lunes, marzo 09, 2009

NUESTRA PORTADA


Reemplaza y apoya a la mujer en sus quehaceres cotidianos

Acción Significativa
Lema: Para ser Familia de Dios, Sirvamos ¡Queremos vivir unidos!
Acontecimiento: Día de la Mujer.
Cita bíblica: Mateo 20, 26 - 28.

Sugerencias para el desarrollo de esta acción:
1. Como se trata de practicar o vivir el valor del SERVICIO, aprovechando como acontecimiento el Día Internacional de la Mujer, se sugiere que los varones de la casa se reúnan con anticipación para ponerse de acuerdo en la forma como van a reemplazar o ayudar a las mujeres de su casa en sus labores cotidianas.

Si no hay hombres en la casa, las hijas podrán reunirse para organizar la manera en que van a reemplazar o apoyar a su mamá, abuela o tía, para realizar las labores u oficios de la casa.

Esta reunión previa, conviene realizarla en ambiente de oración y haciendo una reflexión de La Palabra tomando el texto de
Mateo 20, 26-28.
“No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos que no tienen por qué recompensarles en la tierra.”

Se puede finalizar la reunión con una oración de acción de gracias.


PARA TENER EN CUENTA
Los esquemas de las acciones significativas, con algunas variantes adecuadas, se pueden utilizar para realizarlas en las empresas o cualquier otro tipo de instituciones.

COMENTARIO SOBRE EL VALOR
Servid al Hermano es servid a Dios


El anhelo del corazón de Dios es que le sirvamos en su obra, pero ¿A Quién estás sirviendo para cumplir la voluntad de Dios? Desarrollemos algunos puntos que te ayuden a responder esta pregunta.

Lo primero que tienes que entender es que fuiste creado para servir, no sólo para consumir, sino para dar, para agregar valor a las cosas que Él puso en tus manos aquí en la tierra. Es a través del servicio que recibes bendiciones y es mediante el servicio como llegas a descubrir el propósito de Dios para tu vida.

Dios te pide algo que Él puede hacer, pero espera que tú lo hagas y le ayudes a extender el reino aquí en la tierra; El te ha entregado dones, talentos, habilidades que tienes que desarrollar y poner al servicio de la comunidad y así veras cómo el servicio le da significado a tu vida, recuerda que tu servicio te bendice y que en el servicio encuentras a Dios. Todas las demás cosas vendrán por añadidura.

Dios desarrolla tus talentos. Recuerda que el pasaje de Mateo 25, 26 -28 dice: “Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene diez talentos.”

Así que está visto que sólo lo hace si lógicamente tú pones de tu parte, ya que como tú los tienes, tú los debes desarrollar; ¿Cómo? ¡Usándolos! Si no lo haces esos talentos se extinguen, es decir, te son quitados, ya que no puedes ser mayordomo sino estas administrando nada.

Pero también recuerda que todos los miembros del cuerpo no pueden hacer lo mismo. Así que, como miembro del cuerpo de Cristo, debes entender que tienes una función; por lo tanto no busques una posición, si quieres ser obrero debes aprender a servir, pues el tener una función te otorga una responsabilidad que debes desempeñar por amor y no por obligación, pues debes desarrollar un espíritu de servicio.

Es un privilegio trabajar en su obra, no importa la tarea, no te afanes que El maneja tu tiempo, te ayuda a caminar cuando tú empiezas, es por esto que no debes buscar recompensa de nadie, solo se diligente que El te recompensará.

Dile al Señor que te ayude a ordenar tus prioridades y comienza a servir, aunque si lo estas haciendo continúa adelante enfócate en lo que haces, pues tu servicio es una obra hermosa en la que El se agrada, ya que lo estas ayudando a extender su reino, por ello precisamente debes saber lo que quieres cosechar, conociendo lo que estas sembrando con tu servicio, porque tendrás tu recompensa de nuestro Padre que está en los cielos.

Ahora sí, responde: ¿A Quién estás sirviendo para cumplir la voluntad de Dios?

Luces y sombras de la Primera Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano
Hemos concluido la LXXXVI Asamblea Plenaria del Episcopado dedicada al análisis de la Realidad Colombiana. Hemos reflexionado sobre hechos y situaciones que preocupan hoy al país y a la Iglesia.

Como pastores conscientes de nuestra responsabilidad, tratamos de aproximarnos a la realidad política, económica, cultural y por supuesto, a la realidad religiosa y pastoral del país. Al terminar este ejercicio queremos compartir esta buena noticia con todos nuestros fieles y con quienes se preocupan por impulsar el progreso y crear mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos.

