sábado, febrero 09, 2008

DE LA CUARESMA A LA PASCUA

Por JUAN ÁVILA ESTRADA, Pbro. *

Desde hace unos siglos atrás, tomando las palabras de Jesús, la Iglesia nos invita anualmente para que pensemos seriamente en nuestro proceso de conversión a Dios y a su Palabra: “Conviértete y cree en el Evangelio”, se nos dice al imponernos la ceniza con la que damos inicio al tiempo de la Cuaresma. Un signo que para muchos es significativo, para otros un simple ritual mandado –como muchos otros por la Iglesia– que carece de sentido verdadero y se vuelve mágico para quien lo recibe pensando en la salud, la prosperidad, la buena suerte, menos en la conversión. Este proceso, en el que está implícito nuestra propia salvación, es el que ha de conducir al hombre a aquello que es razón de ser última de su vida: la santidad.

Es por ello que la Cuaresma no es simplemente una tradicional modificación de las costumbres gastronómicas, por ejemplo dejar de comer carne para comer pescado o hartarnos de dulces hasta la diabetes; sino, mas bien, un periodo de regulación de los instintitos que suelen dominarnos y aprender a ser dueños de nosotros mismos y no esclavos de lo que sentimos y desde allí empezar a cultivar sentimientos de solidaridad y fraternidad que nos enseñen a compartir con los más necesitados.

Creo que es desde la simpleza de la hermandad como podemos empezar a sentir la presencia del Resucitado, la vivencia de la Pascua. Estos tiempos litúrgicos y estas celebraciones cultuales: Ceniza, Triduo Pascual, Pascua de Resurrección, sólo son manifestaciones religiosas de algo que debería ser fundamentalmente existencial. Pero es lógico que si cada celebración litúrgica se queda encerrada en el templo parroquial, entonces, ni la Cuaresma motivará nuestra conversión ni la Pascua traerá la alegría de la salvación. Para que cada tiempo litúrgico traiga los beneficios que promete es necesario involucrarse seriamente en cada uno de ellos, dejando que todo nuestro ser viva el proceso establecido por Dios. Ceniza en la frente sin deseo de conversión, es sólo maquillaje mal echado; Pascua de resurrección sin caridad, es únicamente espectáculo para noctámbulos.

Hoy, quienes deseamos convertirnos de todo corazón a la Palabra de Dios y a su Hijo Jesucristo, comprendemos que cada rito litúrgico es la expresión comunitaria de una vivencia interna de lo que Dios va haciendo en cada uno de nosotros, manifestación de una fe en un Dios que ha hecho historia y que, por ello, nos invita a concretizar nuestra fe en él para que no seamos solamente hombres de religión, sino adoradores en espíritu y en verdad.

Para llegar pues a la Pascua verdadera es importante reflexionar acerca del modo como cada uno vive la Cuaresma, no sólo en la abstinencia de las cosas sino, sobre todo, en la lucha por ejercitarse siempre en el bien. Cuaresma debe dejar generosidad, justicia y paz para que la Pascua deje la experiencia de un nuevo nacimiento, de una nueva vida, de una nueva presencia. Si no lo entendemos de esta manera es muy probable que tengamos que concluir que nuestras celebraciones fueron estéticamente bellas, pero no dejaron nada para la posteridad, salvo el deseo de que todo vuelva a repetirse el año siguiente, ojalá con una buena banda musical, un excelente grupo de plañideras que nos conmuevan y nos hagan llorar por la Pasión de Cristo, pero que no venga a cuestionar nuestra propia pasión ni nos hagan pensar en que Aquel que estuvo clavado en la cruz lo estuvo por ti y por mí.

Pascua sin Cuaresma no es posible; no puede llegarse a la renovación de la vida y la participación en la resurrección si antes no hemos recorrido el mismo camino de Jesús, no a la manera de masoquistas que se gozan en el dolor sino, como él, convencidos de estar haciendo lo que se tiene que hacer y que el cumplimiento cabal de las cosas trae consigo una cuota de sacrificio. Todo en la vida tiene un fin y cada cosa que hagamos debe tener siempre una auténtica razón de ser. Llegó el momento de dejar de hacer por hacer, es necesario ponerle seriedad a nuestra santificación.

CANTOS PARA LA CUARESMA

Durante todo el año anterior estuvimos orientándoles en lo relacionado con el canto litúrgico. En 2008 continuaremos con esta formación e iniciaremos la transcripción de canciones, en las páginas de Kairós, para entonar en la Misa; éstas podrán ser recortadas para que Uds. puedan ir formando un cantoral. Con esta serie de melodías intentamos suplir la necesidad de canciones litúrgicas que posee nuestra diócesis, mientras se termina y edita el Cantoral Arquidiocesano.

El primer tema, la Cuaresma, se entregará en dos secciones. En esta primera sección se anexa un guión que les ayudará en la escogencia de los cantos para esta sección del año litúrgico. Algunos de los cantos listados se pueden encontrar en el cantoral “Cantemos al Dios de la vida” de los Misioneros de la Consolata, otros son de conocimiento general. Los que no son conocidos pueden solicitarlos al e-mail de la Comisión de Liturgia: comisionarquidiocesanadeliturgia@yahoo.com, a través del cual les enviaremos música y letra.

La Cuaresma es el tiempo litúrgico con el cual nos preparamos para la Pascua. Es un periodo de abstinencia, sacrificio, penitencia y conversión que nos propone la Iglesia para que profundicemos en la Pasión de Jesucristo. Este tiempo posee seis domingos, incluyendo el Domingo de Ramos. Los cantos deben ser suaves y sobrios, deben tener un carácter penitencial, deben motivar a la asamblea litúrgica a entrar en actitud de reflexión y búsqueda de la conversión. Recomendaciones para interpretar la música de este periodo son:

· Disminuir la música de acompañamiento. Se debe utilizar sólo lo necesario para apoyar el canto de la asamblea. Por ejemplo: usar instrumentos de cuerda como guitarra, teclados electrónicos en sonido de órgano preferiblemente. Otras opciones serán el sonido de strings o piano.

