NUESTRA PORTADA
viernes, febrero 20, 2009
Vivamos, como hermanos, nuestras fiestas de CarnavalDesde la Arquidiócesis de Barranquilla invitamos a nuestros hermanos, durante este mes de febrero, a vivir el lema “¡Comparte tu Cultura!” donde, por medio de nuestro buen comportamiento y, desde el rescate de nuestras tradiciones, evidenciemos nuestro interés de seguir avanzando con fe por el camino hacia la Comunión.
Durante el Carnaval de Barranquilla todos debemos recordar la importancia de mantener, como miembros de la gran Familia de Dios, un ambiente de fraternidad, autocontrol y respeto por los demás.
Además del ambiente de alegría y orgullo que en época de Carnaval se respira en nuestro pueblo, también es necesario contemplar la necesidad de implementar medidas de seguridad que permitan el sano y seguro deleite de las festividades.
Varias son las instituciones de nuestra ciudad y de nuestro departamento que, desde su interés por construir una mejor sociedad, han emprendido acciones para fortalecer los espacios de convivencia que se viven en el Carnaval de Barranquilla y trabajarán en actividades para reforzar el comportamiento ciudadano de todos los barranquilleros y atlanticenses.
Un ejemplo de campaña que propende por el buen comportamiento durante la época de Carnaval, busca bajo el lema YO VIVO EL CARNAVAL COMO ES, acudir a la lúdica y a la pedagogía como las mejores herramientas para socializar las recomendaciones que garanticen la movilidad y seguridad durante las fiestas, sensibilizando de esa manera a los barranquilleros y a nuestros visitantes durante los días de Carnaval.
La invitación de estas campañas busca que los que habitamos esta porción del pueblo de Dios, asumamos el compromiso de cumplir las normas de tránsito, evitar disputas y peleas, mantener nuestra ciudad limpia, evitar el porte de armas y respetar a los hacedores del carnaval.
Este esfuerzo, unido a las intensiones de todos, busca promover cultura ciudadana, sentido de pertenencia y amor por la ciudad en una época en la que nuestro pueblo se convierte en el centro de atención del país y el mundo, lo que significa que vivamos un carnaval en paz, reconociendo que a través de las diversas festividades carnestolendicas exhibimos al mundo nuestras tradiciones y la identidad atlanticense, por lo tanto no sólo compartamos nuestra alegría y entusiasmo que nos caracteriza como costeños, sino que vivamos el carnaval desde nuestros valores y principios católicos, demostrando que con Dios en nuestro corazón podemos vivir el Carnaval sanamente, evitando excesos y compartiendo con nuestros hermanos.
Durante el Carnaval de Barranquilla todos debemos recordar la importancia de mantener, como miembros de la gran Familia de Dios, un ambiente de fraternidad, autocontrol y respeto por los demás.
Además del ambiente de alegría y orgullo que en época de Carnaval se respira en nuestro pueblo, también es necesario contemplar la necesidad de implementar medidas de seguridad que permitan el sano y seguro deleite de las festividades.
Varias son las instituciones de nuestra ciudad y de nuestro departamento que, desde su interés por construir una mejor sociedad, han emprendido acciones para fortalecer los espacios de convivencia que se viven en el Carnaval de Barranquilla y trabajarán en actividades para reforzar el comportamiento ciudadano de todos los barranquilleros y atlanticenses.
Un ejemplo de campaña que propende por el buen comportamiento durante la época de Carnaval, busca bajo el lema YO VIVO EL CARNAVAL COMO ES, acudir a la lúdica y a la pedagogía como las mejores herramientas para socializar las recomendaciones que garanticen la movilidad y seguridad durante las fiestas, sensibilizando de esa manera a los barranquilleros y a nuestros visitantes durante los días de Carnaval.
La invitación de estas campañas busca que los que habitamos esta porción del pueblo de Dios, asumamos el compromiso de cumplir las normas de tránsito, evitar disputas y peleas, mantener nuestra ciudad limpia, evitar el porte de armas y respetar a los hacedores del carnaval.
Este esfuerzo, unido a las intensiones de todos, busca promover cultura ciudadana, sentido de pertenencia y amor por la ciudad en una época en la que nuestro pueblo se convierte en el centro de atención del país y el mundo, lo que significa que vivamos un carnaval en paz, reconociendo que a través de las diversas festividades carnestolendicas exhibimos al mundo nuestras tradiciones y la identidad atlanticense, por lo tanto no sólo compartamos nuestra alegría y entusiasmo que nos caracteriza como costeños, sino que vivamos el carnaval desde nuestros valores y principios católicos, demostrando que con Dios en nuestro corazón podemos vivir el Carnaval sanamente, evitando excesos y compartiendo con nuestros hermanos.
Encuentros con el Arzobispo
MATRIMONIO, DIVORCIO, DECLARACIÓN DE NULIDAD
Por Julio Giraldo* 
En algunas situaciones particulares, los matrimonios celebrados como sacramento eucarístico por la Iglesia, se ven en la necesidad de buscar respuestas ante interrogantes como los siguientes: ¿Se puede anular el matrimonio católico?, ¿Cuándo la Iglesia declara nulo un matrimonio?, ¿A quién se debe acudir y qué proceso realizar? En esta ocasión, nuestro Arzobispo Rubén Salazar aclaró las dudas al respecto.
Julio Giraldo: La Iglesia Católica no permite ni concede nunca el divorcio, pero sí en determinadas circunstancias anula matrimonios; ¿Qué diferencia existe entre divorcio y anulación?
Arzobispo: La Iglesia católica nunca anula un matrimonio. Esto debe quedar muy claro. Si el matrimonio ha sido válido, el matrimonio seguirá siempre siendo válido, ya que así lo afirma el Señor en el Evangelio: “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.” ¿Qué es lo que hace la Iglesia? Declara nulo –es decir, no existente, inválido,- un matrimonio después de una investigación exhaustiva que permite al tribunal eclesiástico llegar a la conclusión de que en ese caso concreto el matrimonio contraído no fue válido por causa de impedimentos que hicieron imposible la realización plena de la esencia misma del matrimonio y por eso es declarado nulo.
Esto significa que las causales de nulidad que se pueden utilizar para llevar a un tribunal el cuestionamiento de la validez de un matrimonio deben referirse a una realidad anterior relacionada a la celebración del matrimonio. Lo que pueda suceder después –a no ser que sea la manifestación de una realidad existente anteriormente- no puede afectar la validez del matrimonio.