El fruto de esta reflexión y análisis lo entregaremos más tarde en un documento extenso, a los agentes de pastoral, a los dirigentes del mundo político, cultural y económico y a todos los colombianos preocupados de saber qué pensamos y qué proponemos para responder a los desafíos de la hora presente.

Vemos el País con preocupación y también con esperanza.

Con preocupación porque son muchas las sombras que oscurecen el horizonte de nuestra patria.

Somos conscientes de que vivimos un cambio de época: el mundo entero está experimentando transformaciones profundas de orden político, económico, cultural y religioso, que nos afectan directa o indirectamente. Muchos de estos cambios inciden en nuestro tradicional estilo de vida, en nuestras costumbres y tradiciones y hasta en el modo de relacionarnos con Dios, con los demás y con la naturaleza.

Nos angustia el permisivismo moral, la inequidad y la injusticia social, el desempleo y la pobreza, los conflictos sociales, las violaciones de los derechos humanos, el conflicto armado, el horror del secuestro y el sufrimiento que ocasiona a las víctimas y a sus familias, el narcotráfico, la corrupción y el enriquecimiento ilícito, la crisis mundial de la economía, la falta de formación y de participación de los católicos en los procesos de construcción de un país más democrático y más próspero.

Vemos también signos de esperanza en las movilizaciones ciudadanas para rechazar el secuestro y la violencia, en la incursión de las generaciones jóvenes en puestos de comando, en el papel pro activo de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, en el aprovechamiento de los mecanismos de participación consagrados por la Constitución Nacional, en la superación del odio político que inició el largo y doloroso vía crucis de la Violencia en Colombia.

En el diálogo sobre la realidad, pudimos ver con claridad el compromiso y la misión que tenemos de consagrarnos y empeñarnos a fondo en la búsqueda de la paz, en la lucha contra la pobreza, contra la injusticia en todas sus formas, contra la violencia que nos roba la vida de los seres queridos.

Al concluir nuestra Asamblea, expresamos la decisión de estar en adelante mucho más cerca de los desplazados, de las familias de los secuestrados, de las víctimas de la violencia, de todos los marginados, a quienes nos proponemos llevar un mensaje de solidaridad y el ofrecimiento de nuestra vocación de servicio.

El país que soñamos tenemos que construirlo entre todos. Los Obispos, después de esta Asamblea, nos sentimos en disposición de introducir en los planes de trabajo, programas y acciones que nos permitan, de verdad, ser para nuestros hermanos luz que ilumine y aliados creíbles en la tarea de consolidar un estado social de derecho en el que todos nos sintamos igualmente amparados y protegidos.

Conscientes del momento difícil que atraviesa Colombia, y sintiendo en carne propia el efecto de los conflictos y contradicciones, hacemos una opción decidida por la esperanza, con la certeza de que el Señor Jesús que camina a nuestro lado, nos ayudará a construir entre todos un país mas amable, más justo, fraterno y solidario.


Bogotá, D.C., 13 de febrero de 2009



+ Rubén Salazar Gómez
Arzobispo de Barranquilla
Presidente de la Conferencia Episcopal


+ Iván Antonio Marín López
Arzobispo de Popayán
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal


+ Fabián Marulanda López
Obispo – Secretario General
de la Conferencia Episcopal

Parroquias Ayer y Hoy


Unidad Pastoral San Antonio de Padua. Municipio de Piojó (Atlántico)
Una comunidad con legado español

Por Julio Giraldo*

El municipio de Piojó se encuentra localizado en el noroccidente del departamento del Atlántico, a 67 Km. de Barranquilla. Hace parte junto con los municipios de Puerto Colombia, Tubará y Juan de Acosta de la Eco Región Costera. Cuenta con una superficie de 287 km2, lo que representa el 8.7% de la superficie total del departamento.

El territorio del municipio de Piojó, fue un asentamiento indígena de la tribu Mocaná, descendientes de la familia Caribe, descubierto por el español Francisco César, quién a su vez se encontraba al mando de Don Pedro de Heredia hacia el año de 1533 y que según la historia a la llegada de los conquistadores estaba bajo el dominio del cacique Pihón, de donde se derivó el nombre de Piojó.

