miércoles, diciembre 08, 2010

Una mirada desde la fe a la sociedad actual
La vida humana está en relación constante con diversas realidades de vital importancia para el sano desarrollo de la existencia. Sobre este punto no hay objeción alguna. Sólo basta dar un ligero vistazo al vasto mundo de relaciones que se construyen en torno a una persona concreta, para constatar cuántos y cuáles son los medios que necesariamente se ven comprometidos de una u otra forma en el crecimiento, desarrollo y realización de la vida.
Eso indica que todos tenemos cierto grado de responsabilidad y corresponsabilidad mutuo. Por lo cual, los cambios que a partir de acciones particulares se generen, afectarán directa o indirectamente a los demás, en la misma línea, todo aquello que deje de hacerse por la construcción positiva del entorno se traducirá en involución e irresponsabilidad.
La situación actual de la sociedad versa sobre un indiferentismo ético, moral, religioso, cívico y democrático, que pone en riesgo el dinamismo natural de la vida. Las acciones que se hacen, en muchos casos carentes de principios de bondad, violentan los espacios físicos y mentales de la gran mayoría de los individuos. Al parecer el mal y el bien en la conciencia de las personas sólo aparecen como realidades inconsistentes, hecho que condiciona la manera de relacionarse y de intervenir en el mundo.
El paso critico de la modernidad a la ‘postmodernidad’ arrastró consigo algunos esquemas humanistas moribundos, en los cuales se pondera al ser en particular, al punto de crear un antropocentrismo radical, evocando la filosofía de Protágoras, erigiendo al hombre como ‘medida de todas las cosas’, provocando así un relativismo marcante y dañino.
Establecer al ser humano centro del universo mismo, es entenebrecer las posibilidades de progreso objetivo, dado que el paradigma a alcanzar es en definición un paradigma de limitada proyección. El hombre por el hombre.
En un mundo alterado negativamente por la aceptación del mal como bien, donde se establecen justificaciones subjetivas que presentan el bien como mal, ha ido generando progresivamente en la conciencia moral de las personas cierta laxitud, que se manifiesta en la no importancia dada a este respecto en su actuar. Actualmente caminamos en una sociedad sensual~céntrica. Todo se ve reducido al deleite sensual individual, convirtiendo al hombre y a la mujer, antropológicamente definidos como multidimensionales, en sólo uni-dimensionales.
La historia ha demostrado que las ideologías aunque fuertes son cambiantes. Algunas mutan al punto de perder su esencia, otras simplemente ancladas en concepciones absurdas desaparecen en su totalidad. Sin embargo, sería inadecuado desconocer el daño que pueden causar en la sociedad.
¿Cómo debería estar organizada la sociedad? ¿Hacia dónde deben dirigir su mirada el hombre y la mujer de hoy? Cambiar la estructura mental del hombre y la mujer postmodernos, parecería ser en primera instancia un cometido casi que imposible, no obstante, se lograría en la medida que se brinden las herramientas necesarias para que el ser humano redescubra su papel fundamental en la construcción de un mundo mejor. La sociedad debe someterse a cambios de capital importancia, en efecto, sería darle buen uso a los recursos naturales; desinstalar de la mente de la gran mayoría de los encargados del recto gobierno de los pueblos, la idea de que la política es sólo un medio de realización personal egoísta, convirtiendo ésta en el culmen de una carrera profesional, a su vez darle el verdadero sentido de servicio y orden; que el gobierno de turno garantice la idoneidad de los encargados de impartir educación a los jóvenes, que las universidades e institutos técnicos y tecnológicos sean de verdad centros de formación y no de corrupción o deformación social; que se prestaran servicios de salud con calidad, oportunidad, igualdad y participación; que
Si el hombre y la mujer buscan vivir su libertad evadiendo su responsabilidad en la vivencia de los valores esenciales, obtendremos un hombre y una mujer ex – céntricos, sin sentido verdadero en sus vidas, viviendo de manera disipada e indiferente. El valor donde confluyen todos los valores trascendentales está precisamente en el Valor Absoluto por excelencia, Dios. Cuando el hombre vuelva su mirada a Dios se auto descubrirá, se redefinirá y tratará de trasformar y transformarse. No se trata de volver la sociedad teocrática, ni generar un neo panteísmo, se trata de volver sobre lo fundamental, cimentar la vida en la verdadera libertad. Vencer de manera radical el absurdo relativismo moral que sucumbe cataclismicamente a la humanidad al sin sentido. Sólo en y desde Dios se le puede brindar a la humanidad un cambio significativo.