J. G.: Y, ¿cuáles son esas causales con las cuales puede uno llegar al tribunal eclesiástico y pedir que se declare nulo el matrimonio?
Arzobispo: La principal causal es la falta de libertad para contraer el matrimonio. El matrimonio –como alianza visible que expresa la realidad íntima de una entrega de amor mutuo- tiene que ser un acto totalmente libre del que lo contrae. Toda coacción, presión, o disminución de la capacidad de opción hacen que la persona no sea ya libre y, por lo tanto, capaz de contraer el matrimonio.
A esto se añade la falta de conciencia clara de lo que implica el compromiso matrimonial. Si alguien no conoce los fines del matrimonio (entrega de amor total e indisoluble a una sola persona, para bien de los dos; entrega de amor abierta a la vida para la generación de los hijos) o los rechaza, se hace incapaz de contraer la alianza matrimonial. La naturaleza del matrimonio no depende de la voluntad de los contrayentes sino que se desprende de la naturaleza misma del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, es decir, creado para amar y ser amado. Los fines del matrimonio están por lo tanto inscritos en su realidad misma del ser humano y deben ser aceptados en su totalidad y asumidos con plena responsabilidad. Todo lo que aminore esa conciencia impide que el vínculo matrimonial se contraiga válidamente.
Junto a esto, está la inmadurez o la incapacidad bien sea física o síquica para asumir esos compromisos matrimoniales. Este es un campo bien delicado en el que se hacen necesarios los conceptos de expertos en la salud tanto física como psíquica. Hoy en día se maneja con mucha frecuencia la causal de la inmadurez, ya que es un hecho que el ser humano –a causa de la sociedad materialista y hedonista en que vivimos- se hace cada vez menos capaz de comprender y asumir la plenitud del matrimonio.
Se pueden presentar también causales de nulidad por el hecho de que el matrimonio, precisamente por sus dimensiones sociales profundas, debe ser contraído públicamente y exige un testigo cualificado, en este caso un párroco representante legítimo de la comunidad eclesial. Si el sacerdote que ha presenciado el matrimonio no tenía facultades para hacerlo, el matrimonio carece de ese testimonio público necesario y es inválido. En términos generales, ésas son las principales causales. De ahí se desprende que antes de contraer matrimonio hay que tener una certeza clara de que no existen estos impedimentos.
J. G: Sólo el tribunal eclesiástico, entonces, puede declarar nulo un matrimonio; pero ¿Cómo funciona? ¿Cómo se deben iniciar los trámites?
Arzobispo: En cada una de las diócesis debe haber un Tribunal Eclesiástico, conformado por las personas que designe el Obispo. Lo más práctico es que la persona que tenga dudas acerca de la validez de su matrimonio se acerque a su párroco para que éste lo oriente de forma práctica. En los últimos años, se ha logrado que los procesos sean menos complicados, más rápidos y que todas las personas –independientemente de sus recursos económicos- puedan tener la posibilidad de acceder a este derecho. El tribunal es un servicio pastoral que la Iglesia ofrece para solucionar los problemas derivantes de un matrimonio contraído inválidamente.
Toda la problemática expuesta nos lleva a tomar conciencia de la necesidad de que los novios reciban una buena preparación para que lleguen libres, conscientes, con plena responsabilidad a contraer este sacramento que es la base de la vida de la Iglesia y de la sociedad.
J. G: Puede quedar una duda entre los lectores, ¿Qué significa el divorcio civil para un matrimonio contraído como sacramento en la Iglesia?
Arzobispo: Por su naturaleza como fundamento de la vida de la sociedad, el matrimonio tiene unos efectos civiles que son regulados por la ley de cada país. El divorcio civil suspende esos efectos pero no puede destruir el vínculo de un matrimonio contraído válidamente como sacramento. Por esto, un católico que ha contraído un matrimonio válido, aunque se haya divorciado civilmente, no puede contraer de nuevo un matrimonio por la Iglesia válido. El matrimonio es una realidad tan sagrada, tan decisivamente importante para la Iglesia y para la sociedad, que exige de los contrayentes la máxima responsabilidad. La pérdida de esos valores –manifestada en la proliferación de las separaciones, de los divorcios, de los adulterios, de las uniones libres y transitorias, del desenfreno sexual- es la causa principal de la crisis que estamos viviendo. Ojalá todos uniéramos nuestras fuerzas para recuperar el verdadero sentido del matrimonio y pudiéramos así construir unas bases sólidas para una sociedad en paz.
* Periodista – Historiador. Julioetica@otmail.com

En algunas situaciones particulares, los matrimonios celebrados como sacramento eucarístico por la Iglesia, se ven en la necesidad de buscar respuestas ante interrogantes como los siguientes: ¿Se puede anular el matrimonio católico?, ¿Cuándo la Iglesia declara nulo un matrimonio?, ¿A quién se debe acudir y qué proceso realizar? En esta ocasión, nuestro Arzobispo Rubén Salazar aclaró las dudas al respecto.
Julio Giraldo: La Iglesia Católica no permite ni concede nunca el divorcio, pero sí en determinadas circunstancias anula matrimonios; ¿Qué diferencia existe entre divorcio y anulación?
Arzobispo: La Iglesia católica nunca anula un matrimonio. Esto debe quedar muy claro. Si el matrimonio ha sido válido, el matrimonio seguirá siempre siendo válido, ya que así lo afirma el Señor en el Evangelio: “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.” ¿Qué es lo que hace la Iglesia? Declara nulo –es decir, no existente, inválido,- un matrimonio después de una investigación exhaustiva que permite al tribunal eclesiástico llegar a la conclusión de que en ese caso concreto el matrimonio contraído no fue válido por causa de impedimentos que hicieron imposible la realización plena de la esencia misma del matrimonio y por eso es declarado nulo.
Esto significa que las causales de nulidad que se pueden utilizar para llevar a un tribunal el cuestionamiento de la validez de un matrimonio deben referirse a una realidad anterior relacionada a la celebración del matrimonio. Lo que pueda suceder después –a no ser que sea la manifestación de una realidad existente anteriormente- no puede afectar la validez del matrimonio.
J. G.: Y, ¿cuáles son esas causales con las cuales puede uno llegar al tribunal eclesiástico y pedir que se declare nulo el matrimonio?
