martes, octubre 05, 2010

NUESTRA PORTADA

Jóvenes en Acción

Y tú… ¿Qué llevas en el corazón?

Por Stefanny Paola Herrera Acosta*

En el mundo en que vivimos, en el cual los jóvenes estamos expuestos a desviarnos del buen camino, debemos aprender a centrar nuestras vidas en cosas que tengan real trascendencia y dejen una huella en el camino que vamos recorriendo. Una manera sencilla de hacerlo es reconocernos como seres valiosos, con la capacidad de hacer grandes cosas por ayudar a los demás.

En muchas ocasiones, manifestamos que queremos ayudar, pero no lo hacemos. Al contrario, sacamos muchas excusas como por ejemplo: “no tenemos dinero” o “no sabemos cómo hacerlo”.

Lo importante en la vida, el trascender, está en el servicio a los demás, en centrar nuestra vida en la solidaridad, que implica mucho más que dar cosas materiales; implica estar agradecidos con Dios y reconocer que somos personas privilegiadas por la vida que tenemos y las oportunidades que Él nos ha brindado. Simplemente dar apoyo a los demás, ser agentes de cambios positivos, de paz y tranquilidad para nuestras familias, amigos y compañeros.

Esto es trascender en la vida. Sembrar en nuestros corazones amor y servir a los demás. Al fin y al cabo, lo que realmente llena el alma y el espíritu son los sentimientos, el ayudar y compartir con quienes van en el camino con nosotros. Centrar nuestra vida en Dios, vivir felices y aprovechar las oportunidades que tenemos, brindar amor, paz y felicidad a quienes nos rodean y sobre todo a quienes más lo necesitan.

La vida de muchas personas puede cambiar o puede ser mejor con sólo un consejo o una sonrisa que les demos, o simplemente con dar ánimo para continuar luchando por sus metas y objetivos.

¡No olvidemos que podemos hacer grandes cosas si centramos nuestras vidas y nuestras decisiones en lo que realmente vale la pena!

Preguntémonos: ¿Qué llevamos en nuestro corazón? ¿En qué centramos nuestras vidas?

*Comunicreativos. Estudiante Negocios y Finanzas Internacionales (Uninorte). Feligres unidad pastoral Nuestra Señora de Guadalupe. stefy_52@hotmail.com

NUESTRA PORTADA

La Conferencia Episcopal

El ‘Centro de mando’ de la Iglesia Católica en Colombia

Por Departamento de Comunicación SOcial CEC

En la Conferencia Episcopal se coordina buena parte del trabajo pastoral que lleva a cabo la Iglesia Católica en el país.

La Conferencia Episcopal es la Asamblea de los Obispos de una nación o territorio determinado, que ejercen algunas funciones pastorales respecto de los fieles.

En el caso de nuestro país, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) tiene su sede en Bogotá y la integran los Arzobispos, Obispos, Obispos Auxiliares y Vicarios Apostólicos.

La Conferencia es la unión orgánica del Episcopado, constituida con carácter permanente para el estudio y la adopción de medidas comunes con el fin de coordinar la actividad pastoral de las 76 Jurisdicciones Eclesiásticas existentes en Colombia.

La CEC comenzó sus actividades el 14 de septiembre de 1908. En esta primera Asamblea participaron 15 Prelados, presididos por Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, Arzobispo de Bogotá.

En su organización, la Conferencia Episcopal de Colombia cuenta con un Presidente, un Vicepresidente y un Secretario General, nombrados por votación en Asamblea de Obispos para períodos de tres años.

Los Obispos Católicos en Colombia se reúnen de manera ordinaria dos veces al año, en el marco de Asambleas Plenarias en las que se tratan temas específicos y de interés para el acontecer nacional y el trabajo pastoral. En este semestre del año, la Asamblea será del 5 al 10 de julio.

Para asegurar que se ejecuten las decisiones de las Asambleas Plenarias, se cuenta con la Comisión Permanente, órgano integrado por el Presidente y el Vicepresidente de la CEC y por un representante de cada una de las 13 Provincias Eclesiásticas. La Comisión Permanente también puede convocar a una Asamblea extraordinaria si fuera necesario hacerlo.

Para atender sectores determinados de actividad, existen varias Comisiones Episcopales, integradas por Obispos nombrados por la Asamblea Plenaria, uno de los cuales ejerce como Presidente de cada Comisión.

Para atender los trabajos y servicios de la Conferencia Episcopal, ésta cuenta con el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC). El SPEC tiene varios Departamentos especializados, bajo la coordinación de un sacerdote o un laico, que trabajan en campos específicos: Doctrina; Liturgia; Educación, Cultura y Universidades; Pastoral Social; Familia, Vida y Estado Laical; Comunicación Social; Misiones, entre otros.