* Seminarista III de Teología – Diócesis de Magangué – Seminario Regional Juan XXIII – libero1988@hotmail.com

¿Qué tanto sabes del Día de los Angelitos?
Apartes de una investigación realidad por la Pastoral Infantil de la Arquidiócesis de Barranquilla.
La costumbre del día de los Angelitos está estrechamente ligada a la vocación cristiana de los pueblos del caribe colombiano que, al parecer, recibieron esta herencia de algunas regiones de España, traida por emigrantes que llegaron a nuestros pueblos y trasmitieron su cultura. Esto se puede afirmar, al juzgar por la similitud de las rondas de la población Ibérica con los cantos o estribillos que se entonaban en los orígenes de tradición caribeña, algunos de los cuales aún subsisten.
En la región española de Extremadura se encuentra una tradición que se llama chaquetía, la cual se celebra el día de todos los santos y que inicialmente podía referirse al aguinaldo o estipendio que los niños recogían de sus familiares y vecinos para atender los toques de las campanas del 2 de noviembre (conmemoración del día de los difuntos). Luego, hacían una merienda al aire libre.
La mayoría de personas sabemos que el Día de Todos Los Santos es una fiesta religiosa que se celebra en muchos países de tradición católica el 1 de noviembre; En ella se veneran a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico.
De esta misma manera, se celebraba hasta hace algún tiempo esta fiesta en la región Caribe y, ¿Qué más inocente y santo que un niño? Por esto, ese día salían los niños vestidos de blanco a pedir un alimento de casa en casa para luego elaborar un sancocho que sería compartido entre todos. Esta costumbre posteriormente se redujo a pedir dulces, tal vez un poco mezclada con una nueva tradición que poco a poco fue desplazando nuestra cultura y fe. Nos referimos a la fiesta que para los días de octubre nuestra comunidad, sobre todo la infantil, había tomado como propia y que era proveniente de Irlanda, luego llegó a Norteamérica y de allí saltó a nuestro país, es el famoso: “Día de Hallowen” o “Día de las Brujitas”.
Los niños inocentes de todo, salían a caminar las calles en las noches, en grupos y algunas veces solos, recorriendo todo su barrio pidiendo de casa en casa dulces para luego consumirlos. Estos niños, entonan un estribillo en coro que resulta siendo, de una manera muy inocente en los niños e ignorante en los más grandes, un mal deseo para quienes no colaboran con ellos dándoles los dulces, promulgado en ocasiones la competencia desleal entre ellos mismos para ver quién de ellos recogía más dulces, quien terminaba más rápido, quien se disfrazaba más feo, hasta llegar al punto de competir por saber quien decía más cosas feas o quien robaba más dulces.
Los niños, habían acogido de manera inocente esta tradición ajena, en su mayoría, inculcados irresponsablemente por sus padres o personas cercanas, guiados por la moda impuesta los medios de televisión y la sociedad consumista.
Como esta celebración se daba en horas de la noche, los delincuentes cobijados por la oscuridad y por la soledad de algunos lugares, aprovechaban para hacer sus fechorías en contra de lo inocente y puro.
Se comenzó a presentar el fenómeno de la aparición de las sectas satánicas que aprovechaban para raptar a niños y causarles daño, según informaciones de la Policía Nacional, también se presentaba la modalidad del secuestro extorsivo, violaciones e intoxicaciones con narcóticos o vidrio molido que era suministrado en los dulces que se les daban a los pequeños.
Es por esto que, desde la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Infantil, hacemos un llamado al rescate de nuestras tradiciones, a cuidar nuestros niños y niñas e inculcar en ellos los valores, a promover el Día de los Angelitos en cada uno de los sectores, colegios y parroquias bajo el estribillo:¡Ángeles somos del cielo venimos pidiendo limosna para nosotros mismos. Ángeles somos del cielo bajamos, pidiendo la paz para los colombianos!