El hoy territorio de Piojó, hizo parte de la encomienda conocida como Partida de Tierra Adentro. Sin embargo, la mayoría de los asentamientos indígenas fueron repoblados y sobrevivieron a la servidumbre del régimen colonial; aunque hubiesen sido o no haciendas dadas en encomiendas. Algunas perdieron su condición y quedaron como tierras realengas o de propiedad de la corona española, para ser luego cedidas en calidad de “mercedes graciosas” a vecinos libres, tal como ocurrió con el municipio de Piojó.

Sólo hasta 1905, Piojó es erigido en municipio por medio de la ley 17 del 11 de abril de dicho año.

Reseña Histórica de la Unidad Pastoral San Antonio de Padua de Piojó
La vida espiritual religiosa de la comunidad piojonera, tiene sus orígenes en aquella fusión cultural entre la raza indígena Mocaná y la conquista evangelizadora de la raza española.

Entre los años de 1526 al 1580 está cultura fue evangelizada con la influencia de San Luís Beltrán.

La presencia de la Pastoral Arquidiocesana aparece desde el año 1870. Pero es importante destacar, que desde mucho antes es posible que existiera presencia sacerdotal, los datos que hemos obtenido de esta vida espiritual con presencia del clero se describe a continuación:

· Según los archivos, el primer sacerdote que llegó a realizar sus labores pastorales, fue el padre Manuel Esteban Ortiz el 23 de agosto de 1870 siendo párroco de Sabanalarga, a partir de ese momento, la iglesia de Piojó comenzó a ser administrada desde Sabanalarga hasta el año 1928.
· Desde el año de 1929 hasta 1948, Piojó fue dirigida por Baranoa y en 1945 el padre Wenceslao del Bravo dirigió a Piojó desde Tubará.
· A partir de 1949 hasta 1956, a Usiacurí le correspondió la administración de este municipio del Atlántico.
· Desde el año de 1957 hasta 1986 la dirección fue por parte del municipio de Juan de Acosta.
Finalmente, el 18 de noviembre de 1986, Piojó tiene su primer párroco en propiedad, el padre Franklin Miranda Rodríguez y desde esta fecha han administrado 9 párrocos.

La Parroquia Hoy
El origen de la estructura del templo, se remonta hacia el año 1800, cuando posiblemente era de bareque y barro, con techo de palma. Esta es la versión que afirman los abuelos y abuelas del municipio.

En el año 1900 se fueron haciendo cambios en la parroquia y se construyó una edificación de concreto; con el tiempo se fueron realizando más reformas hasta llegar a ser lo que hoy se aprecia como la iglesia de San Antonio de Padua.

En la actualidad, su párroco es el presbítero José Gómez Acosta. Según su opinión, la feligresía de este municipio es tradicionalista, pero a la vez un poco modernista, son personas muy solidarias y amables, pero como dependieron de otras parroquias durante muchísimos años, aún no asumen las características propias, y por lo tanto la actividad pastoral es difícil, el compromiso no es el que debería ser. Sin embargo, la gracia de Dios va actuando y surgen algunas personas con las cuales se va caminando y se está tratando de dinamizar el proyecto pastoral. El padre José, afirma que se tienen las bases, hay unos equipos bien conformados, y todos van caminando con pasos firmes y seguros.

Existen otras dificultades que afectan el progreso de la parroquia, como es la situación económica del pueblo, sus individuos viven la mayoría de la agricultura y muchas veces por una ola de calor o por tiempo de lluvia lo pierden todo. Pero gracias a Dios, con mucho sacrificio han logrado comprar bancas, pintura para las paredes, y están a la espera de una ayuda extranjera para restaurar la casa cural que se encuentra en estado deplorable.

Por su parte, el sacerdote no solamente preside las celebraciones eucarísticas del municipio de Piojó, sino que también acude al corregimiento de Aguas Vivas, San José de Saco, Punta Astilleros, el Cerrito, y le colabora a Juan de Acosta con el sector del Vaivén. De igual forma, organiza junto con la comunidad, la fiesta en honor a San Antonio de Padua, San José y a María Auxiliadora.

* Periodista – Historiador. julioetica@otmail.com

Encuentros con el Arzobispo

Carnaval y Cuaresma.

Julio Giraldo: Nuevamente Carnaval y Cuaresma se suceden el uno al otro. ¿No son, en realidad, dos acontecimientos que se excluyen?