Arquidiócesis de Barranquilla

El 7 de julio, la Arquidiócesis de Barranquilla cumple 78 años al servicio de los atlanticenses. En el marco de esta celebración, Kairós ha querido conocer qué piensan algunos miembros de nuestra Iglesia Particular alrededor de la Nueva Evangelización que estamos viviendo.


Desde el año 2000, con el inicio de la misión arquidiocesana, la Iglesia atlanticense realiza acciones enmarcadas en el Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización (PDR/E), liderado desde la llegada a nuestra ciudad del actual Arzobispo, el Excelentísimo Monseñor Rubén Salazar Gómez. Nuestro pastor, a partir de un proceso intenso y articulado de evangelización, ha permitido que todos los miembros de la Iglesia atlanticense, territorio de influencia de la Arquidiócesis de Barranquilla, seamos discípulos y misioneros, al comprender, desde nuestro rol, el papel fundamental que tenemos al servicio de la Iglesia.


El trabajo realizado durante años, ha dado frutos que reflejan el compromiso de cada uno de los miembros de la sociedad, desde la vivencia espiritual en cada una de las parroquias que contribuyen al fortalecimiento del tejido social de cada comunidad, como al trabajo particular con cada grupo específico de la sociedad y así, entre todos, sigamos con el compromiso de construir la Iglesia que Dios quiere y el Atlántico necesita.

Cercanos a un cambio de etapa en nuestro proceso de evangelización que nos llevará a vivir la segunda etapa de nuestro proceso, conozcamos la percepción de algunas personas. ¡Veamos qué piensan algunos de nuestros fieles!

Rodolfo Zambrano

Asesor del Gobernador

“Mi percepción puede ser un poco más informada que la del resto de los miembros de nuestra comunidad, por la sencilla razón de mi cercanía a campañas como la de Catedratón, donde uno se informa de realizaciones materiales, tendientes a estar al lado de los feligreses actuales y de los potenciales.

Pienso que nos hacen falta más sembradores para la abundante ‘mies’ y estos obreros se los están llevando los ‘hermanos separados’, quienes están echando paralelamente también sus redes”.

Cielo Támara

Directora de la Fundación Luis Eduardo Nieto Arteta

“Nosotros somos de un pensamiento bastante concreto, en el sentido en que el desarrollo humano y social del hombre se da desde etapas integrales, no puede ser la etapa económica, religiosa y cultural, independiente. Por lo tanto, nosotros percibimos el trabajo de Monseñor Rubén Salazar Gómez, como un trabajo exhaustivo, laborioso, en detalle, para ir mucho más allá de lo general y convertir a la persona en un ser humano de fe. De fe en sí mismo, pero teniendo siempre la dimensión de Dios.

Yo creo que Monseñor Salazar ha intuido que ese ser especial, necesita precisamente reforzar esa fe en sí mismo y esa fe en Dios, y pienso que su trabajo se ha centrado básicamente en ese aspecto. Por eso, la creación de muchas parroquias y todos esos trabajos de evangelización que ha implementado con tanto éxito en el departamento.

Es importante destacar, que la cultura se ha visto enriquecida porque la fe crea mucha sensibilidad en el hombre, la cual lleva a que el hombre aprecie mucho más el arte.

El trabajo de Monseñor Rubén Salazar ha sido tan importante en todos los ámbitos y por eso, tantos proyectos que hemos acometido juntos”.

Oliver Sierra Barbosa

Auxiliar de Operaciones Unión Temporal Publicidad de Barranquilla.

“Desde donde estoy, he visto la gran labor que realiza la Arquidiócesis de Barranquilla, siento y he notado la alegría y las ganas con las que cada atlanticense desde el rol que desempeñamos en la sociedad llevamos a Dios a cada rincón del departamento.


Desde diferentes esferas, la gente colabora y apoya a la Iglesia que peregrina en el Atlántico y vive con gran gozo el ayudar a los demás. Nosotros, en mi compañía, hemos conocido la labor arquidiocesana y humildemente hemos colocado nuestro granito de arena, que sabemos, suma fuerza para cumplir tan importante labor como es la de construir la Iglesia que Dios quiere en nuestro golpeado e incansable pueblo colombiano.


Me place decir que tengo a Dios en mi corazón, Él colocó en mi camino, las herramientas y a las personas adecuadas para guiarme a conocerlo. Hoy vivo feliz con el corazón lleno de su gracia y he visto de cerca el trabajo de muchas personas que sirven a la iglesia de una manera increíble, que entregan su vida, su corazón, su tiempo y sus dones para llevar la Palabra de Dios a todos los habitantes del departamento”.