*pinfantilbaq@yahoo.es
DE MUJER A MUJER

Mirar la grandeza de Dios en lo pequeño
Un jueves al anochecer, caminaba con una amiga y su hijo de siete años por el andén de una calle muy transitada, De repente el niño abrió camino entre las dos y nos dijo: ¡Cuidado! Él había visto una hormiga grande de color café. Su gesto, fue el que me motivó a escribir este artículo.
¿Por qué no vimos la hormiga?
Por lo general cuando caminamos, sólo miramos hacia abajo para evitar tropezar con escalones, piedras, agua estancada y cuidarnos de cualquier peligro. Ese día con mi amiga, íbamos conversando, caminábamos a prisa y atendíamos a las luces de los automóviles y vitrinas de almacenes, mientras que el niño iba en silencio, agarrado de la mano de su mamá y pendiente de cualquier detalle para apreciar o evitar hacerle daño. Era costumbre para él mirar a su alrededor buscando lo más pequeño.
1. Desear y disponer el corazón para mirar al más pequeño, de esta manera buscaremos los medios para hacerlo, es como si usáramos la lupa de la humildad y los lentes de la caridad.
2. Agacharnos, para ver a la misma altura de aquella cosa pequeña.
3. Tener alma de niño para ser capaces de sorprendernos con lo sencillo, no distrayéndonos al ser autosuficientes y orgullosos.
Ya lo dice Eclesiástico 3,18: “Cuánto más grande seas, humíllate más en todo y ante el Señor hallarás gracia”. Cuando el niño abrió sus manos para impedir que pisáramos esa hormiga, también abrió nuestra mente y corazón, nos cambió el ritmo del paso con el que veníamos. De igual forma en nuestras vidas, para la conversión, el cambio de camino se hace con una mirada humilde y un corazón abierto, atentos a glorificar a Dios por su grandeza en todo lo pequeño, ya sea humano, animal o vegetal. Nos cuesta mirar a todos aquellos que nos son indiferentes y mucho más ver lo bueno en lo pequeño. Son más las veces que detallamos con los ojos de la crítica.
Asimilemos lo que decía el beato Carlos de Foucauld: “Aprended a haceros pequeños para ganar a los otros, aprended a no temer descender, a perder vuestros derechos cuando se trata de hacer el bien, a no creer que, por el hecho de abajaros, os es imposible hacer el bien”.
Te invito a que ores diciendo lo siguiente: Señor Jesús, enséñanos a tener ojos de niño con corazón abierto a tu amor, capaz de acoger tu grandeza en todo lo pequeño y danos la lupa de la humildad en los ojos. Amén.

¿Por qué rezar el santo rosario?
Lo maravilloso del rosario es la experiencia de unidad que se conforma en el mundo entero al reconocer que Dios a través de la Virgen interviene a nuestro favor.
Hoy día, el rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles. Aquellos que van en desacuerdo a la doctrina católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario, pero los católicos seguimos experimentando día tras día los extraordinarios favores divinos que conseguidos con esta santa devoción.
¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres al dedicarse a rezar con devoción el Santo Rosario! ¡Cuántos hay que desde que están rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras! Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su rosario lograron obtener una buena y santa muerte, y ahora gozan para siempre en el cielo. Es bueno recordar los mensajes que la misma Madre de Dios nos regala en algunas apariciones:
En Fátima
En las 6 apariciones ocurridas, la Virgen pidió el rezo diario del rosario y en la última se identificó como la Señora del rosario. En la quinta aparición, el 13 de septiembre expresó: “Continúen rezando el rosario para obtener el fin de la guerra“(la muchedumbre rezaba el rosario mientras esperaban la aparición).
En Lourdes
Es durante el rezo del Santo Rosario cuando la Santísima Virgen se le aparece a Bernardita Soubirous, en Lourdes, y lo reza con ella.
En Tre Fontane (Roma)
Es a Bruno Cornacchiola, a quien se le apareció la Virgen el 12 de abril de 1947, dice:
“La Santísima Virgen… recomendó encarecidamente rogar mucho y rezar todos los días el rosario por la conversión de los pecadores, de los incrédulos y por la unión de los cristianos“.
