martes, noviembre 21, 2006

¿EXISTE DIOS?

Una pregunta que se hacen ateos, agnósticos y creyentes

Por CLOTARIO HEMER CERVANTES, Pbro.
Especialista en Sagrada Escritura
Párroco Unidad Pastoral Santísima Trinidad

A esta pregunta, generalmente, suelen darse tres respuestas: “No existe”. “Sí existe”. “No se puede saber si existe o no existe”.

Los que confiesan que Dios no existe se llaman ateos; los que dicen o confiesan que Dios sí existe se llaman creyentes, pero la idea de Dios en los creyentes es diferente según la religión que profesen; los que dicen que no se puede saber nada de Dios se llaman agnósticos.

LOS ATEOS Y DIOS
Los ateos suelen dividirse en ateos teóricos y ateos prácticos. Los ateos teóricos son los que “realmente” están convencidos de que Dios no existe. Los ateos prácticos son aquellos que dicen creer en Dios, pero viven de tal manera que con su vida muestran que no creen en Dios.

¿Qué argumentos dan los ateos para probar que Dios no existe o para justificar su negación de Dios? Los ateos dan varios argumentos. He aquí algunos de ellos:

Argumento científico
Porque la ciencia demuestra que la materia, la creación, lo que existe se explica por sí mismo, es completo en sí mismo. No hay necesidad de recurrir a Dios para explicar sus mecanismos ni su existencia. La evolución, la probabilidad, el acaso lo “explican todo”.

Es cierto que lo que existe en la naturaleza, seres inanimados y seres animados, funcionan por sí mismos. Pero una cosa es que funcionen por sí mismos y otra es que existan por sí mismos. Lo primero es verdadero, lo segundo es falso. Salvo que se acepte que se crearon ellos mismos o que el azar los trajo a la existencia.

Ahora bien, saltar de allí a la conclusión de que Dios no existe es una arbitrariedad. Una extrapolación.

Cuando un científico dice que no cree en Dios porque él es un científico, querría decir que la ciencia lo induce a negar a Dios. Esto es falsísimo. Cuando un científico se confiesa ateo lo hace a nombre suyo y no de la ciencia. Su confesión es una fe personal. Si fuera cierto que la ciencia conduce al ateísmo o a la negación de Dios, entonces todo verdadero científico tendría que ser ateo. Nada más falso que esto.

Son mucho más los científicos creyentes que los no creyentes. Si la ciencia tuviera algo que decir sobre Dios, sin duda que tendría más razones para afirmar que existe que para decir que no existe. Es falso que los científicos ateos lo sean porque la ciencia los induce a eso.

La ciencia es un método y la concatenación lógica y sistemática de los hallazgos a través de ese método forman las teorías científicas. La ciencia es producto de la inteligencia humana y es maravillosa. Los creyentes decimos que es un don de Dios, pues gracias a ella la humanidad ha podido superar tantas limitaciones y supersticiones.

Ella ofrece la posibilidad de satisfacer tantos anhelos de la humanidad. Sin embargo, la ciencia se tiene que estar revisando continuamente y muchas veces rectificando sus afirmaciones porque nada humano es infalible. Habría muchas cosas que analizar aquí, pero no tenemos el espacio para ello. Mas son los científicos creyentes que los no creyentes.

Argumento moralista
Imposible que exista Dios, porque si él existiera no permitiría tantos crímenes, tanta maldad en el mundo. La existencia del mal en el mundo es incompatible con la existencia de un Dios bueno. No sería un Dios justo.

Quienes argumentan así se colocan por encima de Dios. Dejan ver en qué clase de Dios habrían querido creer. Job no negaba a Dios pero sí decía que Dios era injusto con él, puesto que sin haber pecado lo había sumido en un mar de amarguras y de sufrimientos. Jesucristo en tres horas de agonía sufrió infinitamente más en la cruz que Job en su par de años. Sin embargo, Jesucristo ni negó ni protestó contra Dios. (¡Atención! Job es un personaje imaginario)

¿Qué dice la Biblia de los ateos?
La Biblia habla así de los ateos: “Dice en su corazón el insensato: No hay Dios” (Salmos 14, 1 y 53, 1)

La palabra hebrea “nabal”, que es la que utiliza la Biblia hebrea, significa insensato, mentecato, idiota, estúpido. La Biblia griega traduce nabal con “áfron”, término compuesto de a=sin y defren=intelecto.

Veamos otros dos textos, que si bien no se refieren estrictamente a los ateos, los incluyen sin duda. Sabiduría 13, 1ª: “Totalmente estúpidos son todos los hombres que no han conocido a Dios”. Lea también Romanos 1, 18-20.

Los ateos, los que confiesan no creer en Dios, están, pues, descalificados por la Biblia.

¿Qué dice el Concilio Vaticano II sobre los ateos?
Dice, entre otras cosas, así: “Porque el ateísmo, considerado en su totalidad e integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión.” (Gaudium et Spes, 19)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este analisis del ateismo, es verdaderamente fenomenal.