Arzobispo: Para responder a esta pregunta bien importante, vale la pena recordar algunas partes de un texto famoso del capítulo tercero del libro del Eclesiastés: “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo. Tiempo de nacer y tiempo de morir… tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar… tiempo de abrazarse y tiempo de separarse, tiempo de buscar y tiempo de perder… tiempo de callar y tiempo de hablar… tiempo de guerra y tiempo de paz.” Este libro del Antiguo Testamento –que es una meditación a veces desencarnada y pesimista sobre el sentido de la existencia del ser humano en la tierra y sobre su destino último- nos enseña que, si todo tiene su momento, la tarea de la persona sensata –de cada uno de nosotros- consiste en descubrir la naturaleza propia de cada momento para poder vivirlo en plenitud y de esta manera enriquecer nuestra vida. La vivencia profunda de los momentos aparentemente contradictorios nos señala dimensiones esenciales de nuestra existencia y nos permite orientar cada momento hacia la consecución de la meta que es la que da el sentido definitivo a cada uno de los pasos que recorremos.

Cuaresma y Carnaval parecen antitéticos e incompatibles. Sin embargo, nos señalan dos momentos extremos que deben iluminar nuestra vivencia permanente, por una parte, la alegría, el baile, el disfrute de los bienes materiales que el Señor nos ha dado; por otra, el recogimiento, el silencio, la oración, el dominio de sí, el compartir. En el carnaval, la explosión del folclor, de lo autóctono, de lo dionisiaco de nuestra existencia. En la Cuaresma, el descubrimiento de lo apolíneo existencial con la búsqueda sincera de Dios, la escucha atenta de su palabra, el salir de sí mismo para compartir las tristezas y las penurias de los demás. Ambos momentos nos enseñan el arte de vivir, un vivir consciente, responsable, pleno de sentido.

J. G.: Parece que no sabemos vivir como Usted lo plantea. ¿Por qué se cae con facilidad en excesos?

Arzobispo: Precisamente la sabiduría –el descubrir el verdadero sentido de la existencia y vivirlo plenamente- debe ser una búsqueda permanente de todos. Los excesos son desviaciones que destruyen e impiden la auténtica felicidad humana. El desenfreno, como pérdida del dominio y de la conciencia de sí mismo, nunca puede ser beneficioso sino que degrada a la persona y rompe la convivencia. El disfrute de la alegría y de la fiesta compartida, por el contrario, eleva el espíritu y permite crecer en apertura. Por otra parte, el silencio, la escucha de la Palabra de Dios, la búsqueda de la belleza de Dios –propias del ejercicio de la Cuaresma- nos permiten impregnar todos los goces de la vida con una alegría profunda –nacida del auténtico amor infundido por el Espíritu en nuestros corazones- que le da nuevo brillo y autenticidad a la existencia. De esta manera, la Cuaresma enriquece y ennoblece el Carnaval y éste permite que toda la existencia humana –también en sus elementos menos espirituales- sea vivida y ofrecida como don recibido de Dios y entregado a él en el servicio a los demás. Carne y espíritu –como dos dimensiones fundamentales del ser humano- se penetran, se enriquecen, se iluminan, se fortalecen mutuamente y, así, cada uno de nosotros puede vivir todos y cada uno de los momentos de su vida como un paso más en el camino que recorremos juntos hasta el encuentro definitivo con Dios que es la alegría, el gozo, el amor, la belleza, la bondad, la ternura, en plenitud.

“Te seguiré adondequiera que vayas”:
La respuesta de 10 hombres a Cristo


El Señor, sin desfallecer, sigue llamando; sigue haciendo su obra en aquellos que, de manera consciente y libre, responden con la entrega de su propia vida para configurarse con Él y anunciar el Evangelio.

Por Jaime Alberto Marenco Martínez*

La Iglesia que peregrina en el territorio atlanticense recibió una gran bendición el pasado 28 de febrero: dos nuevos sacerdotes fueron ordenados y, junto con ellos, ocho jóvenes recibieron el ministerio del diaconado. Johan Acendra De Oro y Emis del Cristo Contreras Narváez, son los nuevos presbíteros que entran a engrosar las filas de quienes se han entregado radicalmente a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Asimismo, la Iglesia ordena diáconos a: Daniel Antonio Cantillo Cabrera, Miguel Samuel Gómez Pestana, Luis Alfonso De La Rosa Mercado, Azael Elías Gutíerrez Pérez, Geovanny Enrique Mercado Sarmiento, Juan Carlos Sermeño Matínez, Jair Alfonso Panza De La Hoz, Roberto Rafael Tarra Pallares.