Esmeralda Ariza

Asesora de Comunicaciones Gobernación del Atlántico

“Es bonita la manera como se están llevando los valores y esos principios, llevando a un Dios vivo al corazón de los niños que son la generación del futuro. Los niños están viendo a un Dios que es el prójimo, el amigo, el ciudadano común y corriente, al que tienen que amar, respetar y al que deben servir y deben de dar y no sólo esperar. Muy complacida como tenemos un Dios vivo en la Iglesia y que cada vez está más cerca de la gente”.

Rubén Guzmán Vides

Comunicador Social y Periodista.

“La actual labor que viene realizando la Arquidiócesis de Barranquilla es muy buena, ya que hemos visto el mejoramiento de las diferentes parroquias. La labor arquidiocesana, de la mano de nuestro Arzobispo, Monseñor Rubén Salazar Gómez y sus colaboradores es excelente, pues hemos visto algunos cambios en el proceso de evangelización, pero siempre respetando los lineamientos católicos. La Evangelización es proclamar la Palabra de Dios de tal forma que llegue a todos, por tal motivo, para realizar la labor evangelizadora debemos vivir el Evangelio desde nuestras acciones. Esto, es posible sólo por la Gracia del Espíritu Santo y nuestro compromiso. Todo bautizado ha de ser un evangelizador.

Recordemos: Su Santidad Juan Pablo II, al comenzar el Tercer Milenio, nos llamó a remar mar adentro y comprometernos en una Nueva Evangelización. Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión. Por lo tanto, se debe evangelizar a las personas y desde la cultura”.

Liliana Margarita De la Cruz Martínez

Coordinadora Regional de Caracol Social

Es muy importante, toda vez que esa labor es la que garantiza que todos aquellos que creemos y esperamos en Dios, conozcamos su Palabra, la valoremos y la hagamos parte de nuestro día a día. Los esfuerzos al crear más templos, en ocasiones en lugares deprimidos de nuestro departamento, ha sido ingente y definitiva para seguir acercándonos a Dios. Se han hecho grandes esfuerzos por estar más cercanos a la comunidad en si, por difundir sus noticias, por hablarnos y permitirnos expresarnos, pero aún se debe seguir trabajando en esto, de manera que, ante un mundo cambiante, moderno y tecnológico, y unos ‘destinatarios’ del mensaje también cambiantes, la labor evangelizadora sea cada vez más efectiva”.

Sexualidad...¿Cuestión de principios o moda?

Por Onix Nedel*

La cultura generalizada de la libertad que desde hace muchos años defienden los adultos ha podido cambiar, poco a poco, ciertas costumbres y actitudes de los jóvenes. Producto del desenfreno y la escasa educación en muchos temas de gran importancia, es notable como los valores que antes se defendían y, sobre todo, se respetaban por encima de cualquier moda o capricho, ahora son vulnerados, siendo la sociedad muy permisiva en el desvanecimiento de la línea fronteriza que divide los gustos efímeros y los actos correctos.

En la actualidad, el tema de la sexualidad ha tenido, lastimosamente, un giro significativo trayendo innumerables dificultades en la educación y cultura juvenil. La sociedad juvenil ve con mayor fragilidad las conductas sexuales. Es normal que las adolescentes accedan a una relación íntima a temprana edad o que los muchachos ya hayan tenido relaciones sexuales con varias mujeres antes de casarse.

¿Hasta qué punto la sociedad ha permitido esta visión laxa de los valores; sobre todo de aquellos que permiten la sana vivencia de una sexualidad? La Iglesia católica ha analizado esta problemática desde hace muchos años. Por tal motivo, su preocupación e interés se ha centrado en la familia como el núcleo donde nacen las personas y los valores de toda la sociedad. “En el pasado, aún en el caso de que la familia no ofreciera una explícita educación sexual, la cultura general, impregnada por el respeto de los valores fundamentales, servía objetivamente para protegerlos y conservarlos. La desaparición de los modelos tradicionales en gran parte de la sociedad, sea en los países desarrollados que en vías de desarrollo, ha dejado a los hijos faltos de indicaciones unívocas y positivas, mientras los padres se han descubierto sin la preparación para darles las respuestas adecuadas. Este contexto se ha agravado por un oscurecimiento de la verdad sobre el hombre al que asistimos y que conlleva, además, una presión hacia la banalización del sexo”, explica el documento Sexualidad Humana: verdad y significado, Orientaciones educativas en familia, Vaticano, 1994.