· Silenciar los instrumentos de percusión. Se permiten en Laetare (Alégrense), es decir, en el IV Domingo de Cuaresma; también se pueden utilizar en las solemnidades y en las fiestas. Se sugiere tocar el teclado electrónico manualmente, es decir, sin utilizar ritmos incorporados y sin adicionar percusión.

· No sustituir el Salmo Responsorial. Se debe respetar el salmo y no debe ser cambiado por otros cantos penitenciales.

· Omitir la aclamación del Aleluya, incluyendo solemnidades y fiestas. En vez de entonar ‘Aleluya’, se cantará una breve aclamación basada en la antífona que precede al Evangelio.

· Omitir el Himno del Gloria.

· Omitir, en lo posible, el canto de despedida. Al omitir el canto de despedida, se resalta el carácter de austeridad de este tiempo. Si por razones pastorales se hace necesario entonarlo, el canto debe ser breve y debe acentuar el itinerario pascual.

· Resaltar el Acto Penitencial. Se deben seleccionar cantos de ‘piedad’ en tonalidad menor y con ritmos moderados.

· Resaltar la Oración Universal (Oración de los fieles). Una manera de hacerlo es cantando la respuesta.

· Dejar los cantos que acentúan la pasión y muerte de Cristo para la última semana. Aquellas canciones que hablan directamente de la pasión y la cruz se deben reservar para la V semana del tiempo de Cuaresma.

· Repetir los cantos a lo largo de los domingos. Esto ayuda a que la asamblea los asegure y, a la vez, pueda entonarlos de manera unánime.

· Escoger los cantos que al escucharse suenan a Cuaresma. Se deben seleccionar cantos de ritmos suaves y armonías adecuadas.

· Elegir acertadamente el Canto de Entrada. Con un Canto de Entrada bien escogido se subraya desde el inicio el tiempo litúrgico que se está viviendo.

* Licenciada en música – Directora del Coro Arquidiocesano - anjemani@yahoo.com

"BIENAVENTURADOS LOS QUE CONSTRUYEN LA PAZ, PORQUE SE LLAMARÁN HIJOS DE DIOS"

"No es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno" Coronel Luis Mendieta - Secuestrado hace 9 años.

Por CLAUDIO MARTÍN BLANCO MALABET, Pbro. *

Me han pedido que colabore con el Kairós escribiendo un artículo sobre la situación que estamos viviendo actualmente con el proceso de la devolución de los secuestrados, la presencia de la guerrilla de las FARC, lo que esto ha producido en las relaciones bilaterales de Colombia y Venezuela, y en general sobre lo que estamos viviendo y sus posibles consecuencias.

Creo que no habría ni tiempo, ni espacio, ni razonamientos suficientes para afrontar este tema en sus debidas proporciones y consecuencias, por eso me limitaré a enumerar una serie de circunstancias que se han producido en torno al tema de la Paz y glosarlas muy sencillamente.

1- Estamos recogiendo ahora, el resultado de muchas situaciones que se han vivido desde gobiernos anteriores y que por su misma complejidad, no se resolvieron anteriormente. El problema que vivimos hoy, no es nuevo, pero se ha complicado por los factores de vecindad con Venezuela, de una parte, y, por otra, porque hoy más que nunca somos más conscientes, o mejor, tenemos más conocimientos de las crueldades y vejaciones que han sufrido los secuestrados. Aunque no parezca así, hoy es “más nacional” el problema que hace unos años, por los alcances informativos y visuales que tenemos del mismo. Durante mucho tiempo hemos vivido ajenos a las realidades del secuestro, de espaldas al sufrimiento de los secuestrados y de sus familias. Es doloroso reconocerlo, pero así ha sido.

2- No podemos ser simplistas en el planteamiento de soluciones, tanto por parte del Gobierno actual, como por parte de las familias de los secuestrados y aún de los gobiernos amigos que quieren ayudar a solucionar esta situación. Las soluciones no son improvisadas y sus consecuencias hay que sopesarlas muy juiciosamente. Por eso hay desespero y críticas, pero sería irresponsable también actuar sin las debidas precauciones.

3- Debemos tener la seguridad de que el Gobierno nacional está realmente interesado en solucionar esta situación, y aún los gobiernos amigos que actúan de buena fe, pero debemos comprender también que las soluciones no son fáciles, implican otros factores que no se pueden mirar aisladamente y que comprometen la estabilidad y seguridad de la democracia. Así mismo, las familias, no pueden plantear soluciones aisladas de un contexto que debe mirar no sólo el bienestar de los que sufren, sino el bienestar de todo el país, su seguridad y soberanía, por muy doloroso que sea considerar esto último.

4- En estos días hemos oído el clamor de muchas personas sobre la “indiferencia” o la “falta de solidaridad” con los secuestrados y sus familiares; se ha insistido en la “terquedad” del Presidente, en la “intransigencia de las FARC”, en las “intromisiones irrespetuosas y amenazantes” de Chávez. En relación a lo que llaman “falta de solidaridad”, que es más una acusación que un simple comentario, deberíamos llamarnos a la reflexión serena sobre esto porque la pregunta más bien debería ser: “¿Cómo podemos ser solidarios sin que ésta supuesta solidaridad sea simplemente una posición más intelectual o sentimental, que real y eficaz?” ¿Cómo debe ser esta solidaridad? ¿En qué debe consistir?”. Este es un punto que los dirigentes del país: gremios, Iglesia, partidos políticos, Gobierno, pueblo, etc. deben resolver en actitudes reales que signifiquen o un apoyo total a las medidas democráticas que buscan una convivencia equilibrada con o sin secuestrados, o un rechazo total a las FARC que se vea en el cambio de un país que destierra la corrupción, que rechaza y no vuelve a elegir a funcionarios incursos en conductas delictivas, que cuida no sólo una imagen, sino una conducta avalada por los principios éticos mínimos, por criterios de verdad y honestidad, que manifiesta masivamente en las calles, en los medios, en todas las instancias sociales, su rechazo total a la barbarie que hemos visto a través de las declaraciones de los secuestrados.

