lunes, abril 05, 2010

¡Barranquilla, Procera e Inmortal!
Por Claudio Blanco Malabet, Pbro*

Tanto las notas marciales y alegres del Himno a Barranquilla, como su letra, pueden producir en nosotros reacciones diversas relacionadas tanto con los valores que ellas proclaman y con los vacíos que reconocemos a través del desarrollo mismo y situaciones adversas de la ciudad.

“Barranquilla, procera e inmortal, ceñida de agua y madurada al sol; sabia joven del árbol nacional, del jubiloso porvenir crisol” Estas frases, y las demás del himno nos producen nostalgia de un pasado brillante, nos enfrentan a realidades de subdesarrollo frente a otras regiones del país, y deberían motivarnos para luchar realmente por una ciudad que en estos inicios del tercer milenio pueda superar el estancamiento al que se ha visto sometida y renovar sus valores y posiciones en el ámbito nacional.

Cuando Monseñor Rubén Salazar Gómez fue nombrado Arzobispo de Barranquilla, realicé un diagnóstico de la Barranquilla de hace 10 años y a la que llegaba el nuevo Arzobispo para orientar la vida cristiana de la ciudad.

Quiero retomar algunos de estos conceptos que se refieren a las situaciones de orden religioso, social y político de esos momentos: La Ciudad de Barranquilla es la capital del departamento del Atlántico y constituye con todo este departamento, la Arquidiócesis de Barranquilla. La ciudad ha sido desde su formación un polo de atracción de gente de todas partes, no sólo de nuestro país, sino también del extranjero. En la historia del departamento y de la ciudad son muy significativas las colonias de los inmigrantes que aportaron su esfuerzo y presencia en el nacimiento y desarrollo de la ciudad: árabes, hebreos, palestinos, italianos, españoles, alemanes, turcos, chinos y de otras nacionalidades que junto con nuestros nacionales, propios de la región y venidos de otras partes, desplazados de la violencia desde todos los rincones del país, han encontrado en Barranquilla y su gente, una tierra de paz y concordia, y han constituido una mezcla especial del temperamento y la idiosincrasia de la gente nuestra, dándonos un hombre muy particular en su modo de ser, en sus vivencias sociales y religiosas y en su modo de concebir el mundo.

Barranquilla es la capital del Caribe colombiano y esta realidad ha hecho que los factores socioeconómicos y políticos hayan creado situaciones de conflicto y de violencia entre sus habitantes: grandes sectores de la población sumidos en la pobreza absoluta, marginados de las oportunidades normales de trabajo, de vivienda, educación, seguridad social, entre otras; un número reducido de personas que tienen la riqueza y que iluminados por el Evangelio deberían trabajar para buscar el equilibrio que nace de la justicia y que genera la paz. En pocos años Barranquilla ha crecido, se ha multiplicado y lamentablemente se ha ajustado a los albores del siglo XXI en el orden de lo suntuario y lo técnico, pero ha dejado rezagado el crecimiento de su vida cristiana y de su equilibrio social buscando con preferencia el bienestar de lo temporal. Todavía nosotros como Iglesia, nos ufanamos de los fieles que vienen a nuestras misas el domingo, pero no contamos todos los que no vienen y los que han desertado a otras sectas o religiones, o los que necesitan nuestro testimonio y presencia para redimirse de la pobreza la marginalidad y muchas otras situaciones adversas. Es aquí donde esta Iglesia particular necesita caminar con pasos de gigante para estar a la altura de los retos que se nos plantean. Es aquí, donde el presbiterio debe hacer un examen de conciencia frente a toda esta problemática. Esta situación ha generado en cifras de población y en problemas humanos, sociales y religiosos, una dramática delincuencia, un hacinamiento que propicia la inmoralidad, especialmente en los barrios marginados, una apatía religiosa que se convierte en una deserción. Estas situaciones, antes no vistas en nuestra ciudad y en el departamento, se han manifestado en una desmoralización y corrupción creciente y preocupante, y en unas formas de vida que han pasado de una población sencilla y bullanguera a una población cosmopolita mezcla de todas las procedencias en donde no hay arraigo de los valores de nuestros antepasados. Una clase política voraz y rapante que a través de sus negociados propicia la corrupción, el desgreño administrativo y un ejemplo negativo en todos los órdenes de la administración pública.

Frente a estas circunstancias y otras más que sería prolijo enumerar, la Iglesia de Barranquilla ha propiciado una acción más eficaz, con una Pastoral agresiva y planificada, acorde con los retos que nos plantean las carencias que tenemos y las nuevas necesidades del milenio que vivimos, una Pastoral en donde la Iglesia haga parte integrante del proceso de desarrollo frente al siglo XXI y no sea una simple espectadora que busca mantener una fe dormida o unas “conquistas” aparentes que se han evaporado frente al ímpetu del paganismo creciente, conquistas en las cuales nos sentimos seguros por tradición sin enfrentar las necesidades urgentes de una sociedad que ya no nos tiene en cuenta por la convicción de su fe, sino porque de algún modo podemos serle útiles.

