanto y se nos vuelve un estilo de vida, un refugio y una forma de ver la vida.

El Señor nos dice: ¡Suéltate!, pero nosotros le decimos: Señor, nos da miedo que nos dejes caer, y nos preguntamos, qué me pasa si me suelto ó qué me pasa si no tengo las suficientes seguridades para vivir, y nos seguimos preguntando: será qué tengo lo suficiente, tengo suficiente dinero, salud... será que tengo suficientes personas que cuiden de mí; por eso nos aferramos a las manos de las seguridades materiales y emocionales que tenemos, porque es lo único que nos logra calmar la angustia existencial. Pero también pienso, Dios se ríe de nosotros, como yo me reía de mi sobrino aquella vez en la que él temía por su vida frente a la inmensidad del mar, porque parecemos niños llorones que necesitamos un contentillo, cualquier chupeta, para poder callar nuestro llanto y, por ello, mucha gente prefiere depender del amor de alguien que vivir con valentía ante la vida.

Creo que el Señor en el día de hoy quiere enfrentar a nuestras seguridades, y los ‘suficientes’ que tenemos, y nos dice con gran fuerza: ¡Suéltate! Confía en mí, y abandona de una vez por todas esas vanas seguridades, sólo Yo te basto, conmigo lo tienes todo y nada te hará falta. Ese es el desafío de Jesús, y quiere que de una vez por todas abandonemos el miedo que nos atemoriza y no nos deja caminar. No te quedes inmóvil, empieza a caminar en el amor de Dios, es necesario que nos abandonemos en las manos de ese Padre que nos ama siempre. Quiero decirte que te alejes de las manos de esas supuestas seguridades, y aprende a abandonarte en el ancho mar del amor de Jesús, hoy gózate la vida en Jesús, deja las seguridades de tus miedos, de tus tristezas, suelta eso y comienza a caminar en Dios, y hoy más que nunca tenemos que saber que sólo Dios nos basta, no necesitamos más para ser feliz, te recuerdo que la felicidad no fue hecha para extraterrestres, o para una elite de la humanidad, fue hecha para ti y para mí y sólo falta que nos abandonemos definitivamente en las manos de Dios. Date permiso para ser Feliz en Dios, y hoy deja esa amargura y tristeza que tanto te agobian ya que creo firmemente que Él es la única fortaleza que necesitamos para vivir una vida plena.

Hoy Jesús nos desafía a ser valientes y a no ser unos cobardes que sólo se refugian en cosas pasajeras como un niño que tiene miedo. ¡Dios nos desafía a ser felices! Así que ¡suéltate! Que Él será para ti lo suficiente, abre tus manos y tu corazón a su amor, que sólo Dios basta. Dios los bendiga.

* Filósofo y estudiante de psicología de la Universidad Simón Bolívar. Programador Emisora Minuto de Dios.

ENCUENTRO NACIONAL DE DELEGADOS DE PASTORAL VOCACIONAL

Del 26 al 28 de febrero se realizará en Bogotá el "Encuentro Nacional de Pastoral Vocacional", organizado por la Pastoral para los Ministerios Jerárquicos de la Conferencia Episcopal. Este evento tendrá lugar en la sede del Episcopado Colombiano.

Con el objetivo de suscitar lineamientos para la Pastoral Vocacional a partir de las conclusiones del IV Congreso Nacional de Pastoral Vocacional, del Documento de Aparecida y de las experiencias aportadas por los mismos participantes, muchos de los encargados de los procesos vocacionales en las diócesis de Colombia asistirán y se asesorarán teniendo en cuenta los procesos y estrategias vividas en sus territorios.

En el caso específico de Barranquilla, el padre Alexi Mattos, Delegado de la Pastoral Vocacional, afirmó que a este encuentro llevarán el proyecto formativo del Seminario Mayor, en el cual la Pastoral Vocacional hace parte de la etapa previa que es lo inicial en el proceso de discernimiento del centro de estudio sacerdotal. "También nos vamos a presentar con el informe de lo que ha sido la campaña vocacional en el 2006 y 2007, con todos los frentes que la pastoral tiene", destacó el padre Alexi Javier Mattos.

EL RINCÓN DE PABLITO

REUNIÓN DE COMITÉS DE PASTORAL INFANTIL

¡Pilas amiguitos y amiguitas! Avísenle a los integrantes del comité infantil de su parroquia para que asistan a la reunión programada para el sábado 23 de febrero de 9.00 a.m. a 11.00 a.m., en los siguientes lugares:

En SUÁN: la reunión será en la unidad pastoral Inmaculada Concepción, y deben asistir las parroquias de Campo De La Cruz, Santa Lucía y Candelaria. Estas parroquias conforman el Decanato de San José.