5- Yo creo que todos en el país hemos sufrido con los secuestrados y sus familias, el horror del cautiverio inhumano y cruel al que han sido sometidos. Las imágenes de la televisión, las cartas que se han leído por los familiares, las situaciones vergonzosas a las que los han sometido, hieren profundamente los sentimientos de cualquier ser humano. No hay derecho, ni explicación, ni razón alguna para que esto suceda. Sin embargo, muchos de ellos llevan hasta más de diez años en cautiverio.

6- Por otra parte, en la persona del Presidente de la República legítimamente elegido, representante de una democracia sólida, descansa la responsabilidad de conducir al país. Hoy es el Presidente Uribe, más adelante será otro, pero la responsabilidad será la misma: ser fiel al juramento que hizo de dar su vida por el país, si es necesario. En estas circunstancias, debemos rodear al Presidente legítimamente constituido. Con frecuencia hacemos juicios de valor sobre si el Presidente hace o no hace por los secuestrados, si debe o no despejar, si debe hacer esto o lo otro, pero así mismo desconocemos todos los factores que se conjugan alrededor de cualquiera de estas decisiones y las graves implicaciones que una decisión, no sopesada debidamente, puede producir.

7- Es doloroso lo que está sucediendo. Ninguno de nosotros puede hablar sin tener en cuenta las situaciones aberrantes, inhumanas, salvajes por las que están pasando nuestros conciudadanos secuestrados, pero aunque sea doloroso decirlo, no olvidemos que estamos tratando con un grupo que carece de cualquier principio, como ya lo ha demostrado y que le importa absolutamente nada, ser consecuente con las promesas que hace. Puede sonar muy mal lo que afirmo en este momento, pero es una realidad que esta implicada en las situaciones absurdas que estamos viviendo: existen Estados y Gobiernos que jamás han negociado con terroristas o que se hayan sometidos a sus pretensiones. Uno de estos es Israel.

8- En última instancia es COLOMBIA ENTERA, sus instituciones, sus gremios, el hombre común de la calle, las universidades, todos los estamentos del país, los que deben izar una sola bandera: NO A LA CORRUPCIÓN, NO A LA VIOLENCIA DE CUALQUIER GÉNERO O MATIZ, NO AL FRAUDE INSTITUCIONAL O PRIVADO, NO A LA POLITIQUERÍA QUE SE APODERA DE LA COSA PÚBLICA, NO A LAS DINASTÍA POLÍTICAS QUE INSTAURAN POR AÑOS CADENAS DE SERVILISMO, ROBO, FRAUDE Y ENGAÑO, NO AL NEGOCIADO. Mientras no seamos capaces de cambiar estos parámetros, seguiremos viviendo el horror que hoy estamos viviendo.

* Párroco de la Unidad Pastoral Tres Avemarías - claudio.blanco@telecom.com.co

UN COMPROMISO CON LA VERDAD... ¿UN COMPROMISO CON DIOS?

Por HEBERTO AMOR BELTRÁN *

Cuando se habla de preservar los valores cristianos, una doble misión está encomendada en esta vida a los periodistas: decir la verdad y vivir para la verdad. Es la experiencia que desde este modesto artículo pudiera yo compartir con los lectores, para hacer un recuento de lo que puede ser el trasegar por una profesión a la que muchos consideran un apostolado.

Sea esta la ocasión para reconocer el vuelco que se le ha dado a la concepción pastoral de la Iglesia Católica en el Atlántico, bajo la orientación del Arzobispo Rubén Salazar, quien mantiene una relación directa y estrecha con los medios de comunicación a través del trabajo arquidiocesano. Creo que todos los periodistas de Barranquilla y el Atlántico, estamos de acuerdo en que hoy miramos el oficio de los sacerdotes con mucho cariño por la cercanía que representa el trabajar unidos por los principios cristianos, pero, ante todo, por una sociedad que cada día busca ser mejor.

Yo soy casado hace 18 años con una comunicadora social, Belisa Castilla Gregori, tenemos un hogar con dos hijas adolescentes, Marianela de 16 años y Valerie de 14, contrajimos nupcias un primero de septiembre de 1990 en la capilla del Barrio Hipódromo y hemos convivido todo este tiempo en medio de dificultades y superando adversidades juntos. Aunque nunca nos hemos separado ha habido momentos tristes y difíciles en la relación, pero agradezco a Dios porque la mujer que me dio tiene una fe sólida, a toda prueba, y un carácter de luchadora incansable. Los valores religiosos, especialmente en el mundo actual, han variado en cuanto a la forma de analizar el comportamiento humano, pero en esencia la clave sigue siendo el amor representado en la verdad.

Esa verdad que los periodistas reclamamos para la comunidad y que muchas veces nos negamos a nosotros mismos, debe ser el compromiso que inspire a cualquier ser humano, pero especialmente a un periodista, cuando se trate de evaluar lo que ha sido su transitar por el mundo.

Quien estas letras escribe no es perfecto y ante todo se reconoce pecador, católico de toda la vida por tradición y convicción, porque desde niño mi madre me enseñó a acercarme a Dios y a respetar el valor intrínseco que tiene la Iglesia Católica, como doctrina escogida por una gran mayoría de los seres humanos que habitan la tierra para acercarse al Creador. Debo reconocer que no siempre he seguido al pie de la letra las enseñanzas de familia y que estamos expuestos a cometer errores, pero en todo caso se mantiene el convencimiento pleno de que solos no podemos seguir andando por la vida y que vamos a necesitar a Dios para siempre.