Arzobispo: La principal causal es la falta de libertad para contraer el matrimonio. El matrimonio –como alianza visible que expresa la realidad íntima de una entrega de amor mutuo- tiene que ser un acto totalmente libre del que lo contrae. Toda coacción, presión, o disminución de la capacidad de opción hacen que la persona no sea ya libre y, por lo tanto, capaz de contraer el matrimonio.
A esto se añade la falta de conciencia clara de lo que implica el compromiso matrimonial. Si alguien no conoce los fines del matrimonio (entrega de amor total e indisoluble a una sola persona, para bien de los dos; entrega de amor abierta a la vida para la generación de los hijos) o los rechaza, se hace incapaz de contraer la alianza matrimonial. La naturaleza del matrimonio no depende de la voluntad de los contrayentes sino que se desprende de la naturaleza misma del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, es decir, creado para amar y ser amado. Los fines del matrimonio están por lo tanto inscritos en su realidad misma del ser humano y deben ser aceptados en su totalidad y asumidos con plena responsabilidad. Todo lo que aminore esa conciencia impide que el vínculo matrimonial se contraiga válidamente.
Junto a esto, está la inmadurez o la incapacidad bien sea física o síquica para asumir esos compromisos matrimoniales. Este es un campo bien delicado en el que se hacen necesarios los conceptos de expertos en la salud tanto física como psíquica. Hoy en día se maneja con mucha frecuencia la causal de la inmadurez, ya que es un hecho que el ser humano –a causa de la sociedad materialista y hedonista en que vivimos- se hace cada vez menos capaz de comprender y asumir la plenitud del matrimonio.
Se pueden presentar también causales de nulidad por el hecho de que el matrimonio, precisamente por sus dimensiones sociales profundas, debe ser contraído públicamente y exige un testigo cualificado, en este caso un párroco representante legítimo de la comunidad eclesial. Si el sacerdote que ha presenciado el matrimonio no tenía facultades para hacerlo, el matrimonio carece de ese testimonio público necesario y es inválido. En términos generales, ésas son las principales causales. De ahí se desprende que antes de contraer matrimonio hay que tener una certeza clara de que no existen estos impedimentos.
J. G: Sólo el tribunal eclesiástico, entonces, puede declarar nulo un matrimonio; pero ¿Cómo funciona? ¿Cómo se deben iniciar los trámites?
Arzobispo: En cada una de las diócesis debe haber un Tribunal Eclesiástico, conformado por las personas que designe el Obispo. Lo más práctico es que la persona que tenga dudas acerca de la validez de su matrimonio se acerque a su párroco para que éste lo oriente de forma práctica. En los últimos años, se ha logrado que los procesos sean menos complicados, más rápidos y que todas las personas –independientemente de sus recursos económicos- puedan tener la posibilidad de acceder a este derecho. El tribunal es un servicio pastoral que la Iglesia ofrece para solucionar los problemas derivantes de un matrimonio contraído inválidamente.
Toda la problemática expuesta nos lleva a tomar conciencia de la necesidad de que los novios reciban una buena preparación para que lleguen libres, conscientes, con plena responsabilidad a contraer este sacramento que es la base de la vida de la Iglesia y de la sociedad.
J. G: Puede quedar una duda entre los lectores, ¿Qué significa el divorcio civil para un matrimonio contraído como sacramento en la Iglesia?
Arzobispo: Por su naturaleza como fundamento de la vida de la sociedad, el matrimonio tiene unos efectos civiles que son regulados por la ley de cada país. El divorcio civil suspende esos efectos pero no puede destruir el vínculo de un matrimonio contraído válidamente como sacramento. Por esto, un católico que ha contraído un matrimonio válido, aunque se haya divorciado civilmente, no puede contraer de nuevo un matrimonio por la Iglesia válido. El matrimonio es una realidad tan sagrada, tan decisivamente importante para la Iglesia y para la sociedad, que exige de los contrayentes la máxima responsabilidad. La pérdida de esos valores –manifestada en la proliferación de las separaciones, de los divorcios, de los adulterios, de las uniones libres y transitorias, del desenfreno sexual- es la causa principal de la crisis que estamos viviendo. Ojalá todos uniéramos nuestras fuerzas para recuperar el verdadero sentido del matrimonio y pudiéramos así construir unas bases sólidas para una sociedad en paz.
* Periodista – Historiador. Julioetica@otmail.com
Ayunar para nutrir el alma.
Mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la Cuaresma 2009.
Mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la Cuaresma 2009.

A vivir el ayuno, es la invitación que nos hace el Santo Padre Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma 2009. Un experimentar voluntario y de compromiso, que debe estar encaminado a la preparación la escucha de Dios. “Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar”.
Para el Papa, el ayuno debe ser visto como un medio para recuperar la amistad con Dios, es un paso hacia la reconciliación y el perdón que necesitamos de nuestro Señor, este acto debe ser visto como un permitir de nosotros como cristianos de que Dios haga su voluntad confiando en su bondad y misericordia.
Un mensaje de invitarnos a un momento de sacrificio, de verdadero significado y reflexión, pues con esta práctica enriquecemos nuestra persona, cuerpo y alma, para así evitar el pecado. “En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios”.
De igual manera, nuestro Santo Padre considera que este acto nos sirve para darnos cuenta de lo que otros con menos privilegios experimentan, demostrando así la solidaridad y el amor a nuestros hermanos. “Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. Enc. Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna”.
Por último, reconoce la importancia de ayunar como un beneficio a nosotros mismos, pues limpiamos nuestro espíritu, pero al mismo tiempo enriquecemos la vida de las personas que nos rodean. “Que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica”.
Miércoles de Ceniza...Inicio de la Cuaresma
Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.
Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: "metanoeiete", es decir "Conviértanse". Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras "Conviértete y cree en el Evangelio" que con la expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", (Gén. 3,19), invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.
La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.
Sinónimo de "conversión" es así mismo la palabra "penitencia"... Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.
Tradición
En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.
Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran rociados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse alejados hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fue simbolizada colocando ceniza en las cabezas de los participantes en la asamblea litúrgica.
Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.
Significado simbólico de la Ceniza
La ceniza, del latín "cinis", es producto de la quema de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se relaciona con el "polvo" de la tierra: "en verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente. Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.
Novedad de la Dei Verbum y el hecho histórico de la Revelación Por Johan Llanos Berdugo*.
El hecho histórico de la revelación fue destacado por el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Dei Verbum (DV). Junto a otras muchas, la novedad más importante de DV es la constitución misma; DV supone, antes que nada, un cambio de paradigma en la concepción de la Escritura.