En SABANALARGA: se reunirán en la unidad pastoral San Antonio de Padua todas las parroquias que conforman los decanatos de Santa Ana y San Agustín, es decir, las parroquias de Usiacuri, Polonuevo, Campeche, Luruaco, Repelón, Manatí, Galapa y Baranoa.

En SABANAGRANDE: el punto de reunión será en Santa Rita de Cascia, y hasta allí deben llegar las parroquias de los municipios de Malambo, Ponedera, Palmar y Santo Tomás. (Decanatos de Cristo Rey y Santo Tomás).

En la CATEDRAL: Todas las parroquias de las Vicarías Espíritu Santo, María Reina, San José, Padre Misericordioso y Cristo Redentor (Decanato de Ntra. Sra. del Carmen).

¡Cocotazo y tirón de orejas para los coordinadores de comités parroquiales que no asistan! Miren que está en juego la evangelización de todos los niños y las niñas del Atlántico.

sábado, febrero 09, 2008

NUESTRA PORTADA

2008: AÑO DE LA SOLIDARIDAD
¿Por dónde vamos y a dónde queremos llegar?

DE LA CUARESMA A LA PASCUA
Para llegar a la Pascua verdadera es importante reflexionar acerca del modo como cada uno vive la Cuaresma.

CAMPAÑA DE COMUNICACIÓN CRISTIANA DE BIENES
Con la solidaridad crece la esperanza.

AFICHE DEL MES
Que el afiche que acompaña esta edición pueda ubicarse en un lugar visible para que muchos se sensibilicen ante la necesidad de "compartir los bienes", porque ¡somos hermanos!

SOLIDARIDAD ¡SOMOS HERMANOS!

Después de celebrar el Jubileo de los 75 años de la Arquidiócesis de Barranquilla, acontecimiento que ha reforzado nuestro proceso de evangelización, continuamos ahora con mayor ardor el camino trazado por nuestro plan pastoral y nos animamos a fortalecer todas las estructuras arquidiocesanas y parroquiales, fomentando así la espiritualidad de comunión.

Este año de la ‘solidaridad’ es propicio para que nos escuchemos y, en equipo, podamos dar respuesta a una serie de inquietudes pastorales que surgen para la Iglesia en Latinoamérica desde Aparecida. Es, entonces, una necesidad urgente reforzar todo el trabajo pastoral que se ha venido realizando en nuestra Arquidiócesis de Barranquilla, con amor y con el deseo profundo de llevar el Evangelio a todos los hombres y mujeres que con ansia anhelan la Buena Noticia de salvación que se nos ha dado en Cristo Jesús.

La invitación está extendida a todos los agentes de pastoral, a todos los que con generosidad colaboran en la realización pastoral de la Arquidiócesis desde su parroquia, instituto o movimiento. Y es que todos –obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas, integrantes de comisiones y comités-, todos, sin excepción, estamos llamados a participar con creatividad y responsabilidad en la construcción, día a día, de nuestro proyecto de evangelización que nos une a la gran ‘Misión Continental de América Latina’ propuesta por la ‘V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe’ que se realizó recientemente en Aparecida, Brasil.

Teniendo presente que estamos en el último año de la segunda fase de la primera etapa de sensibilización del Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización PDR/E, estaremos evaluando todo el camino recorrido al finalizar este año. Por tanto, necesitamos prepararnos a la gran asamblea que se realizará en el mes de septiembre y, así, lanzarnos a la planificación de la tercera fase de esta primera etapa, lo cual indica también que al finalizar este año debemos tener bien claro el ideal de Iglesia que Dios quiere y el Atlántico necesita: una Iglesia en comunión, misión y participación.

SOLIDARIOS CON EL PAÍS

No podemos cerrar esta nota editorial sin manifestar la solidaridad de la Iglesia Católica que peregrina en el Atlántico con todos los hermanos colombianos secuestrados y sus familias.

Que la oración comunitaria, en familia y personal, sea nuestra arma para combatir tantos atentados a la dignidad humana. Oremos para que las acciones del Gobierno Nacional y de los países que han ofrecido su ayuda para lograr un acuerdo humanitario con los grupos insurgentes, se fundamente en principios de justicia, solidaridad y reconciliación. Y oremos para que ellos –los alzados en armas-, sepan responder al anhelo de paz de Colombia y el mundo.

El Presidente Álvaro Uribe ha insistido en depositar su confianza en la Iglesia Católica como mediadora para el intercambio humanitario. Pero, el padre Darío Echeverri, secretario general de la Comisión Nacional de Conciliación y miembro de la Comisión de Paz de la Iglesia, en declaraciones a Kairós, ha dicho que la meta de la Iglesia va más allá del intercambio humanitario. “El verdadero interés de la Iglesia es propiciar espacios que permitan diálogos de paz y reconciliación nacional”.

En este camino de esperanza, seguirá la Iglesia Católica marcando la historia con el sello de la fe y dispuesta a colaborar responsablemente en la evangelización de Colombia.