Barranquilla es el punto focal de toda la Costa Caribe en lo divino y en lo humano, y es el polo de desarrollo de toda la región con todos los atractivos que puede tener una ciudad cosmopolita como tal.

Afortunadamente estamos saliendo del estancamiento y nuevamente la clase dirigente se preocupa por el futuro de la ciudad. Los nuevos administradores de lo público están haciendo un esfuerzo por crear una conciencia colectiva de honestidad, servicio y solidaridad entorno a valores ciudadanos.

En este próximo cumpleaños de Barranquilla deseamos que la ciudad siga contando con ciudadanos que hagamos el esfuerzo y la tarea de servirle con desinterés, de ser responsables del cargo que ejercemos y concurrir así al éxito de su vida política, gremial, comercial religiosa y ciudadana.

¡Feliz cumpleaños, Barranquilla!

* Párroco de las Tres Ave Marías
La generación digital ante el riego de la adicción a las tecnologías
Por Eulises Domínguez Merlano*

Los diversos recursos y aplicaciones tecnológicas (videojuegos, Internet, celulares, iPod, entre otros), son relativamente nuevos y se hace necesario conocer cuáles son las señales de advertencia que se deben tener en cuenta para valorar la adicción a los mismos.

La adicción a las tecnologías de información y comunicación (TIC), en especial los videojuegos e Internet se considera como: “un deterioro en el control de su uso que se manifiesta como un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos. Es decir, la persona 'netdependiente' realiza un uso excesivo de las TIC, lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales.

Podrían considerarse diversas causas. Desde las provenientes de las características mismas de las tecnologías, en especial la de los videojuegos, hasta las causas provenientes de las características de personalidad y condiciones de vida de los jóvenes.

Las tecnologías de información y comunicación proporcionan un conjunto de posibilidades de interacción y comunicación social, en especial los videojuegos masivos, que se convierte en una de las condiciones que logra mantener la motivación de los jóvenes durante largos periodos de tiempo. Así mismo, estos espacios permiten nuevas formas de asumir una identidad o rol y de competir, lo que incrementa la necesidad de ganar, de proteger los logros obtenidos y de conservar la imagen o prestigio como jugador hábil ante los demás.

En cuanto a las causas provenientes de la persona, se ha encontrado en algunas investigaciones que la adicción o dependencia puede estar asociada a aspectos como la introversión, la baja autoestima, a un déficit de relaciones interpersonales ocasionadas por timidez y fobia social. Otros aspectos se relacionan con inconformidad ante las normas sociales, tendencia al aislamiento, predisposición al aburrimiento, búsqueda de sensaciones y autosuficiencia.

Los síntomas pueden encubrirse tras un uso por diversión de los videojuegos o Internet en el hogar. La psicóloga Kimberly Young (2009) ofrece una guía sobre los signos de alerta que tanto psicólogos como familiares deben atender para detectar problemas adictivos con los videojuegos e Internet: Convertir el uso del videojuego o Internet en lo más importante, mentir o esconder el uso del videojuego o Internet, pérdida de interés en otras actividades, retraimiento social, actitud defensiva y rabia, pensar recurrentemente en el videojuego o Internet y olvidarse de los demás, uso del videojuego o Internet como un escape y uso continuado del videojuego o Internet a pesar de las consecuencias negativas.

No existen investigaciones concluyentes sobre la forma como los padres podrían influir en la generación de esta dependencia. No obstante, las familias con problemas de comunicación, que no generan espacios de recreación y esparcimiento variados, que no posibilitan el desarrollo de habilidades sociales en sus hijos, que no establecen controles y reglas de uso de las tecnologías, podrían estar generando condiciones para este tipo de alteraciones.

Cada día se hace más evidente la necesidad de que los padres y educadores, conozcan en detalle las ventajas, desventajas y riesgos que implican el uso de la tecnología por parte de los niños y jóvenes. Así como estas ofrecen un panorama deslumbrante y lleno de posibilidades para la formación de niños y jóvenes, también representan una amenaza a su adecuado desarrollo cognitivo y socio-afectivo. Por esta razón los padres y educadores, están llamados a asumir con sentido crítico esta temática, de tal forma que puedan supervisar y encaminar apropiadamente el uso que hacen los niños y jóvenes de la tecnología.