Cualquier esfuerzo que se haga (y no propiamente del catolicismo) para reconstruir los tejidos familiares contribuirán en la calidad de personas que estemos dando al mundo. Esto implica no sólo que autoridades y organizaciones no gubernamentales diseñen y apliquen estrategias que vayan hacia ese fin; también es necesario que los padres reconozcan y asuman sus responsabilidades en esta área desde la infancia.

Aunque las instituciones de educación media en Colombia han demostrado un gran interés por responder efectivamente al tema de la educación sexual, hay un pensamiento común entre las personas y quienes lo han impulsado que expone un fracaso en el trabajo realizado hasta ahora. Tal vez sean los métodos, la poca intensificación de las clases o la manera en cómo está planteada actualmente la iniciativa. Lo cierto es que ésta también puede ser una alternativa que con la ayuda de las demás entidades y el esfuerzo de los padres de familia se podrá obtener, en el tiempo menos pensado, una visión más prometedora de la sexualidad juvenil.

La tarea de la Iglesia

Así como la Santa Sede ha sido hábil y concreta en evidenciar la realidad de la sexualidad actual, también es consciente de su participación a la hora de aportar métodos que ayuden a su solución.

En el marco de este importante tema, la Iglesia Católica ha planteado varias alternativas de carácter pastoral que reflejan lo dispuesto por Dios en la Biblia y en los valores que siempre han acompañado al catolicismo. Para esto es necesario comprender nuestra realidad como seres humanos pero, ante todo, nuestros deberes como cristianos comprometidos.

En ellas encontramos la obligación que tienen los adultos y jóvenes en entender el verdadero significado del sexo, basado en el amor y en la responsabilidad que tenemos en mantener nuestra alma limpia. “El hombre, en efecto, es llamado al amor como espíritu encarnado, es decir, alma y cuerpo en la unidad de la persona. El amor humano abraza también el cuerpo y el cuerpo expresa igualmente el amor espiritual. La sexualidad no es algo puramente biológico, sino que mira a la vez al núcleo íntimo de la persona. El uso de la sexualidad como donación física tiene su verdad y alcanza su pleno significado cuando es expresión de la donación personal del hombre y de la mujer hasta la muerte. Este amor está expuesto sin embargo, como toda la vida de la persona, a la fragilidad debida al pecado original y sufre, en muchos contextos socio-culturales, condicionamientos negativos y a veces desviados y traumáticos. Sin embargo, la redención del Señor, ha hecho de la práctica positiva de la castidad una realidad posible y un motivo de alegría, tanto para quienes tienen la vocación al matrimonio —sea antes y durante la preparación, como después, a través del arco de la vida conyugal—, como para aquellos que reciben el don de una llamada especial a la vida consagrada”, como lo expresa el documento la Sexualidad Humana: verdad y significado, Orientaciones educativas en familia, Vaticano, 1994.

La armonía del cuerpo y espíritu tiene entonces su esencia en el conocimiento de la Palabra y la práctica de esta. Los jóvenes, en este caso preciso, deben buscar dignificar la vida que el Señor nos ha dado a través del respeto por su propio cuerpo y del cuerpo de los demás.

Discriminación en las responsabilidades

Con gran desacierto se ha hecho normal que cuando nos hablen de los embarazos juveniles no deseados pensemos en una chica triste, con uniforme escolar y con una barriga abultada. Olvidándonos por completo de la actuación de los adolescentes del sexo masculino. Vivimos en una sociedad que acepta, hasta cierto punto, que los hombres tengan varias novias o, en el peor de los casos, que hagan alarde de las muchas relaciones sexuales que puedan sostener con cuanta mujer se les atraviese.

Esta idea ha ido desplazando temas que realmente son primordiales así como el matrimonio y las enfermedades de transmisión sexual que anualmente cobran muchas vidas. No se puede desmeritar la responsabilidad de llevar una vida coherente con las Sagradas Escrituras sólo porque necesitamos decirle a la sociedad qué tan machos pueden ser un hombre de acuerdo a la cantidad de mujeres que tenga. Tampoco desplazar la dignidad de la mujer a un segundo plano sólo porque es más importante mostrar la virilidad del sexo masculino.

Más que instruir a los jóvenes en lo que deben hacer para conseguir el agrado de Dios, se trata de un cambio generalizado de mentalidad. Que la sociedad comprenda que el Todopoderoso nos hizo a su imagen y semejanza, que ante Él somos iguales y el respeto debe ser el mismo tanto para la mujer como para el hombre. Todo eso es posible en la medida que nos dejemos guiar por el amor a Dios y hacia nuestro prójimo.

*Comunicador – Periodista. onix2502@hotmail.com