DV habla de la Sagrada Escritura en el marco general de la Revelación y ésta no se entiende como un conjunto de “decretos” dados por Dios a los hombres, sino como un desplegarse del amor de Dios a los hombres que se manifiesta en acciones y palabras y que tienen su sentido y su unidad en Jesucristo. (Por eso se ha dicho que uno de los mayores meritos de DV es haber conducido todo a la unidad: unidad del Revelador y del Revelado, unidad de los dos Testamentos, unidad de la Escritura y la Tradición). Por ello, la Sagrada Escritura no aparece sino en el capitulo II, cuando se aborda la transmisión de la Revelación divina y, desde esa aparición, pasa a ser el tema del resto de la constitución. Situados en el marco general de la Revelación, recibe su luz la explicación de las nociones relativas a la Sagrada Escritura (inspiración, interpretación, relación entre los dos testamentos, etc). Este hecho de situar la Escritura en el marco más dinámico de la Revelación y de su transmisión ofrecía una salida donde las encíclicas bíblicas anteriores habían embarrancado en la noción de inspiración, entendida en un margen excesivamente estrecho, reducido a la acción de Dios sobre los hagiógrafos.
La revelación no es, ni un mito extraño a la historia ni una especulación abstracta; se realiza en la historia, y ésta culmina en Jesucristo (cf. DV, 2; 4; 7; 13). La intensificación y condensación cristológica todavía hace más clara otra dimensión profunda. A través de palabras y obras Dios no revela una cosa: se revela a sí mismo. El Concilio habla de un “revelarse a sí mismo y comunicar el secreto de su voluntad”. De este modo, da un paso decisivo hacia adelante, pasa de una comprensión teórica-instructiva, a una comprensión teórica-comunicativa. Esto significa que la Palabra de Dios no quiere instruir sobre realidades sobrenaturales; se trata más bien de una comunicación de “Persona a persona”.
El evento de la revelación es en el fondo un evento dialógico de comunicación. Esta se realiza y se convierte en participación. La DV nos ha entregado un nuevo concepto de revelación, ya no comprendida como información doctrinal, como “instrucción” de Dios al hombre y eso ha significado una comprensión más significativa para la mentalidad actual, como “comunicación personal y amistosa”. No creo que sea una exageración afirmar que el número 2 de la DV es el texto más importante del magisterio contemporáneo.
La economía de la Revelación se realiza, precisa DV 2, “con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre si”. La Revelación se encuentra, por tanto, no sólo en las acciones salvíficas de Dios en la historia de la salvación, ni solamente en las palabras encargadas de dilucidar el sentido de las acciones divinas en la historia, se encuentra en la unión orgánica de los sucesos narrados y de las palabras que los acompañan.
La Iglesia, según afirma la DV, sabe que la Palabra eterna de Dios no se identifica con la letra de la Escritura ni de los textos dogmáticos formulados por la tradición. Ambos textos son codificaciones parciales de la plenitud del Evangelio. Desde esa perspectiva, la revelación es la acción de Dios en la historia acogida e interpretada por la fe de la asamblea de los fieles. Sabemos que la fe, en su dimensión cognitiva, es un saber interpretativo que no puede desprenderse de las condiciones históricas en que ocurre. “Ningún lenguaje consigue agotar la totalidad de la verdad, porque lo relativo del lenguaje no se puede identificar con lo absoluto de la palabra de Dios”.
La Tradición, tal y como la entiende el Vaticano II, es la misma vida de la Iglesia que reinterpreta las Escrituras en el horizonte de la novedad de la historia generando una mayor autocomprensión de sí misma y de su misión.
Desde esa perspectiva, no nos toca repetir las palabras de la Escritura o los dogmas de la Iglesia como loros o robots preconfigurados; tenemos que crecer en la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas, contemplándolas, estudiándolas y repasándolas por el corazón. Obviamente, no tenemos otra forma de realizar esas tareas sino desde nuestros condicionamientos y entornos culturales; desde nuestra humanidad siempre atravesada por la contingencia y la precariedad.
Nuestro camino hacia la verdad discurre por la contemplación, el análisis y el repaso cordial de la palabra de Dios en el seno de una tradición que dialoga con los nuevos horizontes hermenéuticos que fluyen del mismo devenir histórico.
La reflexión teológica sobre la Revelación en su constituirse y en su trasmitirse a todos los hombres arranca de una primera constatación de suma importancia: el cristianismo es fundamentalmente una relación interpersonal del hombre con Dios, basada en la autocomunicación divina realizada en la historia. La Revelación está intrínsecamente vinculada a la salvación del hombre. La historia de la Revelación es, pues, historia de la salvación.
* Ing. en Telecomunicaciones. Universidad Autónoma del Caribe.
Lic. Ciencias Religiosas. Facultad de Teología Pontificia U. Javeriana.
Diplomado en Teología Bíblica. Universidad del Norte.
jojellabe11@hotmail.com
El hecho histórico de la revelación fue destacado por el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Dei Verbum (DV). Junto a otras muchas, la novedad más importante de DV es la constitución misma; DV supone, antes que nada, un cambio de paradigma en la concepción de la Escritura.
DV habla de la Sagrada Escritura en el marco general de la Revelación y ésta no se entiende como un conjunto de “decretos” dados por Dios a los hombres, sino como un desplegarse del amor de Dios a los hombres que se manifiesta en acciones y palabras y que tienen su sentido y su unidad en Jesucristo. (Por eso se ha dicho que uno de los mayores meritos de DV es haber conducido todo a la unidad: unidad del Revelador y del Revelado, unidad de los dos Testamentos, unidad de la Escritura y la Tradición). Por ello, la Sagrada Escritura no aparece sino en el capitulo II, cuando se aborda la transmisión de la Revelación divina y, desde esa aparición, pasa a ser el tema del resto de la constitución. Situados en el marco general de la Revelación, recibe su luz la explicación de las nociones relativas a la Sagrada Escritura (inspiración, interpretación, relación entre los dos testamentos, etc). Este hecho de situar la Escritura en el marco más dinámico de la Revelación y de su transmisión ofrecía una salida donde las encíclicas bíblicas anteriores habían embarrancado en la noción de inspiración, entendida en un margen excesivamente estrecho, reducido a la acción de Dios sobre los hagiógrafos.