*Psicólogo - Magíster en Psicología - Especialista en Psicología Clínica. Coordinador Pedagógico de Nuevas Tecnologías aplicadas a la EducaciónCoordinador de la Maestría en Educación – Énfasis en TIC. Profesor catedrático de Psicología y Pedagogía Infantil Instituto de Estudios en EducaciónUniversidad del Norte.

Jóvenes en Acción

¿Resucitados o Zombis? Tú eliges
Por Carlos Mario Caselles*

Hoy en día, en la vida de los jóvenes existe una cualidad muy interesante, y es que se vive dependiendo de los factores externos que circulan diariamente. Por ejemplo: en navidad, la gente no para de comer ni de comprar, él que no estrena está “out”; en carnavales el dicho es acabar con el ron de la ciudad, sino te emborrachas, no encajas; y en Semana Santa el plan es irse al Rodadero o algún sitio a “descansar”, si asistes a Eucaristía, “¡Qué pereza!, de paso te llevas a mi abuelita”, te pueden responder tus amigos. ¿Qué pasa con esa minoría, que supuestamente saben disfrutar de la vida, pero se les olvida cómo hacerlo de manera correcta cuando los “Zombis” atacan y llegan a convertirse en uno de ellos sin poder echar marcha atrás?

El punto está, en que no sentimos o valoramos la vida desde el interior que es donde se esconde lo valiosos que somos. Allí es el lugar desde donde debe surgir lo que realmente tenemos, y eso sólo te lo da: La FE.

¿Fe? ¿Seguro? Te podrás estar preguntando, pero esa es la clave para vivir plenamente no sólo la Semana Mayor, sino la vida entera, y vivirla de verdad, no como un “muerto viviente” que hace lo que la sociedad de consumo diga.

¿Qué hizo Jesús para que sus discípulos entendieran el significado y la importancia de Su Resurrección? Te invito a leer Lucas 24; 27, 44 – 48, allí se entiende claramente el principio de la fe que tenemos, las respuestas a esas preguntas que cuestionan los inicios de una corriente tan esperanzadora como el Cristianismo para preservar la vida en todos sus aspectos. Jesús nos salvó para ser jóvenes, hombres y mujeres libres, no seres inertes, carentes de esperanza y vigor.

Ahora no es tiempo de buscar culpables para excusar lo egoísta que hemos sido con Jesús, sino es hora de entender de una vez por todas después de dos mil años, la razón de ser “instrumentos de vida”, quienes damos todo de nosotros mismos para mostrar que Dios Hijo murió por amor y que junto con Él seremos resucitados; pero para poder llegar a ello, debemos morir al pecado.

Por lo tanto, nuestra misión en este mundo es algo parecido a lo que sucede en las películas de terror, donde los protagonistas acaban con los Zombis para que haya paz y tranquilidad en la tierra, pero no usaremos pistolas o ametralladoras, sino amor, comprensión, firmeza y sobre todo fe, aunque suene cursi, ese tipo de actitudes frente a la vida, generan mejores efectos especiales de los que se ven en las pantallas de cine, pues esta magia, sólo se siente desde el interior y sólo la palpas tú y Dios que te habla.

Es cierto que no somos el Mesías para andar por allí haciendo milagros, pero en nuestro trabajo, casa, cuadra, universidad o colegio, hay muchos Zombis que necesitan ser transformados.

* Jornadista. Feligrés unidad pastoral Nuestra Señora del Carmen (Puerto Colombia). cmariocaselles@hotmail.com

El Rincón de Pablito

Llegó la semana más especial: La Semana Santa

Durante la Semana Santa vivimos momentos muy importantes de la vida de Jesús, su Muerte y Resurrección. Es una semana dedicada a la oración y la reflexión.

Para vivir la Semana Santa, lo importante es darle a Dios el primer lugar y participar en toda la riqueza de las celebraciones de tu parroquia. La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua. Es el tiempo para acompañar a Jesús en estos días con nuestra oración, sacrificios y con el arrepentimiento de nuestros pecados, asistiendo al Sacramento de la Reconciliación (si ya hicimos nuestra Primera Comunión), de esta manera, morimos al pecado y resucitamos con Cristo el día de Pascua.

Conoce cada uno de los días santos.
Domingo de Ramos
Celebramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén en la que todo el pueblo lo alaba como rey con cantos y ramos. Es por esto que, nosotros llevamos nuestros ramos a la procesión del Domingo de Ramos para que el sacerdote las bendiga ese día y participamos en la Misa.

Jueves Santo
Este día recordamos la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, en la que les lavó los pies dándonos un ejemplo de servicio. En la Última Cena, Jesús se quedó con nosotros en el pan y en el vino, nos dejó su Cuerpo y su Sangre. Es el Jueves Santo cuando instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio.