La misión que se nos ha encomendado a los periodistas es fundamental para que este mundo pueda encontrar razones para mantener la esperanza de salvación. Ante un mundo en conflicto, cada día azotado por las mezquindades de gobernantes y ciudadanos que se olvidan del prójimo, obliga a prepararse bien para cumplir la tarea. En 20 años de ejercicio profesional he visto a muchos transgredir las normas, con la complicidad de quienes por intereses particulares han contribuido a matar la verdad y manipular los hechos. Hemos reclamado justicia terrenal bajo la premisa del respeto por la vida, la honra y bienes de los ciudadanos, con un eje central que se sustente en la verdad.

Hoy quiero hacer un llamado a la ciudadanía, a las comunidades religiosas, a las organizaciones sociales y a los colombianos en general, para que firmemos un compromiso que busque defender por siempre la verdad.

Es posible que cualquier persona trate de justificar una mentira amparándose en que muchas veces la verdad hace daño. He aprendido en esta vida que una palabra manipulada, una mentira construida con intenciones de dañar, es mucho más peligrosa que un arma de fuego. La mentira se activa a sí misma y se alimenta en sí misma con otras mentiras, la verdad cuando muere se lleva por delante todo lo que existe y condena a los hombres al castigo permanente.

Tal vez alguien puede causar daño físico a otro sin intención, en un hecho accidental o en un momento de trastorno mental involuntario. Ese daño físico que se produce se localiza en una persona o en un pequeño núcleo que padece el sufrimiento y que puede estar dispuesto a perdonar. Pero la mentira es un mal que carcome la sociedad y que va minando en silencio el alma de quienes la sufren, afecta a otros que nada tienen que ver con el problema y derriba los sustentos morales.

Amigo lector, te invito a revisar los conceptos éticos y las concepciones morales que hemos vivido todo este tiempo para determinar qué lugar debe ocupar la verdad en la gama de valores que el mundo moderno ha diseñado para los siglos venideros. Invito a la Iglesia, los medios de comunicación, los periodistas y los ciudadanos en su totalidad, a firmar un compromiso inquebrantable con la verdad para encontrar el camino que nos lleve a los brazos del Señor.

Que Dios bendiga a la Iglesia y sus pastores, que Dios proteja a la sociedad para que ésta preserve los valores cristianos, especialmente ‘la verdad’. La verdad es el camino a la libertad, y el único sentido que tiene la vida es vivirla a plenitud bajo el amparo de Dios y en libertad.

* Autor invitado. Comunicador Social y Periodista – Premio Simón Bolívar 2004 y 2006 – Premio Mario Ceballos Araujo 2005 - heberto.amor@gmail.com

EN LA ARQUIDIÓCESIS DE BARRANQUILLA TODOS COMUNICAMOS

Al iniciar 2008, vale la pena reflexionar sobre la importancia de la comunicación en el proceso pastoral de nuestra Arquidiócesis, porque lo que no se comunica con acierto, difícilmente se conoce, y lo que no se conoce, escasamente se ama. Así, la comunicación deja de ser una responsabilidad de pocos y pasa a ser un compromiso de todos.

Por JAIME ALBERTO MARENCO MARTÍNEZ *

Al igual que el ser humano, las organizaciones necesitan comunicarse para compartir con su entorno y con ellas mismas su razón de ser y, asimismo, insertarse de manera proactiva en el desarrollo de la sociedad. Carecer de canales efectivos de comunicación con sus públicos o audiencias, acarrea pérdidas invaluables de todo orden para cualquier organización.

Así, la Iglesia, frente a la revolución tecnológica y los procesos de globalización que presenta el mundo actual, necesita abrirse a nuevos lenguajes y formas de expresión que le permitan ayudar con efectividad a la humanización del mundo. Es más, la Iglesia debe comunicar su mensaje de evangelización con códigos atractivos en forma y contenido. Sólo así se podrá avanzar en la misión de llegar con el mensaje de vida de Jesucristo a ‘todos’ los bautizados (católicos) y personas de buena voluntad (no católicos) que habitan el planeta.

Bien nos exhortan los obispos latinoamericanos en el Documento de Aparecida, en su numeral 497, cuando afirman: “Es necesario comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva. Son muchos los que se dicen descontentos, no tanto con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como ésta es presentada.” Este postulado nos invita a reflexionar sobre la manera como los católicos estamos comunicando nuestra fe, y nos lleva a considerar seriamente que ‘todos’ en la Iglesia somos ‘comunicadores de Cristo’. Está totalmente revaluada la creencia de que obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas y catequistas, son los únicos responsables de la evangelización. No. ¡El compromiso es de ‘todos’ los bautizados!

Cada día, con mayor fuerza, las organizaciones empresariales aprenden que ‘todos’ sus miembros comunican; de igual manera toda gestión y acción de ésta genera mensajes que permiten conocer su clima organizacional y la percepción que sus públicos tienen de ella, así como sus estados financiero y productivo, entre otros indicadores. Si bien es cierto los comunicadores sociales, junto con la alta gerencia, se convierten en gestores de los procesos comunicacionales de la organización, también lo es que ‘todos’ los miembros de ésta son ‘agentes de comunicación’ de la misma, ya sea positiva o negativamente, dentro o fuera de ella. Es decir, ‘todos’ comunicamos en todo momento.

Un sacerdote –por ejemplo- no sólo comunica a través de su homilía en cada misa, sino también con su forma de expresarse en ambientes distintos a la parroquia o con su manera de vestir, de conducir su carro o de asumir sus compromisos económicos. Igualmente, un laico comunica su fe católica con su comportamiento en la casa, en la oficina, en el supermercado o, también, por su manera de vestir, de enfrentar las situaciones de conflicto o responder a las necesidades de su parroquia. En fin, todo lo que se diga o se deje de expresar en determinado momento, así como todo aquello que se haga o se deje de hacer, comunica.

Por todo esto, desde la Delegación de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la Arquidiócesis de Barranquilla se ha venido apoyando con estrategias comunicacionales planificadas, presupuestadas, cuidadosamente ejecutadas y evaluadas, el desarrollo del Plan Global Arquidiocesano de nueva evangelización, enmarcado en el Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización –PDRE-.