La revelación no es, ni un mito extraño a la historia ni una especulación abstracta; se realiza en la historia, y ésta culmina en Jesucristo (cf. DV, 2; 4; 7; 13). La intensificación y condensación cristológica todavía hace más clara otra dimensión profunda. A través de palabras y obras Dios no revela una cosa: se revela a sí mismo. El Concilio habla de un “revelarse a sí mismo y comunicar el secreto de su voluntad”. De este modo, da un paso decisivo hacia adelante, pasa de una comprensión teórica-instructiva, a una comprensión teórica-comunicativa. Esto significa que la Palabra de Dios no quiere instruir sobre realidades sobrenaturales; se trata más bien de una comunicación de “Persona a persona”.
El evento de la revelación es en el fondo un evento dialógico de comunicación. Esta se realiza y se convierte en participación. La DV nos ha entregado un nuevo concepto de revelación, ya no comprendida como información doctrinal, como “instrucción” de Dios al hombre y eso ha significado una comprensión más significativa para la mentalidad actual, como “comunicación personal y amistosa”. No creo que sea una exageración afirmar que el número 2 de la DV es el texto más importante del magisterio contemporáneo.
La economía de la Revelación se realiza, precisa DV 2, “con hechos y palabras intrínsecamente conexos entre si”. La Revelación se encuentra, por tanto, no sólo en las acciones salvíficas de Dios en la historia de la salvación, ni solamente en las palabras encargadas de dilucidar el sentido de las acciones divinas en la historia, se encuentra en la unión orgánica de los sucesos narrados y de las palabras que los acompañan.
La Iglesia, según afirma la DV, sabe que la Palabra eterna de Dios no se identifica con la letra de la Escritura ni de los textos dogmáticos formulados por la tradición. Ambos textos son codificaciones parciales de la plenitud del Evangelio. Desde esa perspectiva, la revelación es la acción de Dios en la historia acogida e interpretada por la fe de la asamblea de los fieles. Sabemos que la fe, en su dimensión cognitiva, es un saber interpretativo que no puede desprenderse de las condiciones históricas en que ocurre. “Ningún lenguaje consigue agotar la totalidad de la verdad, porque lo relativo del lenguaje no se puede identificar con lo absoluto de la palabra de Dios”.
La Tradición, tal y como la entiende el Vaticano II, es la misma vida de la Iglesia que reinterpreta las Escrituras en el horizonte de la novedad de la historia generando una mayor autocomprensión de sí misma y de su misión.
Desde esa perspectiva, no nos toca repetir las palabras de la Escritura o los dogmas de la Iglesia como loros o robots preconfigurados; tenemos que crecer en la comprensión de las palabras e instituciones transmitidas, contemplándolas, estudiándolas y repasándolas por el corazón. Obviamente, no tenemos otra forma de realizar esas tareas sino desde nuestros condicionamientos y entornos culturales; desde nuestra humanidad siempre atravesada por la contingencia y la precariedad.
Nuestro camino hacia la verdad discurre por la contemplación, el análisis y el repaso cordial de la palabra de Dios en el seno de una tradición que dialoga con los nuevos horizontes hermenéuticos que fluyen del mismo devenir histórico.
La reflexión teológica sobre la Revelación en su constituirse y en su trasmitirse a todos los hombres arranca de una primera constatación de suma importancia: el cristianismo es fundamentalmente una relación interpersonal del hombre con Dios, basada en la autocomunicación divina realizada en la historia. La Revelación está intrínsecamente vinculada a la salvación del hombre. La historia de la Revelación es, pues, historia de la salvación.
* Ing. en Telecomunicaciones. Universidad Autónoma del Caribe.
Lic. Ciencias Religiosas. Facultad de Teología Pontificia U. Javeriana.
Diplomado en Teología Bíblica. Universidad del Norte.
jojellabe11@hotmail.com
Pastoral de los Docentes: Evangelizar en las aulasLa Nueva Evangelización tiene la tarea de suscitar la adhesión personal a Jesucristo y a la Iglesia de tantos hombres y mujeres bautizados que viven sin energía el cristianismo, "han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio" (RMi 33).
Por Jairo Enrique Quejada Maturana*
Para hablar sobre la Pastoral de Docentes y la manera como los educadores pueden participar en la misión arquidiocesana, de manera consciente y comprometida, es importante tener presente, las siguientes consideraciones:
En primer lugar, los docentes son parte integrante de la Pastoral Orgánica de la Iglesia y de la Pastoral Educativa en cualquiera de los niveles de la educación en que se encuentren, así mismo, como parte integral de la comunidad eclesial, deben revelarse por el bautismo cada vez más como instrumentos para conducir al encuentro con Jesucristo vivo.
En segundo lugar, a la luz de Aparecida, el seguimiento de Jesucristo para todo educador, implica aprender y practicar las Bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: Su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de la vida. (Aparecida Nº 138). En ese contexto, es necesario que los docentes católicos se renueven y asuman la nueva forma de ser docentes misioneros mediante su vinculación y participación activa en la Pastoral de los Docentes. Así mismo, pueden contribuir al rescate de la identidad católica en los centros educativos. Para esto, deben tener en cuenta, los siguientes aspectos:
· La pastoral educativa debe ser participativa, dinámica y centrada en un proyecto de ser humano en el que Jesucristo es capaz de vivir en comunidad.
· La formación integral fascine por la Persona de Jesús.
· La excelencia académica, esté enfocada en el proyecto de Dios sobre la ciencia, superando la tentación de un saber incapaz de dar sentido a la vida.
· Impulse a la formación de discípulos y misioneros de Jesucristo, frente al derecho que les corresponde de una educación de calidad.
· Un servicio pastoral comprometido especialmente con los jóvenes, la familia, la catequesis y promoción humana de los más pobres.
· Un abandonar de las estructuras que no favorezcan la transmisión de la fe, esto se logra a través de una actitud de permanente conversión pastoral que despierte la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del reino de la vida plena y abundante. (Aparecida No. 331-338 No. 365-366).
· La realización de la Pastoral Sacramental y la asignatura de educación religiosa sea de profundidad. Los centros y establecimientos de educación católica tienen su indelegable misión evangelizadora y formadora desde el corazón de la ciencia y el conocimiento. Por su parte, la misión primaria de la Iglesia es anunciar el evangelio de manera que se garantice la relación entre fe y vida para transformar:
Los criterios del juicio.
Los valores determinantes.
Los puntos de interés.
Las líneas del pensamiento.
Las fuentes inspiradoras.