Viernes Santo
Recordamos la Pasión de Nuestro Señor: Su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato, la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Lo Conmemoramos con un Vía Crucis solemne con la ceremonia de la adoración de la cruz.

Sábado Santo
El sábado se recuerda el día que pasó Jesús entre la muerte y la Resurrección. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. También se suele rezar el rosario. Por la noche se lleva a cabo la Vigilia Pascual en la que nos preparamos para el momento de la Resurrección de Jesús. Vigilia significa “la tarde y la noche anteriores a una fiesta”. En esta celebración se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la Resurrección de Cristo, la gran fiesta de los católicos.

Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua
Pascua es el paso de la muerte a la vida. Es el día más importante y alegre para todos nosotros los católicos, ya que Jesús venció a la muerte y nos dio la vida. Esto quiere decir que, Cristo nos da la oportunidad de salvarnos, de entrar al cielo y vivir siempre felices en compañía de Dios.

NUESTRA PORTADA


¿Cómo podemos vengarnos?
Por Juan Ávila Estrada*

Sin duda alguna, la justicia es la virtud cardinal que busca mantener los equilibrios en el mundo y evitar que se presenten situaciones en las que sintamos que se nos quedó debiendo algo. La llamada Ley del talión que establecía “ojo por ojo y diente por diente” es precisamente una pretensión de buscar igualdad de condiciones entre los humanos. Esta ley pretende “dar a cada quien lo que merece” (es el principio que establece la justicia) pues de esa manera quien sacaba un ojo perdía su derecho al propio, pero al mismo tiempo impedía exageraciones que terminaban en actos de venganza y no actos de justicia por parte del que reclamaba lo suyo. Así, la venganza venía siendo una degradación o degeneración de la justicia, pues reclamaba por encima de lo permitido. Cuando hablamos de la JUSTICIA DE DIOS ¿a qué nos estamos refiriendo? Ciertamente si el Señor tuviese que aplicar sobre nosotros Su justicia y nos diera lo que merecemos, entonces estaríamos perdidos. Es por ello que más bien aplica sobre nosotros Su misericordia y no nos da lo que merecen nuestras culpas.

En este orden de ideas podemos pensar el significado que tiene para Jesús en el Evangelio el acto del perdón. Reiteradamente insiste en la necesidad de abrir para nosotros este camino de reconciliación y de solución de conflictos. Adagios como “un clavo saca otro clavo”, quedan desvirtuados de manera absoluta con las enseñanzas de Jesús. Allí donde creemos que el desquite, “sacarse la espinita”, “hacer lo mismo para que sienta lo que siento”, son el modo adecuado para restablecer el equilibrio perdido, debe llevarnos a la conclusión de habernos equivocado. La propuesta de Jesús es otra: perdonar de corazón. Este perdón no es otra cosa que el descargue de emociones negativas para ofrecer un nuevo modo de “venganza”.

El perdón es el nuevo nombre de la venganza. Jesús nos enseña que todo aquel que desee vengarse debe perdonar. Por medio del perdón hacemos sonrojar y avergonzar a quienes se declararon enemigos sin que los hubiéramos aceptado como tal. Este perdón nos concede la posibilidad de ser como nosotros hemos optado ser y no como otros nos imponen, siendo el producto de lo que los demás han moldeado en nuestra vida. ¿Ha pensado cuántas veces argumenta haber actuado de la forma como lo hizo sólo movido por lo que la otra persona le hizo? Eso es manipulación; eso es aceptar que el otro tiene las riendas de mi vida y que todo cuanto haga determinará mi comportamiento futuro. Muchas veces no comprendemos que las justificaciones para nuestros actos vienen motivados por una manipulación inconsciente que los demás ejercen sobre nosotros y que no somos dueños de nuestras propias emociones.

Miremos la actitud de Dios: ante el sacrificio de Su Hijo Jesús lo que oyó de Él fue simplemente un “perdónalos…” Ante la propuesta del Maligno para que busquemos el desquite como una forma errada de la justicia Jesús nos hace la contra propuesta del perdón. El mundo siempre dirá que sólo los fuertes sobreviven y que fuerte es aquel que no se deja, que sabe siempre ir a la delantera, que no se queda con nada, pero sobre todo sabe como vengar la sangre derramada.

A lo mejor nunca se nos había planteado la posibilidad de buscar otro medio de desquite; ¿por qué no perdonar? ¿Por qué no dejar más bien al otro sin argumentos para la confrontación y el odio? No ha de ser fácil para ninguno encontrar una respuesta distinta de lo que se espera. Sangre con sangre, diente por diente, muerto por muerto y en cambio hallar sólo un corazón que dice: mi mejor manera de vengarme de ti es dándote lo que no te mereces: mi perdón.