COMPROMISO COLECTIVO

La comunicación en la Arquidiócesis de Barranquilla no puede limitarse, entonces, a la gestión que logre adelantar una delegación, comisión u oficina, pues esta sería una actitud mezquina de quienes así lo consideren e impulsen. En nuestra Arquidiócesis, la comunicación debe convertirse en un compromiso colectivo, es decir, que obispos, presbíteros, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes de pastoral en general, debemos esforzarnos para que la comunicación sea ‘transversal’ al plan pastoral y de esta manera pueda estar presente en todos los niveles de evangelización (pastoral comunitaria, pastoral específica, servicios pastorales, pastoral ministerial y estructuras), lo cual permitirá aumentar nuestra efectividad en la entrega del mensaje de salvación de Cristo a los habitantes del Departamento del Atlántico. Recordemos que aquello que no se comunica con acierto, difícilmente se conoce, y lo que no se conoce, escasamente se ama.

Nuestra insistente invitación es, entonces, que todos juntos y organizadamente -obispos, presbíteros, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes de pastoral en general-, asumamos la comunicación como una herramienta altamente efectiva para lograr una evangelización que responda a las exigencias y los vacíos del mundo de hoy.

* Delegado de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la Arquidiócesis de Barranquilla – Especialista en Desarrollo Organizacional y Procesos Humanos – marencomar@hotmail.com

2008: AÑO DE LA SOLIDARIDAD


¿POR DÓNDE VAMOS Y A DÓNDE QUEREMOS LLEGAR?

La respuesta al interrogante del titular de este escrito, a Dios gracias, es muy precisa en el caso de la Arquidiócesis de Barranquilla. Hemos iniciado el tercer año (año de la solidaridad), de la segunda fase (fase de la fraternidad), de la primera etapa (etapa de convocación) del Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización que impulsa esta iglesia particular en todo el Departamento del Atlántico.

Y lo mejor es que todo este esfuerzo, en medio de las subidas y bajadas propias de todo proceso, se adelanta con un gozo enorme y la seguridad de estar aportando a la construcción de la “Iglesia que Dios quiere y el Atlántico necesita”, es decir, una Iglesia dispuesta a comprometerse –como de hecho lo está haciendo- en el fortalecimiento de una sociedad atlanticense en la que prevalezca la justicia y la paz. Hacia allá estamos apuntando. Por eso, nuestro ideal es una Iglesia en comunión, misión y participación.

Una Iglesia en comunión expresada en:

* Espacios de integración de las diversidades en los que participan todos los bautizados como pueblo, como pequeñas comunidades, como familias.
* Espacios en los que se manifiestan las originalidades según los dones, los carismas y servicios de cada uno: como personas cristianas; como grupos que cumplen una función específica al interior de la sociedad; como asociaciones, movimientos e instituciones apostólicas; como movimiento ecuménico, etc.

Una Iglesia en participación orgánica, manifestada en múltiples estructuras de servicio eclesial, ejercido en corresponsabilidad y subsidiariedad, tales como: estructuras de comunicación, de diálogo, de elaboración de propuestas, de toma de decisiones, de conducción, de actuación orgánica, de implementación, etc.

Una Iglesia en misión, consciente de ser sacramento de salvación para el mundo, en cuanto está llamada a dar frutos para el mundo en que vive y se esfuerza por responder permanentemente a los diversos retos de la evangelización integral.

CAMINO RECORRIDO

Recordemos que, aprovechando la coyuntura del Jubileo del año 2000, el Arzobispo Rubén Salazar declaró en ‘estado de misión permanente’ todo el territorio de la Arquidiócesis y, más tarde, el 18 de mayo de 2002, víspera de la gran solemnidad de Pentecostés, se realizó la ‘primera asamblea arquidiocesana’. En ella, después de evaluar el camino recorrido en la Misión Arquidiocesana, se decidió continuar con el proceso iniciado de nueva evangelización.

Ese proceso ha estado inspirado en la espiritualidad de comunión, en la metodología prospectiva y en las indicaciones de lo que se ha llamado el PDR/E –Proceso Diocesano de Renovación y Evangelización-.

LINEAMIENTOS GENERALES DEL PDR/E

El PDR/E es un proyecto global, orgánico y planificado de evangelización integral y comunitaria a treinta años, que involucra a todos los miembros de la Arquidiócesis –obispos, presbíteros, religiosos, religiosas y laicos– en un proceso de estrecha comunión y participación con sentido misionero.

Un proceso tan ambicioso y de tan amplio campo de acción requiere unos criterios precisos que permitan mayor coordinación al planificar, programar, ejecutar y evaluar las acciones evangelizadoras. Estos criterios son:

1. Toda acción que se emprenda debe ser evangelizadora.
2. La evangelización debe llegar a todos.
3. Todos los bautizados deben ser evangelizadores.
4. El método será la confrontación entre el Evangelio y la vida.
5. Las estructuras que hacen posible la evangelización deben ser dialogales, participativas y orgánicas.

Por lo tanto, el PDR/E es profundamente evangelizador, pues convoca a todos a vivir la fraternidad, por medio de la proclamación de la Palabra de Dios y la celebración de los sacramentos, para un compromiso de vida personal y comunitaria que transforme el mundo con la fuerza y la luz del Evangelio.

Para esto:
* Tiene como eje central una auténtica espiritualidad de comunión.
* Insiste en la encarnación de los valores y los rasgos característicos de la Iglesia de los primeros tiempos: Palabra de Dios, oración común, fracción del pan (Eucaristía) y caridad (Hechos 2, 42-47; 4, 32-35).
* Sitúa a la liturgia eucarística en el centro de la vida del cristiano y de las comunidades cristianas.
* Propicia una nueva imagen de pastor como Cristo el Buen Pastor y en el contexto de la eclesiología de comunión del Vaticano II.
* Propicia un proceso permanente de conversión en todos los agentes y miembros de la Iglesia.