En Cuapa, Nicaragua.
A un hombre llamado Bernardo, la Santísima Virgen le dijo: “Que recen el rosario no sólo en mayo, sino siempre… Recen el rosario meditando… Si rezan el rosario, habrá paz “.
Y saber que el rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias. "Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias" (Enchiridion de Indulgencias, p. 67)
"Lo maravilloso del Santo Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad. Es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal. Tiene mucha importancia para los creyentes. Es la magnífica oportunidad que tenemos todos de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica. Es el Santo Rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro.
Es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en el caminar de Jesús por la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora. Mi madre solía decir, que el rosario era tan sagrado porque en él estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares" (Padre Marcelo Rivas Sánchez).
*Párroco unidad pastoral Santa María de la Cordialidad y María, Reina de Todos los Santos. constantinegx@hotmail.com

Padre Clotario Hemer Cervantes
Hace 50 años la Palabra de Dios guía su sacerdocio
El padre Clotario nació el 21 de abril de 1934, en un pequeño pueblo del Atlántico llamado Candelaria. Las vías de comunicación eran caminos de herradura y trochas trazadas por los campesinos de la región. No había luz eléctrica, ni agua potable ni alcantarillado. Su gente se dedicaba a la agricultura y ganadería; vivían felices, dormían con las puertas de sus casas abiertas, salían a pescar de noche, respiraban el aire puro, bebían de las cristalinas aguas de los nacimientos naturales, consumían frutas y verduras frescas, y sobre todo, era una comunidad de paz, en donde todos, sabían compartir con alegría lo mucho o lo poco que cada familia tenía.
La familia del padre Clotario vivía en una típica y amplia casa con techo de palma. Su padre don Feliciano Hemer de origen Libanés y doña Natividad Cervantes oriunda de Candelaria. En pocas palabras, un hogar tradicionalista y numeroso.
El niño Clotario estudió su primaria en la escuelita del pueblo y su bachillerato lo cursó en el Colegio Barranquilla. Recuerda que su llamado al sacerdocio nació desde muy niño cuando a su pueblo llegaron unos misioneros en búsqueda de vocaciones. Más adelante, se hizo muy amigo de un joven llamado Ángel Sarmiento, al parecer la amistad fue definitiva para que Clotario entrara al Seminario una vez terminara su bachillerato en 1954.
Estudió su formación sacerdotal en el Seminario San Luis Beltrán. Recibió su ordenación sacerdotal el 30 de octubre de 1960 en la capilla del Colegio Biffi la Salle, en ceremonia presidida por Monseñor Germán Villa Gaviria.
El Padre Clotario siempre ha sido un hombre de oración y de gran interés por aprender. Monseñor Germán Villa Gaviria, lo invitó en ese entonces para que estudiara en Roma. A su regreso, ingresó a la Universidad del Atlántico, donde obtuvo el título de economista. Con varios títulos en su haber y muchos libros leídos, su experiencia al trabajar con jóvenes, grupos y trabajadores en la época del padre Camilo Torres y otros conocidos revolucionarios, muchos llegaron a pensar que el padre Clotario era comunista, izquierdista y revolucionario, inclusive, otros temían que pudiera dejar el sacerdocio en cualquier momento. Pero, ellos ignoraban que él había asumido el sacerdocio como don de Dios y no como profesión para cosechar aplausos, alabanzas o triunfos. De todos modos, está situación lo afectó un poco y por eso resolvió regresar a Roma para seguir estudiando, profundizo en Sagradas Escrituras.
Hoy, a sus 75 años de vida y 50 de sacerdocio, se encuentra activo y con buena salud, es párroco del Sagrado Corazón de Jesús. Vive en un modesto apartamento, acompañado de sus libros y su fiel amigo, un pequeño perro de raza, que graciosamente olfatea los libros, se queda calladito cuando su amo está rezando, saluda con alegría a los visitantes, toma agua aromática, se alimenta a base de comidas vegetarianas y se divierte escuchando las obras musicales de Franz Schubert y baila con las melodías de Strauss. La cultura y los gustos refinados de este singular y afortunado perrito, la hereda de su amo el padre Clotario Hemer, quien vivió en Italia por más de 9 años.