La Cuaresma, que es un tiempo de preparación a la Pascua mediante la conversión es la oportunidad para entender lo que nos dice el apóstol Pablo “Renovaos en la mente y en el corazón”, como quien dice: cambia tu manera de pensar, cambia tu manera de sentir. Lo “normal” entre nosotros es saber que el desquite es la manera ordinaria de la justicia, que ante la agresión hay derecho a responder de la misma manera, que el odio que sienten por nosotros no nos obliga a amar nuestro agresor y que el reclamo para no parecer tontos es esencial para no “dejar que nos la monten”. Pero Jesús vuelca todo este esquema de pensamiento humano y nos dice que hay otra manera, mucho más valiente, mucho más humana, mucho más cristiana: desarma a tu contendor, perdónale y hazle sonrojar.

Ciertamente para llegar a este estilo de vida es importante la convicción y el fortalecimiento del corazón, conscientes que es necesario vivir bajo parámetros de certezas personales y propuestas de Cristo y no supeditados a que cada acción de los demás me lleve a tener la reacción que todos esperan. ¿Qué pasaría si usted golpeara un perro con una vara? Usted sólo esperaría de él agresión, ese es su instinto, sólo así podría reaccionar, no está capacitado para más nada, ¿Pero si en vez de eso le lame la mano? Seguro se sorprenderá. Esa es la invitación que le hago. Sorprenda a quien le hace daño, déle lo que no espera, tome venganza contra él y dígale te perdono.

Contrario a lo que muchos piensan para lograr todo esto es absolutamente necesario ser valiente, decidido y gallardo. No se trata de permisividad ante la maldad, se trata más bien de combatir el mal a fuerza de bien pero no de manera pasiva como quien permite que le pasen por encima, sino como quien se arma distinto para salir a la batalla. Los buenos debemos conformar también un ejército, combatimos pero no agredimos, peleamos pero no herimos ni matamos, resistimos y no simplemente aguantamos. Nuestra fuerza no está en los brazos, sino en el corazón.

*Párroco de San Carlos Borromeo y Padre Nuestro
En las entrañas de un milagro…o un milagro en las entrañas

Por MARIO FONTALVO*


La angustia llegó al ver la primera ampolla en el vientre de la madre. Transcurría el segundo mes de un embarazo que inició con un leve desprendimiento del saco gestacional y ahora, al confirmarse la varicela, era catalogado como de alto riesgo. Así lo confirmó el médico de turno, quien alertó a los padres sobre las posibles consecuencias que dejaría esta enfermedad en la criatura por nacer. Sonaba tan seguro, inminente e ineludible aquel dictamen médico, que lo único que restaba era esperar un milagro.


Sólo así, con la esperanza puesta en Dios, los padres pudieron sobrellevar aquella indeseable zozobra, en medio de entristecidas conjeturas y de variadas opiniones médicas. No había un tratamiento certero para revertir posibles daños en el nuevo ser, sólo exámenes sofisticados para determinar qué tan compleja era la situación; pruebas que terminaban siendo mucho más riesgosas que la misma enfermedad viral.


A estas alturas, para algunos, especialmente para aquellos más aferrados a las razones humanas que a los principios de fe, la solución más sensata hubiera sido abortar. ¿Para qué traer al mundo a un niño que va a sufrir? ¿Qué clase de vida sería estar postrado en una cama con algún tipo de discapacidad que le impida ser alguien en la sociedad? Son algunos de los interrogantes que lanzan los que defienden y aceptan el aborto como el método eficaz para salir del “problema” que se avecina.


Y usted, como católico ¿cuál sería su posición al respecto? ¿Es de los que defiende la vida, pero considera que sí se hace necesario cortar el embarazo, en las circunstancias especiales amparadas por la ley? En Colombia, crecen cada vez más los simpatizantes de esta postura, encabezada por activistas que promulgan la equidad de género y reclaman los derechos sexuales y reproductivos de la mujer.


Todo este movimiento feminista lideró una fuerte campaña y una demanda ante la Corte Constitucional, que conllevó en el año 2006 a la despenalización del aborto en tres circunstancias especiales, las cuales son: violación, malformación del feto o riesgo de muerte para la madre.


Según estos mismos activistas que lideraron este proceso, en todo el país se han practicado alrededor de 3.000 abortos legales desde el 2006. Sin embargo, para el Dr. Pablo Arango, experto en bioética, después de la despenalización los abortos legales han sido mínimos, por lo que la cifra de los activistas no concuerda con los 201 abortos que reportó el Ministerio de Protección Social en julio de 2008.