En síntesis, buscamos el ‘ideal de Iglesia’, enmarcado en el magisterio eclesiástico, y que ha de alcanzarse dentro de un proceso lento, progresivo y global. No es el único camino ni es la panacea de la renovación, pero sí es un camino experimentado y seguro para poner en práctica los grandes principios y criterios de la Eclesiología del Vaticano II en una iglesia particular (arquidiócesis, diócesis o vicariato apostólico).

En próximas ediciones seguiremos ‘recordando’ los pilares que soportan el PDR/E, proyecto que es seguido por más de 20 diócesis de Colombia y en más de 120 diócesis de 45 países de los 5 continentes.

PARROQUIAS: AYER Y HOY DE LA FE

UNIDAD PASTORAL NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DE MALAMBO

CONSTANCIA Y SUPERACIÓN PASTORAL

Por JULIO GIRALDO*

La urbanización El Tesoro, en el municipio de Malambo, comienza a construirse por etapas y, muy pronto, se va llenando de familias que encuentran en este sitio un lugar digno para vivir y realizarse. Malambo es uno de esos municipios que posee como una magia especial que atrae; la gente llega y se queda, muchos son de todos los sitios de Colombia, vienen y hacen su vida luchando de sol a sol en distintos oficios para ganar el pan de cada día. Sin duda alguna, son muchos los inconvenientes que tienen que vencer en un comienzo para poder habitar el lugar: calles que parecen caminos de herradura, falta de agua potable y electricidad, deficiencia en el servicio de transporte y, lo más importante para cualquier asentamiento humano que empiece, tener una iglesia y su respectivo sacerdote. La constancia, la lucha y el deseo de superación, vencen todos los inconvenientes, y el barrio ya organizado comienza su proceso para construir una comunidad eclesial.

La historia comienza en el año 1980 cuando el padre Atilio González, siendo párroco de Santa María Magdalena, detecta, con su olfato pastoral, que muy cerca de su parroquia hay una urbanización que requiere ser atendida y evangelizada. El padre Atilio dialoga con sus habitantes y comienza a celebrar misas dominicales en distintos sitios, debajo de los árboles, en las azoteas de las casas, frente a las tiendas y hasta en los potreros; no hay un lugar fijo porque aún no hay un terreno en propiedad para empezar a construir una iglesia. La comunidad va creciendo y aparece el urbanizador de Bellavista, Gustavo Jurado, quien dona un lote de terreno para que en él sea construida la iglesia. Sus moradores rápidamente acondicionan el lugar, colocan una rústica cruz de madera y se inicia todo un trabajo comunitario para crear las condiciones que permitan vivir desde ya un ambiente de Iglesia y avanzar en la construcción del templo con casa cural para que, muy pronto, sea declarada parroquia.

En efecto, en el año 1981, se coloca la primera piedra con fondos monetarios obtenidos de la rifa de dos cortes de tela que un turco les había regalado; a partir de este momento toda la comunidad, muy motivada, hace bailes, bazares, retenes en la vía, empanadas, festivales, cada cual quiere aportar su granito de arena. Para el año 1984 tenían las paredes pero sin la viga de amarre, todo esto era fruto del trabajo de los feligreses motivados por el padre Atilio, el padre Marchena y algunos seminaristas que ya estaban trabajando con ellos en el noble propósito; pero la naturaleza les hizo pasar un mal rato cuando un vendaval destruyó las paredes que con tanto sacrifico habían construido. “Borrón y cuenta nueva”, dijeron sus habitantes y volvieron a empezar con más bríos que antes y, poco a poco, se hacían realidad sus sueños. Para la época, surge en la comunidad una santa discusión sobre el nombre que debería llevar la parroquia. Inicialmente se llamó Santa Marta; para el padre Atilio debería llamarse “Santa María de los pobres”, pero para la mayoría debería llamarse “Nuestra Señora de la Candelaria”. Ganó la candelaria por varios motivos: el padre Atilio nació el 2 de febrero, el coordinador de la junta también nació un 2 de febrero y varios miembros de la misma junta parroquial eran oriundos de El Banco (Magdalena) y Magangue (Bolívar), tierras devotas de la Virgen. Todas estas coincidencias no fueron más que señales de María Santísima para que esa nueva parroquia fuera puesta bajo su protección, con la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria.

Ya entonces con nombre propio, escogido democráticamente por toda la comunidad e inspirado por la Virgen, sigue la lucha para terminar las paredes, sus columnas y ponerle un techo, ya que las misas se celebraban a pleno sol y cuando llovía, con paraguas en mano; se muestra la misericordia de Dios cuando aparece en la comunidad el entonces seminarista Carlos Crismath, un hombre que con su trabajo y vocación de servicio hacía los más pobres en pocos días se hizo al cariño y amor de toda la comunidad. Es él quien celebra en forma la primera Semana Santa; no habían imágenes, ni sagrario, ni ornamentos, pero este inquieto y entusiasta seminarista se las arregló de alguna manera y hasta hizo procesión con el santo sepulcro. Días después este seminarista es ordenado diácono, y el padre Atilio inteligentemente convence a Monseñor Félix María Torres para que envíe a Crismath para esa naciente comunidad; este hombre de Dios asume el compromiso y comienza su trabajo, es otro obrero más, en pantaloneta y camisilla carga carretillas llenas de piedra y materiales para los pisos, sube al techo para dirigir la instalación de las láminas de zinc que después de muchos tramites consiguieron con la Alcaldía Municipal y el Parque Pimsa. (El padre Crismath murió años después como misionero en África).