En momentos en que la Costa Caribe de Colombia pareciera no escapar de las tendencias dispersas, poco profundas y anticristianas que ofrece el mundo de hoy a la familia, y de manera especial a la juventud, resulta verdaderamente “noticioso” encontrarse con jóvenes dispuestos a ser, en la totalidad de su existencia, discípulos misioneros de Cristo. Es importante, entonces, resaltar este hecho que acontece en nuestra Iglesia particular.

“La ordenación de dos presbíteros y de ocho diáconos son un regalo especial de Cristo, el Señor, a nuestra Arquidiócesis, ya que la Iglesia como comunidad de creyentes no puede existir sin la presencia en su seno de aquellos a quienes el Señor elige para que sean -por el sacramento del orden- su presencia en medio de los fieles”, así entiende Monseñor Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Barranquilla y Presidente del Episcopado Colombiano, este acontecimiento eclesial. Y agrega: “Por este sacramento, el Señor continúa actuando personalmente a través de sus sacerdotes. Es Él quien continúa predicando el evangelio por medio de los labios de los sacerdotes. Es Él quien continúa arrancando del pecado y de la muerte a aquellos que son constituidos hijos de Dios por el bautismo y la confirmación celebrados por los sacerdotes. Es Él quien continúa impartiendo el perdón de los pecados, reconciliando con Dios y con los hermanos por medio de la absolución sacramental impartida por los sacerdotes. Es Él quien transforma los dolores del enfermo en su propia pasión para la salvación del mundo por medio del sacramento de la unción de los enfermos administrado por los sacerdotes. Es Él quien prolonga a lo largo del tiempo su entrega de amor a la Iglesia por medio de la entrega de amor de los esposos manifestada y posibilitada por el sacramento del matrimonio presenciado por los sacerdotes. Y, sobre todo, es Él quien continúa ofreciéndose por todos al Padre, entregando su cuerpo y su sangre en sacrificio redentor para que todos, alimentándonos de Él, tengamos su vida en nosotros y podamos transformar el mundo con la fuerza de nuestro amor, por medio de la celebración de su muerte y su resurrección en el sacramento de la Eucaristía celebrado por los sacerdotes”.

Ante estas apreciaciones de nuestro Arzobispo, podemos descubrir la trascendencia del sacerdocio en la vida de aquel que ha dado su “sí”, pues el sacramento del orden no implica un compromiso profesional ni mucho menos un cargo que se asume al interior de la Iglesia. Bien lo explica Monseñor Rubén: “El sacerdote -ya sea obispo, presbítero o diácono- debe reflejar a Cristo, único y eterno sacerdote. Por esto, su vida debe ser una manifestación permanente de Cristo; debe hacerlo presente en sus palabras, que no pueden ser sino las palabras de Cristo como la Iglesia nos las transmite en el Evangelio; debe transparentarlo en las celebraciones litúrgicas, momentos privilegiados de la presencia salvadora de Cristo en medio de su pueblo; debe testimoniarlo en su vida de servicio de entrega total -en la pobreza, la castidad y la obediencia- a la porción del Pueblo de Dios que el Señor le encomienda. Si esto es necesario en cualquier época, se impone con mayor razón hoy cuando vivimos un cambio de época con profundas transformaciones en todos los aspectos de la vida del ser humano: cambios políticos, económicos, culturales, religiosos. Hoy, el sacerdote debe ser Cristo mismo que ilumina, fortalece, consuela, orienta, libera, acoge, reúne, para que en el mundo pueda darse la fe, el amor y la esperanza.”
En nuestra Arquidiócesis, el sacerdote hoy es el gran animador de toda la vida de la comunidad. “No es un funcionario, no es un profesional, sino aquel que, configurado con Cristo, viviendo la vida misma de Cristo, unido a Él por la oración y la entrega de la existencia, puede conducir al Pueblo de Dios hacia el encuentro permanente con el Dios que salva y de esta manera contribuir a que la sociedad en que vivimos sea más justa, más fraterna, más solidaria: una sociedad en paz”, aclara monseñor Rubén.

La formación que conduce a la “Configuración con Cristo”
En el caso concreto de la Arquidiócesis de Barranquilla, el candidato al sacerdocio discierne su vocación en un proceso formativo que se desarrolla en el Seminario Regional Juan XXIII, teniendo como marco referencial el Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización –PDRE-. De esta manera, la formación del futuro sacerdote en el seminario no es ajena a los caminos de nueva evangelización por los que avanza la Arquidiócesis con la intención precisa de transformar la sociedad atlanticense desde los valores del Evangelio.