La campaña de este movimiento feminista continúa y ahora buscan la despenalización del aborto en todas las circunstancias. Pese a ello, por fortuna todavía existen millones de personas en el mundo, católicos o no, que piensan que el don de la vida es inviolable. Y lo defienden hasta con su propia vida. Como Juana Beretta Mola, una valerosa madre italiana que prefirió morir de cáncer, antes que matar a su hijo por aborto. Este sacrificio fue reconocido por la Iglesia Católica, por medio de S.S. Juan Pablo II, quien la beatificó en 1994.


Asimismo, se han encontrado numerosos testimonios de personas que han sobrevivido a un aborto, como le ocurrió a Sara Smith, quien se mantuvo viva durante varias semanas, con escaso líquido amniótico, luego de que su madre abortara a un hermano gemelo.


Milagros palpables como éstos deben ser el punto de reflexión para cientos de personas que aún creen y acuden a la práctica del aborto como opción preferida para “corregir el error” que viene en camino. Aún más cuando en Colombia se ha venido acrecentando el número de embarazos en adolescentes, así como de los embarazos no deseados. En el 2005, según una encuesta de Profamilia, por lo menos 1 de cada 5 adolescentes entre los 15 y los 19 años de edad eran madres, estaban o habían estado en embarazo, muchos de ellos no deseados. La cifra de abortos podría ser alta si se tiene en cuenta que en el país se calculan cerca de 650 mil embarazos no deseados. Pero este dato sigue sin conocerse con exactitud.


Lo único cierto es que nuestra posición como católicos, aún más como seres humanos, debe ir siempre en defensa de la vida y de ese milagro que se refugia en las entrañas de una madre. Así lo comprendí y lo reafirmé en aquella experiencia de fe que viví al encontrarme, junto con mi esposa, en medio de la incertidumbre de un embarazo de alto riesgo a causa de una varicela en el segundo mes de gestación. Hoy Samuel es un varoncito de 9 meses, totalmente sano. Cada vez que lo vemos sonreír, sentimos que Dios sonríe en nuestras vidas, trayendo un pedacito de cielo a nuestro hogar. Así actúa Dios con su maravilloso milagro de la vida.


*Comunicador social y periodista. mario.fontalvo@hotmail.com


25 de Marzo: Jornada del niño por nacer

Ser de Cristo significa ser defensor de la vida

Por Rafael Ahumada Peñate, Pbro*

Jesús vino para defender los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano. Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente la vida plena. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn.10, 10). Por ello, sana a los enfermos, expulsa demonios y compromete a los discípulos en la promoción de la dignidad humana y de las relaciones sociales fundadas en la justicia (documento de Aparecida,112).


Jesús es el Señor de la vida. Si nos llamamos cristianos, debemos ser coherentes con lo que este título significa, por ello, como seguidores del Maestro tenemos que aprender a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona humana. La vida es don de Dios para todos y debemos acogerla diariamente, amar este regalo divino y defenderlo, tanto la propia vida como la ajena.


La Encíclica “Evangelio de la Vida” del Papa Juan Pablo II, ilumina el gran valor de la vida humana, la cual debemos cuidar y por la cual continuamente debemos alabar a Dios. Afirma el Papa: “Bendecimos al Padre porque todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aún entre dificultades e incertidumbres, puede llegar a descubrir el valor sagrado de la vida humana, desde su inicio hasta su término natural, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta “la convivencia humana y la misma comunidad política”.(EV,2).


La enseñanza de la Iglesia nos recuerda que sólo el Señor es el autor y dueño de la vida. El ser humano, su imagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción hasta su muerte natural.


Al celebrar en el día de la Anunciación del Señor, la Jornada del Niño por Nacer, la Iglesia nos invita a convertirnos en profetas de la vida, es decir, anunciadores de un Jesús que ha venido para darnos vida y en denunciadores de todo aquello que atenta contra la vida humana. No es la opción de unos cuantos, sino una exigencia del Evangelio. Y esa vida humana inicia desde el momento de la concepción. Si reconocemos que sólo Dios es el dueño de esta vida, no existen razones ni científicas, ni políticas, ni jurídicas que puedan justificar la muerte de los niños por nacer. Aunque las leyes de nuestro país legitimen la práctica del aborto, éste es y será siempre un crimen, no porque el Papa de turno lo diga, sino porque aceptarlo, significaría negar la misma enseñanza de Cristo. No hay ley humana por encima de la divina.