Los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la palabra de Dios y con su designio de salvación.
El proceso educativo verdadero esté destinado, no a que los jóvenes sepan infinidades de datos, sino a que sean personas integras y actúen en bien de todos. En suma, es un crecimiento en humanidad que pasa por un aprender a aprender y a desaprender.
Por alta que sea la preparación científica y pedagógica de los educadores, es mucho lo que se debe crecer y aprender para una Pastoral de los Docentes en todos los establecimientos de educación católica, especialmente, cuando los cristianos consecuentes con la fe que profesan, toman conciencia de la importancia que tiene el testimonio de las comunidades de fe y de la calidad de la acción como muestra de la identidad cristiana frente al pluralismo religioso hacia el que parece conducirnos la nueva sociedad; cuando esto no se da personal y comunitariamente, aparece el sincretismo religioso y el aumento de las sectas. Finalmente, la falta de formación básica de algunos católicos y el desinterés por la educación religiosa de las generaciones más jóvenes, está fomentando la ignorancia, la indiferencia y la falta de coherencia en la vida cristiana. Ello ha puesto en evidencia, la existencia de serios problemas en la transmisión de la fe a los jóvenes, incluso, en los ambientes más cristianos y en las familias católicas.
Se trata por lo tanto de convertir la ciencia que se entrega en los centros educativos, en sabiduría para enfrentar y aliviar el sufrimiento humano. Por lo tanto, es importante que los educadores evalúen y aprendan la gran pedagogía de Jesús de Nazareth, conozcan los horizontes de la Pastoral de los Docentes propuesta por la Arquidiócesis de Barranquilla y tomen contacto con su delegación.
Los educadores de la Arquidiócesis de Barranquilla, tienen a su disposición varios espacios de participación en la Pastoral de los Docentes, como los comités parroquiales en las unidades pastorales. los comités en los establecimientos de educación públicos o privados católicos y en los comités de docentes por Decanatos y Vicarías.
En primer lugar, los docentes son parte integrante de la Pastoral Orgánica de la Iglesia y de la Pastoral Educativa en cualquiera de los niveles de la educación en que se encuentren, así mismo, como parte integral de la comunidad eclesial, deben revelarse por el bautismo cada vez más como instrumentos para conducir al encuentro con Jesucristo vivo.
En segundo lugar, a la luz de Aparecida, el seguimiento de Jesucristo para todo educador, implica aprender y practicar las Bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: Su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de la vida. (Aparecida Nº 138). En ese contexto, es necesario que los docentes católicos se renueven y asuman la nueva forma de ser docentes misioneros mediante su vinculación y participación activa en la Pastoral de los Docentes. Así mismo, pueden contribuir al rescate de la identidad católica en los centros educativos. Para esto, deben tener en cuenta, los siguientes aspectos:
· La pastoral educativa debe ser participativa, dinámica y centrada en un proyecto de ser humano en el que Jesucristo es capaz de vivir en comunidad.
· La formación integral fascine por la Persona de Jesús.
· La excelencia académica, esté enfocada en el proyecto de Dios sobre la ciencia, superando la tentación de un saber incapaz de dar sentido a la vida.
· Impulse a la formación de discípulos y misioneros de Jesucristo, frente al derecho que les corresponde de una educación de calidad.
· Un servicio pastoral comprometido especialmente con los jóvenes, la familia, la catequesis y promoción humana de los más pobres.
· Un abandonar de las estructuras que no favorezcan la transmisión de la fe, esto se logra a través de una actitud de permanente conversión pastoral que despierte la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del reino de la vida plena y abundante. (Aparecida No. 331-338 No. 365-366).
· La realización de la Pastoral Sacramental y la asignatura de educación religiosa sea de profundidad. Los centros y establecimientos de educación católica tienen su indelegable misión evangelizadora y formadora desde el corazón de la ciencia y el conocimiento. Por su parte, la misión primaria de la Iglesia es anunciar el evangelio de manera que se garantice la relación entre fe y vida para transformar:
Los criterios del juicio.
Los valores determinantes.
Los puntos de interés.
Las líneas del pensamiento.
Las fuentes inspiradoras.
Los modelos de vida de la humanidad que están en contraste con la palabra de Dios y con su designio de salvación.
El proceso educativo verdadero esté destinado, no a que los jóvenes sepan infinidades de datos, sino a que sean personas integras y actúen en bien de todos. En suma, es un crecimiento en humanidad que pasa por un aprender a aprender y a desaprender.
Por alta que sea la preparación científica y pedagógica de los educadores, es mucho lo que se debe crecer y aprender para una Pastoral de los Docentes en todos los establecimientos de educación católica, especialmente, cuando los cristianos consecuentes con la fe que profesan, toman conciencia de la importancia que tiene el testimonio de las comunidades de fe y de la calidad de la acción como muestra de la identidad cristiana frente al pluralismo religioso hacia el que parece conducirnos la nueva sociedad; cuando esto no se da personal y comunitariamente, aparece el sincretismo religioso y el aumento de las sectas. Finalmente, la falta de formación básica de algunos católicos y el desinterés por la educación religiosa de las generaciones más jóvenes, está fomentando la ignorancia, la indiferencia y la falta de coherencia en la vida cristiana. Ello ha puesto en evidencia, la existencia de serios problemas en la transmisión de la fe a los jóvenes, incluso, en los ambientes más cristianos y en las familias católicas.
Se trata por lo tanto de convertir la ciencia que se entrega en los centros educativos, en sabiduría para enfrentar y aliviar el sufrimiento humano. Por lo tanto, es importante que los educadores evalúen y aprendan la gran pedagogía de Jesús de Nazareth, conozcan los horizontes de la Pastoral de los Docentes propuesta por la Arquidiócesis de Barranquilla y tomen contacto con su delegación.
Los educadores de la Arquidiócesis de Barranquilla, tienen a su disposición varios espacios de participación en la Pastoral de los Docentes, como los comités parroquiales en las unidades pastorales. los comités en los establecimientos de educación públicos o privados católicos y en los comités de docentes por Decanatos y Vicarías.