Este proceso formativo induce al seminarista a, primero, descubrir su verdadera vocación para, luego, concretar su configuración con Cristo, es decir, su identificación plena con Aquel que lo ama hasta el extremo y lo ha llamado al sacerdocio. “La vocación sacerdotal es un don absolutamente gratuito que Dios Padre concede a algunos miembros de la Iglesia, para que –configurados con su hijo Jesucristo por la acción del Espíritu Santo- sirvan en y desde la Iglesia a la salvación del mundo.”[1]

Así, la formación sacerdotal en el Seminario Regional Juan XXIII integra en el candidato al “orden sagrado” el desarrollo de cuatro dimensiones, las cuales ayudan a hacer realidad la respuesta personal a la llamada del Señor. Estas dimensiones son: humana, espiritual, intelectual y pastoral. El crecimiento integral de éstas permite que el proceso de formación sea como un movimiento progresivo, armónico y dinámico hacia la madurez de la persona en el campo humano, cristiano y ministerial.

Disfrutemos el regalo
Para nuestra Arquidiócesis, el regalo de dos presbíteros y ocho diáconos se hace aún más motivo de alegría porque -como todos sabemos- padecemos una terrible escasez de sacerdotes. “El Señor, por medio de estas ordenaciones presbiterales y diaconales, nos muestra una vez más su amor y nos manifiesta claramente que continúa realizando su obra de salvación en medio de nosotros”, concluye el Arzobispo.

Bien lo anotaba la madre Teresa de Calcuta, dirigiéndose a los sacerdotes en un retiro espiritual en Roma: “¡Qué estupenda y maravillosa responsabilidad la del sacerdote: ser un delegado de Jesucristo, ofrecer en su nombre el sacrificio expiatorio y encargarse de instruir al pueblo en nuestra santa religión; y para todo esto esforzarse por ser santos, porque nadie da de lo que no tiene!”

Unámonos en oración por la santidad del padre Johan y el padre Emis del Cristo, así como por los nuevos diáconos.

* Comunicador Social – Periodista
Seminarista del Ciclo Filosófico del Seminario Regional Juan XXIII
marencomar@hotmail.com


Reexpresar y actualizar las practicas cuaresmales
Por Johan Llanos Berdugo*

A continuación quiero presentar un resumen de unas reflexiones sobre la Cuaresma, realizadas por Gianfranco Venturi en “Rivista di Pastoral Litúrgica”, y citadas en la revista “Vida Pastoral”.

Existe el peligro de concebir la Cuares­ma como un tiempo de grandes catequesis, prácticas ascéticas o compromiso caritativo; un período en el que “nosotros” nos damos más a las “cosas de Dios”. Aunque la cuaresma es sólo un poco de lo anterior, no es una obra nuestra, no es una búsqueda nuestra de Dios, un acercarnos nosotros a Dios, un “hacer penitencia” nosotros, un caminar nosotros; no es una iniciativa nuestra. El verdadero y principal actor es Jesús, que nos implica en su itinerario de regreso al Padre y nos conduce a participar en su Pascua. Se sigue de ello que la Cuaresma no se reduce a un camino individual; tiene como sujeto todo un pueblo que se pone en seguimiento de Jesús y revive su experiencia.

Al hablar de la Cuaresma, los autores recurren a las categorías tradicionales del desierto, ayuno, oración, limosna o de otras iniciativas de caridad. ¿Cómo reexpresarlas para el hombre de hoy sin traicionar su significado profundo? No es fácil. Ofrezco algunas ideas esquemáticas que cada uno puede ampliar y ejemplificar.

El desierto: Es el lugar del vacío de las cosas, del silencio que sólo rompe el murmullo del viento, del vivir de lo esencial. En el desierto se privilegia la dimensión de la escucha por encima de la del habla.

Hoy vivimos inmersos en un continuo bombardeo, por ejemplo, de mensajes publicitarios. Estamos como sepultados en informaciones (también religiosas para algunos). Consecuentemente, corremos el riesgo de estar saciados, de ser aquellos que son “remolcados”, de la gente que se cree libre y en cambio es arrastrada por la corriente de lo que se dice o se escenifica. Nuestras respuestas son superficiales, no vienen de lo profundo y no llevan el sello de nuestra verdadera personalidad. Hay necesidad de ser capaces de seleccionar los mensajes, meditar y poder vivir una vida dignamente humana. Vivir el desierto de la Cuaresma quiere decir entonces, hacer hoy un vacío y preguntarse: ¿de qué estoy lleno?, ¿qué cosa tiene peso en mi mente, en mi corazón?; hacer hoy silencio: crear el clima de espera, tener la capacidad de presentir una presencia que antes, en el ruido, no era advertida.