*Delegado Arquidiocesano de Pastoral Familiar

Semana Santa sabanalarguera: perspectivas y desafíos
Por Pedro F. Mercado Cepeda, Pbro*

La Semana Santa de Sabanalarga, hoy considerada una de las más bellas y devotas del país, encuentra sus raíces en la profunda consciencia espiritual que, a lo largo de la historia, ha forjado el carácter religioso y moral de su población. No se trata de un conjunto de manifestaciones exclusivamente simbólicas o culturales, sino de una fe religiosa, no meramente sociológica, que utiliza las herramientas de una determinada fenomenología cultural (cantos, vestimentas, ritos populares, procesiones, etc.) y de una tradición litúrgica para celebrar y testimoniar públicamente, didácticamente incluso, algunos elementos esenciales de su creencia. En el caso de la Semana Mayor, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

La Semana Santa es una celebración de fe y de la fe. Y es en ese marco esencialmente religioso, orientado a rendir culto a Dios y a santificar a sus criaturas, donde las diversas manifestaciones que integran el paulatino desarrollo de la Semana Mayor sabanalarguera encuentran su pleno significado y alcanzan su máxima expresión de intensidad y belleza. La hermenéutica más profunda de sus manifestaciones populares y litúrgicas, particularmente de estas últimas, depende, en consecuencia, de la intensidad de la fe, vivida a nivel personal, eclesial y comunitario.

Si bien es cierto que, las diversas manifestaciones de la religión atraen cada día más el interés o la curiosidad de las ciencias y del gran público, es igualmente necesario reconocer que, en no pocas ocasiones, el elemento primordial de las mismas ha sido paulatinamente relegado a un plano secundario. En efecto, el proceso de secularización social ha tenido como consecuencia la aceleración de la tendencia a transformar las manifestaciones de la fe, sobre todo las que dependen de la religiosidad popular, en realidades meramente culturales, históricas o sociológicas e incluso en realidades puramente o primariamente estéticas.

La Semana Santa en la mayoría de los países occidentales tradicionalmente ligados al catolicismo ha sido, sin duda, una de la más afectada por este grave “fenómeno reductivo”. Dos elementos me preocupan de modo especial porque se perciben ya en nuestro medio: se asiste con desconcierto a una excesiva “teatralización” de los ritos populares de la Semana Mayor (se da más importancia a la forma que a los contenidos) y a una creciente pérdida del debido protagonismo de sus celebraciones litúrgicas, particularmente de la Pascua que es, en realidad, el núcleo fundamental del mensaje cristiano: la Luz de la Vida que lucha contra las tinieblas del pecado y de la muerte, que vence al mal.

Las consecuencias de dicho fenómeno reductivo comportan no pocos riegos y desafíos particularmente de cara al futuro:
a) En primer lugar, impide la evolución, la necesaria y legitima adecuación de los ritos litúrgicos y populares a las necesidades actuales en pro de una evocación del pasado o de una comprensión errónea de lo que significa la tradición en la vida eclesial.

Deus caro factus est!!! La fe cristiana es una fe encarnada: nace, crece y se desarrolla en un contexto histórico permanentemente cambiante. Debe, por tanto, poder expresarse a través de una fenomenología cultural y litúrgica capaz de interpelar existencialmente al hombre y a la mujer de su tiempo. Como aseguraba hace pocos días el Arzobispo de Barranquilla, fidelidad a la tradición e innovación y progreso deben sabiamente coexistir. No es cuestión de cambiar por el placer de cambiar, sino de cambiar para perseguir un claro objetivo: permitir que las diversas manifestaciones de la religiosidad popular entren de lleno en el ámbito de la misión evangelizadora de la Iglesia, sanando eventuales equivocaciones y purificando sus posibles desviaciones. Ese es, por otra parte, el objetivo que el Concilio Vaticano II estableció al referirse a la religiosidad popular. Y debe ser, sin duda, una prioridad de fieles y pastores.

b) En segundo lugar, tal fenómeno reductivo impide a los fieles, e incluso a los curiosos, concentrados en la admiración de la belleza exclusivamente formal de los ritos litúrgicos o populares, de entrar en contacto con la Verdad que los inspira, con el Gran Misterio que éstos están llamados a celebrar y testimoniar. Se dificulta así el anuncio de la fe y el seguimiento existencial que dicho anuncio conlleva.

No trascender el nivel estético significa vaciar las manifestaciones de la Semana Mayor de su referencia trascendente, con el riesgo de transformarla en una realidad secularizada y casi folclórica. Nos encontramos frente al problema de la separación entre belleza y verdad que Maritain consideró uno de los grandes “errores” del pensamiento moderno occidental, un error que ha echado raíces en la cultura. El problema es que una belleza emancipada de la verdad que la funda no es más que una “apariencia” de belleza, interpela los sentidos pero no el corazón. Es en definitiva una belleza corruptible y vacía, incapaz de saciar el deseo más profundos del alma. La fe auténtica, por el contrario, se funda en la Verdad: una Verdad que, por su intrínseca belleza, está llamada a transformar la existencia de quien la contempla y la recibe como don.