* Delegado Arquidiocesano de la Pastoral de los Docentes
Pablo seducido por el amor de CristoPor Johanna Milena Jurado*
Continuamos haciendo el recorrido por la vida y la experiencia del Apóstol San Pablo. En esta oportunidad, veremos cómo Cristo es para él, el centro de toda su existencia y el sentido de toda su entrega hasta llegar a decir: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2, 20). Pero antes observemos por la ventana de la vida, el paisaje de nuestra cotidianidad:
A diario nos encontramos con un sinnúmero de personas. Muchas de ellas pasan de largo y no las conocemos, con otras establecemos relaciones en torno al trabajo, profesión, estudio, etc; y con otras logramos estrechar lazos de amistad más profundos, a raíz de afinidades, gustos y experiencias compartidas.
En algún momento nos habrá sucedido: Encontramos personas que reflejan algo especial en su interior, que demuestran ese “algo diferente” en sus actitudes, en su forma de ser. Son personas que se dan generosamente sin interés, personas que saben escuchar, personas prudentes y fieles a su familia, a su trabajo, personas honestas y coherentes, personas que saben perdonar de corazón, personas que cuando tú las ves o las recuerdas despiertan en ti el anhelo de ser mejor, porque convencen con su testimonio de vida, personas que aún en medio de realidades muy difíciles como la enfermedad, la separación de un ser querido, la crítica situación económica, saben mantener la paz, la serenidad y la confianza.
¿Qué las hace diferentes?, ¿Qué hay dentro para que puedan transparentar una mirada limpia, un corazón rebosante de buenas intenciones? La respuesta es sencilla: Dejan habitar a Dios en sus vidas y en Cristo encuentran la fuerza y la claridad a todas sus inquietudes. Ellas pueden decir libremente como el Apóstol san Pablo: “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece”, “Todo”… “En Aquel”…y todo, es todo.
¿Es posible para ti hoy, esto? ¡Claro que sí!. Tenemos el ejemplo de muchas personas e igualmente de los santos, que antes de serlo fueron humanos como tú y como yo, ¿Cómo lo lograron?, ¿Qué hicieron?. Escuchemos el testimonio del Beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina: “Toda la persona debe estar en Cristo, para un total amor a Dios: Inteligencia, voluntad, corazón, fuerzas físicas, todo”.
De eso se trata, de que Cristo viva en ti, en todo lo que eres, en todos tus dinamismos: afectos, pensamientos, palabras, obras. Ser cristiano entonces, va mucho más allá del cumplimiento de compromisos para querer quedar bien y que los demás nos vean. Ser cristianos es vivir “Jesúsmente”, no sólo para “seguirlo”, sino para “identificarse con él”. "Tengan, pues, los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús" (Flp. 2, 5).
Para ello es necesario una actitud de continuo discernimiento, cada día: Aquello que dije, hice y pensé, ¿Está realmente en sintonía con lo que Jesús diría, hiciera o pensara si estuviera en mi lugar? ¿Busco mis propios intereses o el bien de los demás como lo hacía Él?. Cuando iniciamos este camino de revisión y nos ponemos delante del Señor con transparencia, humildad y pequeñez, cuando abrimos nuestro interior y dejamos que Dios nos mire con su ternura de Padre, encontraremos seguramente buenos deseos, pero también debilidades, pecados (ira, envidia, pereza, divisiones, egoísmo, que no están permitiendo que Cristo habite plenamente). Pero no por ello debemos dar pie atrás, pues precisamente cuando iniciamos ese reconocimiento sincero, empieza a actuar “la gracia”, el amor y la ternura de aquél que siempre está dispuesto a darnos la vida, y la sanación del corazón con todas sus heridas.
Después de experimentarnos reconciliados, la paz, la sonrisa, la esperanza, la confianza retornarán y los frutos del Espíritu Santo se harán presentes, especialmente el de la caridad. E ahí, un corazón nuevo, una persona transformada, una persona que se ha despojado de su “hombre viejo”, para acoger al “hombre nuevo” (Cf. 2 Cor 5, 17). Sus pensamientos son los de Dios, sus acciones las de Dios que vive en él. Esto es tener en la vida como centro a Cristo, en esto se juega el ser o no ser cristianos.
San Pablo vive esta experiencia de despojo y de vaciamiento de sí a profundidad, para tener a Cristo como centro: “Ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí” (Gál 2, 20). Para mí, la vida es Cristo (Flp 1, 21). Ninguna otra realidad lo ha seducido de tal manera: “Todo lo considero basura comparado con el conocimiento de Jesús. (Flp 3, 8). La vida de Jesucristo respira en su vida, su personalidad humana no es cancelada sino transfigurada en Cristo.
Ahora bien, esta experiencia sólo es resultado del “Amor que lo ha Seducido”, ¿Qué no hace una madre por amor?, ¿Qué no hacemos por la persona de la que nos hemos enamorado? Y Dios nos amó tanto que entregó a su hijo único para que tuviéramos vida. Así, Pablo experimenta el amor de Jesús hacia él, de manera única y particular: “Me amó y se entregó por mí” (Gál 2, 20). Reconoce entonces que lo que es, no se lo debe al cumplimiento de la ley que lo ponía como protagonista y a Dios como sujeto de su justicia y sus acciones, sino por la gracia que lo sobrepasa: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Cor 15, 10).
Pablo está profundamente enamorado de Aquél que lo amó primero y logra elevar este canto que le sale del corazón: ¿Quién nos separará del Amor de Cristo, el sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? En este año Paulino pide la gracia de reconocer aquello que te está impidiendo que Cristo viva y se manifieste en ti plenamente diciéndole: Señor: Quiero vivir en ti y dejar que tú vivas en mí, experimentarte en todo lo que me hace hablar, mover, pensar y amar, abandonarme en ti para llegar a la santidad, partiendo del reconocimiento de mi propias debilidades, para poder decir como san Pablo: “Ya no soy yo, ahora eres Tú, mi Señor, en mí, en mi familia, en mi comunidad, en mi barrio, en mi querido país Colombiano”. Gracias Dios.
*Novicia. Comunidad Hermanas Paulinas. Miembro de la Comisión Arquidiocesana de Comunicadores Sociales y Periodistas.
Anímate Joven...La Pastoral Juvenil una familia para ti.