El ayuno: Tenemos tantas cosas y una infinidad de posibilidades; acabamos por centrarnos en todas hasta estimarlas a todas como igualmente necesarias; los deseos se acumulan creando una latente insatisfacción. La Cuaresma es el tiempo para descubrir lo que mas vale y consecuentemente ayunar, es decir, dejar de lado lo que no tie­ne valor, o vale poco, o lo que es nocivo (el pecado). Descubrir lo que verdaderamente vale y apostar todo a ello. El ayuno no es un fin en si mismo, sino que lleva a interesarse por el otro, además, nace y esta motivado por el amor al otro. Entre las cosas que valen más esta el escuchar. Escuchamos en la relación con el otro: en este caso ayunar quiere decir, dejar de lado lo que nos impida u obstaculice la escucha. Nos preocupamos por tener esto o aquello y nos olvidamos de que hay más alegría en el dar que en el recibir. Ayunar será para nosotros pasar del acumular al condividir.

La penitencia (ponerse en forma): A la larga perdemos costumbres buenas y adquirimos otras malas o menos buenas. Hacemos las cosas por costumbre y con cansancio. Las virtudes -las grandes habilidades del cristiano- se atrofian por falta de ejercicio. Dejamos de luchar contra nuestros defectos y sobre todo con­tra lo que parezca trasgresión a la Ley del Señor. Acabamos por alejarnos de Dios. Hacer penitencia significa entonces, ante todo, tomar conciencia, a la luz de la Palabra de Dios, de nuestra situación, y comprender, movidos por el Espíritu Santo, que estamos equivocados y debemos “corregir la puntería” (el pecado es "fallar el blanco"). “Ejercitarse” en centrar nuevamente nuestra vida en Dios y en el prójimo, y así reconstruirnos a nosotros mismos según el modelo de Cristo. Y por último, un momento negativo de purificación de la mente y del actuar, y uno positivo de reedificación de nosotros mismos.

La oración (tiempo para volver a casa): Tenemos poco tiempo para estar con nosotros mismos, para estar con Dios. Tantos factores nos llevan a “vivir fuera” y acabamos por tener miedo a entrar en nosotros mismos. Las varias prácticas de piedad y la oración misma pueden correr el riesgo de ser expresiones de acciones exteriores. Jesús nos invita a "volver a casa", y recuperar la intimidad con Dios y con nosotros mismos. Sólo recuperando el diálogo con Dios, nos reencontraremos a nosotros mismos y el valor auténtico de las cosas que hacemos.

La limosna, la caridad (tiempo para aprender a no vivir para sí, sino para los demás): Estamos continuamente tentados de pensar en obrar sólo en función de nosotros mismos, “autocentrados”: las exigencias de los otros nos tocan marginalmente. La limosna es un pequeño signo de que las exigencias del otro entran a formar parte de nuestro horizonte. La Cuaresma es el tiempo en que estas exigencias del otro, o, mejor, el otro entran a nuestro horizonte para que nosotros nos descentremos, y así hagamos de él, el centro de nuestro obrar. Puede parecer una derrota o una sujeción, pero en realidad esta revolución acaba por ser la victoria sobre nosotros mismos y la recuperación de la verdadera libertad.


* Ing. en Telecomunicaciones. Universidad Autónoma del Caribe.
Lic. Ciencias Religiosas. Facultad de Teología Pontificia U. Javeriana.
Diplomado en Teología Bíblica. Universidad del Norte.
Email: jojellabe11@hotmail.com
Religiosas colombianas en España
Sor. Viviana María de Jesús y Sor. Margareth del Pilar y de la Santa Cruz, son dos religiosas que desde hace 5 años, viven en Osuna (Sevilla – España). Ellas decidieron formar parte de las Hermanas Carmelitas y en septiembre de 2003 viajaron al monasterio del cual forman parte desde ese entonces.

Son religiosas de clausura, de vida contemplativa y su misión principal es la oración, para ellas su llamado es a amar y rezar, pues desde el primer momento en que decidieron formar parte de esta congregación, entregaron su vida a Dios y colocaron sus destrezas al servicio de la comunidad, diariamente realizan manualidades como el bordaje.