Información sin transgresión
Por Juan Ávila Estrada*
El progreso del mundo, el avance de la tecnología, las luchas ganadas contra las enfermedades y la prolongación en el promedio de vida del hombre contemporáneo son, sin duda, producto no sólo de la inteligencia humana sino además de la permanente inquietud intelectual de los hombres de todas las épocas. A todo esto añadimos además la eterna curiosidad personal que desde niños nos induce a explorar, preguntarnos el porqué de las cosas y descubrir mejor nuestro entorno. Preguntarnos “qué pasaría si…” ha sido principio fundamental para alcanzar desarrollo intelectual y encuentro con la verdad.
Pero cuando esta inquietud intelectual y esta curiosidad se pervierten y buscan sólo satisfacer el morbo personal, entonces podemos decir que nos encontramos ante un fenómeno típico de los voyeurs (mirones) que a toda costa buscan penetrar no sólo la esencia del ser sino también la intimidad de los individuos.
Para constatar esto basta acercarnos a los medios de comunicación escrita y hablada para descubrir este fenómeno arraigado entre nuestros conciudadanos. No sólo queremos una prensa que nos informe sino también que escudriñe los aspectos más íntimos de las personas y de las parejas, que incluso puedan meternos en lo secreto de su habitación para conocer en detalle todo cuanto sienten, hacen y la razón por la que lo hacen. En defensa de la libertad de prensa, de expresión, del derecho a estar informados y todos los derechos posibles que consagra la constitución, se violenta el derecho a la intimidad de los demás.
El seguimiento que a ciertos casos sonados en la ciudad se le ha venido dando en la prensa escrita y hablada producen vergüenza ajena y nos hace pensar si es necesario llegar a esos extremos de violencia periodística que siguen el asunto como un novelón y revelan detalles escabrosos que sólo competen al fuero interno de la familia. Lo que hemos visto es el irrespeto a personas y familias que, puestas en el ojo del huracán, hacen creer a los lectores que pueden deliberar en las esquinas si se declara culpable o inocente al acusado.
Da la impresión que la intención es justificar las acciones desacreditando a las víctimas y culpabilizarlas de su propia suerte.
En honor a la verdad, a los ciudadanos sólo debe interesarnos que efectivamente la justicia cumpla su papel sin que se entre en ciertos detalles que no son de nuestra incumbencia sino que deben ser conocidos exclusivamente por las autoridades competentes y todos aquellos a quienes de verdad estén involucrados.
Es importante saber que hay de casos a casos y que asuntos que afectan la comunidad deben ser conocidas por la comunidad en detalle, pero todo aquello que no afecte la sociedad en su conjunto sino a particulares o familias, sólo ellos deben ser los protagonistas y los conocedores de las conclusiones.
No contento con esto se toman los medios la tarea de hacer encuestas y entrevistas a desprevenidos que hacen juicios desde las emociones y no desde la objetividad que es necesaria en estos casos y todos se arrogan el derecho de opinar sobre asuntos del que sólo conocen el cascarón.
Día tras días van desarrollando el tema de una manera que para ellos puede resultar jocosa pero que lastimaprofundamente los sentimientos de las víctimas y logran que todo se vuelva folclor y tema de carnaval.
No debe haber nunca oposición entre verdad, libertad e información pero debemos comprender que aunque todo pueda sernos permitido, no todo debe sernos lícito. La libertad de nadie puede ser argumento para asaltar laprivacidad de los individuos y mancillar el buen nombre al que todos tenemos derecho.
No sólo necesitamos una mentalidad sana sino también una prensa sana que no tenga como principio vender pisoteando a los demás ni metiendo un espéculo para mirar las entrañas humanas. Necesitamos conocer la verdad y no que nos metan bajo las cobijas de las parejas para llevarnos a espectáculo porno abierto para todas las edades.
“No sólo necesitamos una mentalidad sana sino también una prensa sana que no tenga como principio vender pisoteando a los demás”.