Especial mención en ésta crónica merece el padre Roberto Castro, quien comienza e impulsa la construcción de la casa cural; cuando fue nombrado como párroco de Malambo se presentó a la urbanización El Tesoro y le dijo a sus habitantes que el señor Arzobispo lo había enviado allí para que construyera la casa cural, que por favor no lo hicieran quedar mal, y el sermoncito se repetía cada vez que el padre Castro se encontraba con la comunidad. Todo se va dando, iglesia en construcción, casa cural en las mismas condiciones y una comunidad totalmente construida como unidad pastoral. Se dan, entonces, las circunstancias para que Monseñor Félix María Torres, por decreto No. 1393 del 2 de febrero de 1999, la erige como vicaría parroquial y nombra como su primer párroco al padre Luís Enrique Cuervo, quien asume el reto de terminar la iglesia y la casa cural. Su entrega fue total, contra viento y marea y hasta con su propio peculio ya que le tocó rifar su propio carro, gracias a todo esto hizo el milagro de terminar, mejorar y embellecer todo el complejo parroquial. El 2 de febrero de 2000 Monseñor Rubén Salazar Gómez firma el decreto 01 por el cual la erige como parroquia.

LA PARROQUIA HOY

Rigiendo los destinos espirituales de los habitantes de la urbanización El Tesoro se encuentra desde hace 3 años el padre Diego Orozco, sacerdote de Cartago (Valle) quien, por su gran vocación de misionero, tenía maletas arregladas para irse de misionero a la República de Cuba, pero en última instancia Dios es quien decide y su Obispo le dice que debe venirse para Barranquilla en donde lo espera Monseñor Rubén Salazar, para confiarle un ministerio. El padre Diego acepta con humildad la orden de su Obispo y de inmediato se traslada a ‘La Arenosa’ donde lo nombran, desde su llegada, párroco de esta unidad pastoral. Encuentra una comunidad muy motivada, unas instalaciones parroquiales modestas, pero dignas y bien organizadas. Sus habitantes proceden de todas las regiones del país, y en términos generales son personas muy amables, de un corazón grande que colaboran y están atentos siempre de su párroco para que a éste no le falte nada. Son aproximadamente unos treinta y cinco mil habitantes, distribuidos pastoralmente en tres células: Nuestra Señora de la Candelaria; la de El Tesoro, Jesús Misericordioso y la célula del barrio La Luna, Inmaculada Concepción.

Es una parroquia joven, pero cuenta con todas las estructuras de la nueva evangelización. Existen grupos muy comprometidos, niños jóvenes, adultos y adultos mayores que trabajan intensamente para que su parroquia sea el centro espiritual, cultural y recreativo de toda la urbanización. El padre Diego debe multiplicarse para poder atender las tres células en donde celebra la Eucaristía, atiende las necesidades espirituales de su feligresía y administra los sacramentos; como en el perímetro de su parroquia existe una gran población de desplazados, con éstos realiza un trabajo especial de evangelización y ayuda material, para lo cual cuenta con la colaboración que presta el Banco de Alimentos.

La comunidad celebra con gran ardor religioso las fiestas tradicionales: Navidad, Semana Santa, fiesta de la Virgen del Carmen y su fiesta patronal que, precisamente en este año, debió celebrarse un día antes por razones del carnaval.

* Periodista – Historiador de la Arquidiócesis.

FUNADE: PARA DÓNDE VAMOS Y CÓMO APUNTAMOS

Por EDGAR BELTRÁN RUBIO*

Para este 2008, la Fundación Arquidiocesana de Educación –FUNADE- ha optado por apostarle a un año de renovación desde la evangelización, soportada en los medios de comunicación, y cuando hablo de medios no sólo me refiero a radio, prensa y televisión, sino a una gama más amplia de opciones modernas como la Internet, el BTL (publicidad alternativa) y la comunicación voz a voz que es una de las más importantes.

Con todas estas alternativas se busca, además de alcanzar una nueva imagen, que sigamos construyendo una buena reputación, canalizando todos los mensajes desde nuestra cristiandad y siendo un puente evangelizador entre los jóvenes que se están formando y el mundo en el que vivimos.

En los últimos años se han graduado cientos de jóvenes pertenecientes a los 5 colegios de la Arquidiócesis de Barraquilla -Seminario Conciliar San Luís Beltrán, Colegio Arquidiocesano Enrique Niessen, Colegio Arquidiocesano San Pedro Apóstol, Colegio Arquidiocesano San Pancracio y Colegio Arquidiocesano Nuestra Señora de Fátima-, y todos ellos son testigos de la labor que la Iglesia católica ha venido desempeñando en el Atlántico con el fin de enamorar a la juventud de Dios, como principio para una vida digna.

CAMBIOS PARA MEJORAR

Internamente FUNADE ha realizado cambios significativos como la conformación de una oficina de recursos humanos, un departamento de comunicaciones y un sistema integral que permite que la comunicación interna fluya de tal manera que los objetivos colectivos de la organización se cumplan, y no sólo que se cumplan por voz de mando, sino que se cumplan por sentido de pertenecía, amor al trabajo y muchos valores.

Todo esto lo relaciono con la historia de un caricaturista latinoamericano llamado Quino que, en una de sus historias, plasma una situación dónde ‘Mafalda’ se encuentra a ‘Manolito’ leyendo el periódico y ella le pregunta: -Manolito, ¿qué haces?; Manolito, muy gentilmente, responde: -Estoy leyendo el comportamiento de los valores en la bolsa-. Entonces, Mafalda dice: -¡Ah! De los valores morales, religiosos, éticos… y Manolito la interrumpe: –¡No! Esos no, de los que sirven.

Precisamente ese pensamiento materialista es lo que no queremos formar en nuestros estudiantes; por el contrario, queremos ofrecerles una mirada a la realidad de la vida fundamentada en aquellos valores que son el pilar de las organizaciones socialmente responsables. Si bien es importante el comportamiento económico, éste no es la clave para que una organización tenga una buena reputación.

Lo que queremos es pensar en el futuro y dejar huellas con nuestros egresados y alumnos en todas partes. En el caso de los egresados, queremos que en las instituciones de educación superior donde estudien o en las empresas donde laboren, sean reconocidos por sus acciones sociales; y, en cuanto a nuestros estudiantes, anhelamos que en sus familias y entornos sean reconocidos por sus valores morales. Que la hija de la señora Marta y el hijo del señor Guillermo, sean ejemplo para el hijo de don Carlos, que no estudia en un colegio que siembra valores morales.