La congregación de las Carmelitas no cuenta con un monasterio en Colombia. Cuando Sor. Viviana y Sor. Margareth sintieron el llamado de Dios para ser religiosas y decidieron formar parte de las Carmelitas, luego de un sorteo fueron ubicadas en este monasterio español, que tiene 450 años de fundado. Empezaron desde ese momento a conocer la vida consagrada y luego iniciaron el proceso de formación. Actualmente, comparten sus días al lado de 12 religiosas, 6 de ellas son colombianas y 8 son jóvenes. El único monasterio de hermanas Carmelitas a en Latinoamérica esta en Santo Domingo (República Dominicana).

Hoy al regresar a Colombia y visitar sus familias, ven a Barranquilla muy cambiada, más grande y con gran desarrollo industrial, comercial y turístico, pero les preocupa la situación de muchos jóvenes, se esta presentando mucha secularización, algo que se observa en España donde hoy en día se esta perdiendo el aspecto religioso, no permiten que los sacerdotes impongan el sacramento de la unción de los enfermos en los hospitales y tampoco el colocar crucifijos en estos lugares y en colegios. Sin embargo, resaltan el papel de instituciones como el Opus Dei, quienes mantienen esa parte de la Iglesia viva, y es esta la que atrae a los jóvenes, por eso estas religiosas una sabanalarguera y la otra paisa, invitan a los católicos a que nos unamos en oración para ser iluminados y generar ideas fuertes y de compromiso que atraigan a los jóvenes, al igual que no sólo se debe orar por las vocaciones sacerdotales sino por la vinculación de mujeres a las congregaciones religiosas, existen muchos monasterios en diferentes países que tienen las puertas abiertas para recibirlas, pero para esto deben pedir a Dios para que haga en ellas Su voluntad y sientan el llamado.



Voz InfantilHola Juventud, ganadores del Premio
"El Colombiano Ejemplar”

Una fundación barranquillera, cuyo objetivo principal es valorar y promover la identidad del ser niño, como sujetos trascendentales, fue quien mereció el galardón el “Colombiano Ejemplar” 2009, categoría infantil.

Voz Infantil - Hola Juventud, en sus 32 años de historia, ha generado espacios protagónicos para niños, niñas y jóvenes de Barranquilla, como lo son: el Carnaval de los niños, los programas radiales “Voz infantil y Hola juventud”, Prensa - Escuela, los proyectos paco pacos en el parque, carnavaleros pilas con los carnavalores y la Unidad Porteña de Aprendizaje. Todas estas acciones son las que hoy permiten este gran reconocimiento. Para su director Julio Adán Hernández, junto con la exaltación de la Arquidiócesis de Barranquilla, en el Año Jubilar Arquidiocesano, 2007; el premio “Colombiano Ejemplar” es muy significativo, pues ha sido otorgado por un periódico que cumplirá 100 años, una tribuna de opinión, lo cual demuestra la exaltación por parte de los antioqueños, una sociedad emprendedora, visionaria y con una excelente cultura ciudadana a costeños que están luchando para que los niños trasciendan en las áreas culturales, educativas y tecnológicas, usando los medios masivos de comunicación, las nuevas tecnologías y realizando proyectos que contribuyan con la formación de un ciudadano con visión global.


Como lo mencionó el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, en su discurso para la ceremonia de estos premios, Voz Infantil – Hola Juventud es un ejemplo de protagonismo activo q se debe seguir en el país, la distinción no debe ser vista como una simple estatuilla, sino que se convierta en un referente para aquellos que tienen sueños, ya que se esta reconociendo a niños que demuestran su autonomía, su capacidad al momento de tomar decisiones, seres que impactan y construyen una mejor sociedad, convencidos así de su vocación al servicio y la importancia de llevar el mensaje de Dios a cada rincón de este mundo desde su infancia.


El Rincón de Pablito


“Angelitos por la Paz” presentes en el Carnaval de los Niños
Luciendo sus trajes blancos de cumbiamberos, los niños y niñas de la comparsa “Angelitos por la paz”, quienes forman parte de la Pastoral Infantil bailaron al son de tambores en el desfile del Carnaval de los niños 2009.Rindiendo homenaje a la hermosa tradición de las Piloneras de Valledupar, Funade se hizo presente en el desfile del Carnaval de los niños. Las estudiantes del Centro Educativo San Pedro, acompañadas de sus Reyes Infantiles, César y Jennifer, demostraron como los más chiquitines viven y gozan nuestro carnaval.



Centro Educativo San Pedro, al son de las piloneras