William Alfonso Pino Guerrero
Juventud, espiritualidad y amor para servir a Dios
Con tan sólo 24 años, el padre William es presbítero de la Arquidiócesis de Barranquilla, nació en 1986, siendo el primogénito del hogar conformado por el señor William Pino y la señora Lucia Guerrero. Una pareja con 32 años de experiencia matrimonial y que siempre han educado a sus hijos bajo el amor de Dios y los valores cristianos.
El padre de William es conductor de bus y doña Lucía es ama de casa, siempre han vivido en el barrio las Nieves. De niño, William Alfonso, correteaba por las calles de su barrio jugando con sus amiguitos.
Estudió su primaria en una escuela pública. En ese entonces, por su mente pasaban muchas cosas, menos la idea de ser algún día sacerdote. Le llamaba la atención ser músico, durante su bachillerato aprendió a interpretar cuatro instrumentos musicales y aprovechó ese talento no sólo para divertirse con sus amigos, sino para llevar serenatas a una joven enamorada. Vivía como uno de tantos jóvenes, dedicado a sus estudios, a su novia y a sanas diversiones; aún nada sabía de curas ni de Iglesia, al parecer no le interesaba para nada. Pero como Dios actúa según su voluntad, puso a la abuela de William, doña Dormelina para que fuera el puente de encuentro con Dios.
Su abuela, viuda por cierto, era una feligrés activa de la parroquia Nuestra Señora de las Nieves y permanentemente le insistía a William para que la acompañara al grupo de oración. Un día, más por curiosidad y para darle gusto a su abuelita, William aceptó y la acompañó, fue en ese instante donde comenzó su historia religiosa.
En 1996 el padre Hernando Riaños llevó a su parroquia a un grupo de Redentoristas para que realizaran una misión por todo el barrio, esta se desarrolló a través de asambleas familiares y encuentros juveniles, como resultado final, entre tantas cosas que sembraron, quedó fundado un grupito de aproximadamente 10 jóvenes, entre ellos estaba William, quien ya se mostraba inquieto por saber qué era eso de servir por completo a Dios y a la Iglesia. El grupo no duró mucho tiempo, pero William Alfonso fue un Domingo de Ramos a su parroquia y allí encontró un grupo de 300 jóvenes dirigido por el popular ‘Cole’, fue en ese momento que William empezó a sentirse inquieto y a pensar en cosas nuevas para su vida.
El padre Riaños falleció y llegó a la parroquia el padre Emil Espinosa, un carismático sacerdote que prendió la llama de la vocación de William Alfonso, pues vio en este las cualidades de un gran sacerdote: sencillo, amable, respetuoso, hombre de acción y oración. Estas virtudes quedaron grabadas en la mente y en el corazón de William como un testimonio vocacional.
William Pino empezó a dedicarse por completo a su parroquia, el padre Emil se convirtió en su amigo, consejero y casi padre. Sin duda, William se sintió por completo enamorado de Dios y de su Iglesia.
Con pensamientos firmes acerca del rumbo que quería tomar en la vida, William Alfonso, atendió el llamado a ser sacerdote y por tal motivo ingresó al círculo vocacional, pasó la prueba y fue aceptado para ingresar al Seminario Mayor Juan XXIII.
En aquel entonces, sus padres no sabían aún que lo de su hijo sacerdote iba en serio, y sólo se rieron al enterarse, recibió de su padre un rotundo no, incluso la propia abuela que sin proponérselo sirvió de puente para la vocación de William, no quería aceptar que este se fuera de sacerdote. Pero, como cuando Dios llama, lo hace con firmeza, el 25 de enero de 2002 este joven subió maleta en mano por la pequeña pendiente que hay muy cerca al mar para entrar al Seminario. Allí en un pequeño cuarto pasó la primera noche que fue para él de insomnio y desesperación, creyó por un momento que se había equivocado, pero el tiempo corría y prontamente se adaptó a su nueva vida, comprendió que el pasado quedaba atrás y el presente sería el camino para convertirse en instrumento maravilloso de Dios. Fue ordenado Sacerdote el 12 de junio de este año y en estos momentos con profundo amor, espiritualidad y servicio es el párroco de la unidad pastoral San Juan Bosco en Sabanagrande.