En conclusión, es imposible prescindir de la dimensión religiosa de la Semana Mayor, centrarse en lo puramente estético, histórico o sociológico sin falsear y traicionar el verdadero “ethos cultural” que la origina. En ese sentido, no está de más recordar las palabras de la célebre Oriana Fallaci “una cultura sin raíces está avocada al suicidio y a la extinción”. La defensa del patrimonio cultural de la Semana Santa sabanalarguera, loable empresa a la que deberían consagrarse notables esfuerzos, es por ende defensa y promoción de su tesoro religioso y espiritual.

Cristo ha resucitado y en su sangre hemos sido salvados. ¡Feliz Pascua!

*Sacerdote de la Arquidiócesis de Barranquilla. Secretario de la Nunciatura Apostólica en Malta
No caigas en estas “Trampas mentales”

Por Julieth Domínguez Cueto*


“Me encantan las carabelas, son muy cool”; “amo la serie de Isa Tkm, ¡Quiero vestirme como ellos!”; éstas son algunas de las frases que suelen decir los jóvenes y adolescentes de hoy.


Muchos adolescentes y padres de familia desconocen el verdadero significado de sus series preferidas, las mismas que se han convertido en el patrón de la moda, en los personajes de sus cuadernos y útiles escolares, en afiches, en su música, en su vida. Y que al ser utilizadas rigen negativamente sobre su entorno, perjudicando y afectando poco a poco el estilo de vida y las relaciones interpersonales, ya que a través de estos objetos se les da tributo a dioses falsos. Tal y como lo manifiesta la Santa Biblia: “Yo voy a condenar a Judá por toda su maldad, por haberme abandonado para quemar incienso a otros dioses y postrarse ante la obra de sus manos” (Jr 1, 16).


El estímulo que traen los mensajes subliminales no es captado directamente por la percepción del ser humano, ya que si sucediera lo contrario dejaría de ser subliminal. El encargado de decodificar el contenido de éstos es el subconsciente, de ahí el éxito de publicidad que obtienen los denominados símbolos satánicos, al ser pasados como inadvertidos por los receptores.


Kairós se ha dado a la tarea de encontrar algunas definiciones de esta simbología, para que las identifiques y dejes de ser victima de estos mensajes ocultos. Estas son:

· Pentagrama Invertido: Representa “la estrella de la mañana”, nombre que Satanás ha tomado para sí mismo. Es usada en brujería y rituales ocultos para conjurar espíritus de maldad. Puede estar dentro de un círculo o no, de cualquier manera representa a Satanás.

· Hexagrama: Es uno de los símbolos más usados en los poderes de las tinieblas y en la magia. Suele ser confundida con la estrella de David, sin embargo, esta estrella está dentro de un círculo.

· Cuerno italiano: También conocido como Unicornio. Es asociado con la buena suerte y la buena fortuna. También es usado como el “ojo del mal”. Además significa que Satanás tomará control de tus finanzas.

· Cruz de Nerón: Se le conoce como el signo de “amor y paz”. Simboliza burla y rechazo a Jesús. Además significa: “Las ruinas del hombre muerto”.

· “S” Satánica: Representa un “lighting bolt” o rayo cayendo, que significa “Destructor”. En la mitología, era el arma de Zeus, que puesta en el cuerpo o en la ropa significa poder sobre los demás.

· La Lengua Extendida: Símbolo de muerte.

· La Calavera: Es el símbolo de la muerte y usado para maldecir. En ritos satánicos sirve como recipiente para colocar la sangre de los sacrificios. Es usado en varias ocasiones por jóvenes en collares, anillos y pendientes.

· Anarquía: Significa abolir todas las leyes. En otras palabras “haz lo que quieras”. Esta es la ley de los satanistas. Usada por los punks, los rockeros y los seguidores de heavy metal.

· Mano Cornuda: Es el signo de reconocimiento entre aquellos que están dentro de lo oculto. Nota el dedo pulgar sobre los dedos y es hecho con la mano izquierda.

· La Lengua Extendida: Es símbolo de muerte.

· 666 (Los Tres Seis): El nombre o marca de la bestia.


Según el Padre José Tobías de La Cruz, Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Barranquilla, los jóvenes que utilizan esos símbolos actúan en contra de su voluntad, y prevalecen en su comportamiento anti-valores, que los conllevan a cometer actos maléficos; a diferencia de los jóvenes que tienen a Dios en su corazón, quienes afrontan su vida con madurez y su fe se fortalece cada día, pues su existencia está llena de bendiciones.


Recuerda: Lo satánico es una llave que abre puertas a lo oculto; ya que conoces algunos símbolos de esta dimensión, te invitamos a que no te dejes tentar por la moda, por tus amigos, por lo que ofrece la sociedad. Dios no pasará de moda, Él es el ayer, el hoy y el mañana.


* Estudiante en Práctica Delegación de Comunicaciones y Relaciones Públicas