Por Fulbio de Jesús Labastidas*
Apreciados amigos de Kairós:La Comisión Arquidiocesana de Pastoral Juvenil, te hace llegar el más fraternal y caluroso saludo de nuevo año; de igual manera te queremos decir, que aprovechando la época de fin de año 2008 e inicios de 2009, hemos estado trabajando en aspectos de fortalecimiento interno con el único fin de proyectar esa unidad que el Señor quiere y que se requiere para el éxito y buena marcha en los trabajos de Evangelización, porque: “Sólo quien ama a su hermano a quien ve, puede amar a Dios a quien no ve”; por ello la comisión estuvo compartiendo un día de la novena de navidad, acompañado de una espectacular cena en donde vivieron juntos la Nochebuena como una verdadera familia; de igual manera este compartir se hizo extensivo a todos los delegados en la reunión del mes de enero de 2009 y también como toda una familia compartieron un almuerzo en el lugar habitual de sus reuniones en sintonía con el lema correspondiente a dicho momento y para culminar estas actividades de celebración en unidad.
El 31 de enero se reunieron en la urbanización la playa, en donde estuvieron definiendo los nuevos subsidios de esta versión 2009 y culminando el diseño de la Escuela de Animación Juvenil, que se realizará del 6 al 8 de marzo del presente en la casa de retiros de San Pablo en Salgar.
Cabe anotar, que la Escuela de Animación, obedece a la imperiosa necesidad de brindar a los jóvenes de la Arquidiócesis, herramientas claves, formativas en aspectos integrales, que los promuevan al trabajo en, con, hacia y para los jóvenes; trabajo cuyo eje central sea Jesús de Nazareth, para que en Él tengan vida. Dicha escuela se articulará en las dimensiones antropológica, sociocultural, teológico-espiritual y Pastoral; con ello se quiere fomentar un liderazgo juvenil cristiano que se refleje con nuevas actitudes positivas, para la animación de las diferentes estructuras que conforman las Unidades Pastorales y los diferentes Movimientos Diocesanos en el marco del PDRE.
Así, que invitamos a los jóvenes de la Arquidiócesis, a que se motiven y nos acompañen en esta experiencia maravillosa y a que se animen a conformar los diferentes equipos juveniles en las Unidades Pastorales. Recuerden: Cristo cuenta con ustedes.
Un fuerte abrazo para todos.
* Comisión Arquidiocesana de Pastoral Juvenil. sagit0771@hotmail.com
El Rincón de Pablito
Métete en el cuento
Los pesados de la fauna
En el Planeta existen seres vivos de todas las tallas. No importa si es un ser humano, una planta o un animal, algunos son grandes y otros no tanto. En esta oportunidad te vamos a contar curiosidades de cinco “gorditos” famosos de la fauna.
Hipopótamo
Este enorme herbívoro africano pesa en promedio una tonelada y media, y mide 2.5 metros de largo, aunque se cree que nunca deja de crecer. Se han registrado animales de hasta tres toneladas de peso. A pesar de su peso, los hipopótamos corren más rápido que un humano, y se les ha visto desplazarse a 48 Kilómetros por hora.
Oso polar
Como habita en el fuerte frío del ártico a este oso le ha tocado ser un especialista en acumular grasa, la cual usa para generar calor en su cuerpo y para producir leche para sus crías. Esta grasita de hasta 12 centímetros de grosor, le sirve también para flotar al nadar. Es el carnívoro más grande sobre la tierra: mide hasta 2.5 metros de largo y pesa media tonelada.
Cerdo
Su reputación de gordito se debe a que es uno de los animales más glotones. Su dieta es omnívora, es decir, come de todo: plantas, insectos, corteza de árbol y otros animales pequeños. Un cerdo adulto puede pesar casi una tonelada y come alrededor de 15 kilos de alimento al día.
Rinoceronte
Su apariencia de gordito se lo debe a sus patas cortas y constitución fuerte. Pese a su gran talla, no se considera un animal agresivo, es 100% herbívoro. Hay cinco especies en la actualidad y todos pesan más de una tonelada (el record de peso para un rinoceronte es de 3.500 kilos). Las crías pesan al nacer hasta 65 kilos. A pesar de sus kilitos, son buenos nadadores y corren a unos 40 Kilómetros por hora.
Avestruz
No sólo es el ave más grande del planeta (un macho mide alrededor de 2.5 metros de alto) sino también la más gorda. Con esa cabeza chiquita y patas flacas, es difícil creer que el avestruz pueda pesar hasta 130 kilos, aunque cabe decir que muy poco de ese peso es grasa. Si bien sus alas son grandes, no puede volar, pero eso no parece importarle porque puede correr hasta a 65 kilómetros por hora.
Los pesados de la fauna
En el Planeta existen seres vivos de todas las tallas. No importa si es un ser humano, una planta o un animal, algunos son grandes y otros no tanto. En esta oportunidad te vamos a contar curiosidades de cinco “gorditos” famosos de la fauna.Hipopótamo
Este enorme herbívoro africano pesa en promedio una tonelada y media, y mide 2.5 metros de largo, aunque se cree que nunca deja de crecer. Se han registrado animales de hasta tres toneladas de peso. A pesar de su peso, los hipopótamos corren más rápido que un humano, y se les ha visto desplazarse a 48 Kilómetros por hora.
Oso polar
Como habita en el fuerte frío del ártico a este oso le ha tocado ser un especialista en acumular grasa, la cual usa para generar calor en su cuerpo y para producir leche para sus crías. Esta grasita de hasta 12 centímetros de grosor, le sirve también para flotar al nadar. Es el carnívoro más grande sobre la tierra: mide hasta 2.5 metros de largo y pesa media tonelada.
Cerdo
Su reputación de gordito se debe a que es uno de los animales más glotones. Su dieta es omnívora, es decir, come de todo: plantas, insectos, corteza de árbol y otros animales pequeños. Un cerdo adulto puede pesar casi una tonelada y come alrededor de 15 kilos de alimento al día.
Rinoceronte
Su apariencia de gordito se lo debe a sus patas cortas y constitución fuerte. Pese a su gran talla, no se considera un animal agresivo, es 100% herbívoro. Hay cinco especies en la actualidad y todos pesan más de una tonelada (el record de peso para un rinoceronte es de 3.500 kilos). Las crías pesan al nacer hasta 65 kilos. A pesar de sus kilitos, son buenos nadadores y corren a unos 40 Kilómetros por hora.
Avestruz
No sólo es el ave más grande del planeta (un macho mide alrededor de 2.5 metros de alto) sino también la más gorda. Con esa cabeza chiquita y patas flacas, es difícil creer que el avestruz pueda pesar hasta 130 kilos, aunque cabe decir que muy poco de ese peso es grasa. Si bien sus alas son grandes, no puede volar, pero eso no parece importarle porque puede correr hasta a 65 kilómetros por hora.
lunes, febrero 02, 2009
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