LA BIBLIA: TEXTO DE FORMACIÓN

Bien, eso de los valores, la moral… ¿cómo lo pensamos conseguir en un mundo lleno de ‘anti-valores’? La respuesta está en el único y verdadero ‘manual de convivencia universal’ que existe: la Palabra de Dios. La Biblia es el manual que Dios nos entregó para que viviéramos en correcto funcionamiento. Así como recurrimos a un manual procurando solucionar el problema del nuevo televisor que compramos, de igual manera debemos recurrir a la Biblia cuando algo no anda bien en nuestra vida. Pues bien, este ‘manual’ inspirado por Dios es fundamental en la formación de nuestros estudiantes.

Es más, pensamos enseñarles a usar el ‘manual’, porque muchos, hoy en día, creen que es más práctico entregarle los problemas a otros. ¿Cuántas veces nos ha pasado que se nos descontrola algo en el computador y llamamos a un técnico y cobra por decirnos: “¡Señor tiene que prender la pantalla para que le salga la imagen!” En la actualidad le entregamos nuestros problemas a otros y los llenamos de cargas para quedar supuestamente libres, pero mientras unos usan el manual y funcionan bien y son beneficiados con la gloria de Dios, otros lo desconocen y andan nublados pensando como Manolito.

Quiero terminar invitando a nuestros estudiantes y a todos los que están leyendo esta página, que lo importante está en la relación que tengamos con Dios, y que esa relación es la que la Iglesia católica está enseñando en los colegios de la Fundación Arquidiocesana de Educación –FUNADE-. No seamos como Manolito, seamos personas de una nueva generación.

* Asesor de Comunicaciones FUNADE.

DESCUBRIERON SU VOCACIÓN

En este nuevo año que comienza son varios los jóvenes que decidieron iniciar su preparación al sacerdocio. Ellos hicieron parte de los círculos vocacionales y ahora, luego de descubrir su verdadera vocación, ingresan al Seminario Juan XXIII de la Arquidiócesis de Barranquilla para cursar su año de introducción o propedéutico.

Estuvimos hablando con algunos de ellos y nos contaron sus primeras experiencias en el casa de estudios sacerdotales.

“Mi experiencia en estos primeros días ha sido única y muy especial. Me siento feliz porque he respondido a la invitación que el Señor le ha dado a mi corazón. Considero que estoy entregando mi vida y lo mejor de mí al servicio de Dios y de los demás. Cuando me doy a mi mismo, y eso es lo que hago al convivir con jóvenes que comparten conmigo el mismo sentimiento de entregarlo todo al corazón de Cristo, descubro que vale la pena esta experiencia”.
Carlos Rambal Barrios


“Me siento muy contento y alegre, he tenido la oportunidad de compartir, integrarme con los demás seminaristas. Ha sido muy buena la acogida por parte de los formadores y esta ha seguido fortaleciendo mi vocación es este discernimiento que el Señor quiere para mí”.
Miguel Salcedo

EL RINCÓN DE PABLITO

MUCHO TALENTO EN NUESTRA PÁGINA

A nuestra página ha llegado mucha creatividad que nos entretendrá por medio de dibujos inspirados en Dios y la fe cristiana. Desde esta edición, María Angélica Medina Angarita, una jovencita de 16 años y muy talentosa, creará dibujos que adornarán nuestra página.

Tuvimos el placer de hablar con ella y nos contó muchas cositas que nos ayudarán a conocerla más y saber por qué ella realiza esta actividad tan bonita.

Pablito: ¿Qué te inspiró a dibujar para Kairós?
María Angélica: Básicamente estoy pasando por un período de mi adolescencia en la que estoy aprendiendo muchas cosas, y pensé que la caricatura iba a ser un medio para decirle a todas las personas lo que yo estaba aprendiendo y que confíen en Dios, porque Él siempre va a estar con nosotros.

Pablito: ¿Por qué crees que Dios es la mejor inspiración para dibujar?
María Angélica: Porque creo que es un medio sencillo, práctico y llamativo que muchas personas pueden alcanzar. Generalmente uno sabe de Dios por medio del padre o la Biblia, como cosas muy serias, pero muy poco se ven los dibujos, y estos son muy atractivos, llamativos, dinámicos.

Pablito: ¿Cómo comenzaste?
María Angélica: Comencé cuando fui a un concierto de música católica, no recuerdo el nombre del cantante mexicano; ahí me inspiré y comencé a pensar y reflexionar muchas cosas sobre Dios. Entonces un amigo seminarista que conocía de mis dibujos me sugirió que hiciera dibujos referentes al Señor. Yo los hice y Kairós fue el periódico que se me ocurrió para cuando yo hiciera alguna historieta o algún dibujo sobre lo que yo pienso del Señor.

Pablito: Además de tus caricatura, regálanos un mensaje a los niños que leen esta página.
María Angélica: Que sigan sus sueños y que no se preocupen si alguna vez se sienten solos, porque Dios siempre está ahí para darnos fuerzas.

GUILLO, EL MONAGUILLO

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA: PLEGARIA EUCARÍSTICA

Hola, queridos amiguitos. Qué alegría poder continuar este año aprendiendo más sobre el sacramento de la Eucaristía.

El año pasado estábamos comenzando a estudiar la Liturgia de la Eucaristía. Recordemos que ésta inicia con la presentación de dones. El sacerdote presenta al Señor los dones que después serán su Cuerpo y su Sangre.

Después de este momento comienza la Plegaria Eucarística. ¿Suena complicado? Pues no lo es. Se puede decir que es el momento más importante de la Misa, aunque todos son importantes; es el centro de toda la celebración. En ella el sacerdote, en persona de Jesús, bendice y consagra los dones que se presentaron.

¡Amiguitos, nos vemos en la próxima edición!